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Secretos Asumidos

Saturday, May 30, 2009

Las ideologías asumidas, condicionan al hombre, limitándolo. Cuando los dogmas invaden al humano, su mente se petrifica. Debemos procurar ver el mundo a través de nuestros propios ojos, no como nos lo presenten. Limpiémonos la mente de imágenes incrustadas a través del tiempo y procuremos ver las cosas en el presente, sin historia. Detrás de cada etiqueta idealizada, hay alguien que trata de vendernos una mercancía oculta. Bien es verdad que nadie puede ser objetivo, nosotros tampoco, porque no tenemos el don de la ubicuidad, no podemos estar, al tiempo, dentro y fuera de lo considerado.

El pensamiento es secreto, el discurso público. Por tanto, adaptado a la imagen que quisiéramos ver reflejada de nosotros. Así, es como si quisiéramos conseguir que el traje, de buen corte, que portamos, hiciera invisible al tipo que va dentro. La cara edulcorada con la que algunos jefes políticos presentan al mundo sus acciones, propias de aves de rapiña, no se corresponde con la realidad de sus pensamientos.

Hay muchas formas de ayudar a los países, a sus habitantes, sin necesidad de bombardearlos. Enviando medicamentos, por ejemplo. Nunca he creído que, bombas y tropas, contribuyan a crear paz. Sólo quienes las venden y usan pueden defender esa teoría. Si se deslindasen, con más claridad, los intereses privados de los presuntos humanitarios, podríamos ver mejor dónde empiezan unos y terminan los otros.

En la magia africana, los hechiceros son aún referidos como los dueños o señores de la palabra. Es decir, son quienes, a través de la palabra, sirviéndose de ella, realizan hechizos. Por ello, mantienen en secreto sus palabras mágicas. Ocurre lo mismo en algunos discursos políticos. Se expresan unos deseos aparentes, ocultando la diana a la que van dirigidos.

Todo lo que no evoluciona, va en contra de la Naturaleza, y, por tanto, de su propia existencia. Hay que evolucionar, para ser. La adaptación al medio es el secreto de la supervivencia. Lo estático no sobrevive.

La vida, en sí, es la verdadera revolución. Nunca es igual a sí misma. Cualquier ente que trate de permanecer igual a sí mismo, muere, de consunción y parálisis. Lo vivo evoluciona.

En tiempos de Moisés, la acumulación de poderes y riquezas por parte de los sacerdotes egipcios, llegó a ser una amenaza para la majestad del propio faraón. El primero de éstos en reaccionar de forma drástica fue Akenaton. Que impuso la instauración de un dios único, Aton, representado por el disco solar. La abolición de los cultos a todos los demás dioses y la subsecuente destrucción de sus templos, llevó a la ruina a gran número de sacerdotes. Esta revolución ideológica, que precedió en muy pocos años a la predicación mosaica del Dios Único, puede haber sido el más claro y cercano antecedente de monoteísmo vivido por el pueblo judío, durante su exilio en Egipto. Moisés no podía ignorarlo. Él vivía en la corte faraónica. Demostrando ser un hombre hábil, lleno de recursos. Supo, siempre, nadar y guardar la ropa. Lo demás, vino por sí. Emilio del Barco. 30/05/09. mailto:emiliodelba

Derecho a Saber

Thursday, May 28, 2009

El Hombre ha de tener la libertad de creer lo que quiera, pero, sobre todo, la libertad de aprender cuanto pueda. No se puede limitar la libertad científica de aprender, de investigar, de saber. ¿Cómo compaginan, quienes limitan su saber entre los confines de las creencias, los continuos descubrimientos de Atapuerca, con sus enseñanzas doctrinales? ¿Habrá que cambiar las creencias, o querrán limitar las investigaciones científicas? La respuesta usual ya la conocemos: Sitúan las creencias por encima del saber. Mientras los expertos historiadores, de creencias clásicas, sumaban años bíblicos de antecesores censados bíblicamente, hasta llegar a un máximo de diez mil años, transcurridos desde la colocación de Adán en el Paraíso, los científicos de Atapuerca hablan ya de de millones de años de evolución demostrada. ¿Surgirán nuevos censores de las ciencias? ¿O inquisidores, expertos en avivar llamas, para obligarles a confesar connivencias diabólicas? A no ser que consideremos que Adán y Eva fueron progenitores sólo del pueblo hebreo, como creen los ultra-ortodoxos.

La creencia condicionada, significa el cultivo forzado de la ignorancia. La falsificación metódica de la historia natural del género humano, se produce a través de la priorización de las teorías introducidas por diferentes creencias, en historias sagradas amañadas, sobre la realidad científica, probada, de la evolución humana. La raza humana no es una raza estable, creada de forma definitiva, con un modelo prefijado. Su condición natural es evolutiva. Y así lo seguirá siendo, mientras no se extinga. Estamos dotados para aprender, adaptarnos y almacenar conocimientos, en nuestra memoria cerebral y genética. Los genes también aprenden. Con lo que, cada día que vivimos, disponemos de más información que el día anterior.

Tenemos nuestros límites, muchísimos, pero los vamos sobrepasando, ayudados por el conocimiento de otros. No tenemos que saberlo todo, simultáneamente. Simplemente, debemos ir perfeccionando nuestra habilidad de aunar el conjunto de conocimientos acumulados por la Humanidad, para llegar un poco más allá. Hoy se va haciendo posible, paulatinamente. La informática, los ordenadores, las telecomunicaciones, las nuevas técnicas, van ampliando nuestro campo ce caza. El hombre primitivo tenía que salir a los campos, para conseguir comida. Hoy podemos traer las piezas de caza a nuestra casa, desde enormes distancias, sin tener que alejarnos del ordenador.

Hace millones de años que los homínidos empezaron a diferenciarse de los antropoideos. Antes de empezar a ser humanos, en el sentido actual, pasamos por una larga lista de evoluciones.

Los textos religiosos sobre la Creación parten, totalmente, de creencias, de fantasías, de ensoñaciones, prescindiendo, completamente, de los conocimientos actuales, Que se ignoraron, deliberadamente. Por una razón muy simple: Los narradores de tales fantasías, ignoraban, totalmente, la historia de la evolución. Así que escribieron desde las creencias, no desde el conocimiento.

La actualización humana ha durado muchos millones de años, no siete días. El cuento es bonito, pero irreal. El conocimiento no tiene fronteras. Los límites al saber han sido, siempre, impuestos desde las creencias. Los australopitecos ya estaban en el mundo hace cuatro millones de años.

Poder Máximo

Tuesday, May 26, 2009

La mente de sus fieles, es la primera, y más valiosa, posesión de los poderosos guías de conciencias. Deben saber inspirar confianza en su pretendida bondad desinteresada, para que todo el poder les sea transferido con desprendimiento. A fin de que el poder decisorio les sea dado sin esfuerzo, han de simular despreciarlo. Para, así, apoderarse fácilmente de su voluntad. Quienes representan a las creencias, son los dueños del poder. Porque, la infiltración de sus propias directrices, los convierte en dueños de las mentes infiltradas.

Tanto los que confían en Dios, como los que hablan en su nombre, pretenden ser los únicos dignos de su favor. De lo que tratan, básicamente, las religiones, es de poder. A través de la obediencia ciega, mediante la fijación de reglas inquebrantables, adquieren el poder. Poder sobre la Humanidad. Son sistemas de poder absoluto. Dominio por el terror. El fiel no tiene alternativa. Los regidores de las creencias, pretenden tener poderes, con los que dominan lo oculto, lo desconocido, lo inmaterial. Asentando su poder, muy real, sobre lo conocido, lo material.

La realidad es que son organizaciones montadas, sistemáticamente, para ejercer el poder total. A través del estudio de la mente humana. Con razones interesadas, se han opuesto, durante siglos, a la existencia de estudios psiquiátricos. Argumentando que el estudio del ‘alma’ correspondía, exclusivamente, al mundo de lo religioso. Sólo que los estudios sobre la la mente humana no fueron usados para liberar las mentes de temores y complejos de culpabilidad, sino para crearlos, añadiendo sentimientos de culpa. En vez de curar mentes enfermas, crean adictos a la sumisión, totalmente entregados. Hablando de espíritus y lo inaprensible, la realidad cotidiana es que, en el gobierno de lo material, nada se mueve sin instrucciones. Y éstas provienen, masivamente, de centros de poder religiosos. Para que se respete el poder de su riqueza innegable, han de simular despreciarla. Pero, el dominio de lo material, solidifica el imperio sobre las mentes. El fin es el poder. Absoluto, siempre que sea posible. No hablamos de los fieles, sino de quienes dominan sus voluntades. El poderoso, ante todo, es fiel a sí mismo.

Los titulares de las creencias son los dueños del poder. Porque, la infiltración de creencias, los convierte en dueños de las mentes infiltradas. Cuando alguien abre su mente a las creencias, prescindiendo de toda lógica, puede creer cualquier cosa.

La magia es la forma más primitiva de la religión, su madre, su base. Las creencias atávicas no son más que ramas del mismo tronco, que perviven en lo primitivo. El pensamiento sin evolucionar, procedente de las raíces humanas, antes de llegar a la edad de la razón. En el mundo de la fantasía, donde se mueven magias, creencias, afectos y religiones, la verdad se crea de la nada: divagaciones, cavilaciones, intuiciones, inspiraciones, revelaciones. Recovecos del pensamiento humano. A partir de ahí, la lógica se transforma en algo maleable.

La religión puede ser un calmante del dolor de la Humanidad. Un freno a las pasiones de los más, o amplificador de las ansias de poder de algunos, que la utilizan en su provecho. Probablemente, de ellos no será el reino de los cielos.

Poderes Absolutos

Monday, May 25, 2009

En el mundo del pensamiento libre, no hay verdades absolutas y únicas. Todas son intercambiables.
Los absolutismos se producen cuando lo divino y lo humano se confunden. Aleccionar que un gobernante ha sido instituido con el favor y la intermediación divina, se asemeja a divinizar la institución. Este truco mágico ya fue usado por todos los gobernantes de la antigüedad, para tener derecho de prevalencia. Desde los faraones egipcios a los emperadores chinos o europeos.

Asociar la autoridad civil con la religiosa, acentuando así la legitimación de los gobernantes, mediante el acatamiento de un juramento religioso, otorga una dimensión al poder civil que excede de sus potestades. La obediencia a los gobernantes debe ser racional. No puede confundirse, en modo alguno, con el sometimiento a la divinidad. De esa confusión y amalgama de poderes nace, con facilidad, el poder absoluto de los tiranos. Las organizaciones religiosas, de cualquier religión, cuando apoyan a los gobiernos de las naciones, deberían cuidar que ese apoyo no fuese incondicional. Porque eso ha derivado, en demasiadas ocasiones, en secuelas irreversibles hacia tiranías lamentables. La historia reciente de la Humanidad, está llena de ejemplos. La aberración de confundir lo divino con lo humano conduce a la injusticia total. La justicia es un acuerdo entre quienes tienen, aproximadamente, el mismo poder. Si una de las partes no tiene poder, no puede ser candidata a la justicia, sólo a la piedad. La balanza se desequilibra.

La bondad es el amor a los humanos, la sabiduría su conocimiento. Es primordial comprender en profundidad. Nadie puede salvarse a sí mismo, si no es apoyándose en otros. Dando amor cada día, se cultiva la felicidad de otros, siendo feliz uno mismo. Ayudando a un ser humano, se ayuda a toda la Humanidad. Quien pretenda convertir la política o religión en una ciencia, se equivoca. El pensamiento científico se mueve siempre desde la duda. Las creencias desde la certeza. El científico busca la verdad, a ser posible, absoluta. Al político, o creyente, no le importa la verdad de los otros. Sólo pretende hacer valer la suya. Que se va adaptando a las circunstancias.

Cuando los políticos se escudan, además, tras credos religiosos, para conseguir, o conservar, el poder, participan de la magia mística. Lo que conlleva prescindir de la lógica, para adaptarse al momento mágico. La ocasión, la oportunidad, aprovechar el rito y la ceremonia, pasan a ser decisivos. Exprimir el momento es importante. Vivir la mística, conlleva asumir sus defectos. El mayor defecto de cualquier sistema místico es su acriticismo. O, más bien, su aversión a admitir que esa es su base, con todo lo que ello signifique.

Los depredadores arramblan con lo que encuentran a su paso. Recogen cosechas, sin haberlas sembrado. Lo mismo vacían el Museo de Babilonia, que acaban con las reservas naturales de cualquier país. Son los depredadores divinos. Aquellos que consideran el sumo bien todo lo que les beneficie expresamente. ‘In God we trust’, dice un escudo, sobre los dólares: ‘Confiamos en Dios’. Quienes creen ser escogidos por el Señor para regir la Tierra, se amparan tras él.

Lo Real y lo Fantasioso

Saturday, May 23, 2009

Lo real se juzga por su evidencia, no por sus misterios. Lo que no puede ser demostrado, o es indemostrable, suele ser sólo una especulación, con fines de aprovechamiento propio, muchas veces.

La creación y afianzamiento de la Unión Europea que deseamos, debería estar basada en principios científicos, racionales, útiles, de los que se pueda demostrar sus ventajas, desarrollo posible y riesgos. Hay que mirar al futuro, no sólo basándonos en las realidades actuales, sino procurando su mejora. Queremos mejorar nuestra existencia común en un mundo cambiante.

Toda norma de convivencia, debe ser concebida como mejorable, flexible, con la vocación de servir a la variable felicidad humana. No podemos encajar a la sociedad en reglas rígidas e inmutables, elaboradas hace milenios. Sobre todo, cuando tales reglas no estén basadas en la realidad humana, sino en especulaciones irracionales. Todo cambia, todo evoluciona y las reglas de coexistencia humana deben evolucionar, al tiempo que varía la sociedad y aumentan los conocimientos.

Deberíamos prescindir, en lo posible, de lo irracional, como base de nuestras afinidades. Los científicos de toda clase podrían ser consultados con más frecuencia, para orientar nuestro futuro. Y no los gurúes agoreros, cuyos consejos seguimos, sin más base científica que sus misteriosas razones esotéricas, basadas en visiones, profecías y especulaciones moldeables. La razón nos aconseja más ciencia y menos creencias. Cuando las fantasías que fijan creencias, se convierten en material de explotación humana, se entra plenamente en el terreno de la estafa moral. Quienes dicen representar valores divinos sobre la Tierra, deberían prescindir del uso deliberado de tales supuestos valores, esgrimidos para recabar privilegios personales.

Cuando respondemos a razones de obligaciones impuestas por las creencias, no hacemos el bien para salvar a otros del dominio del mal, sino para salvarnos a nosotros mismos. Ese es un mal principio: egoísta.

Quien actúe así, no lo hará por amor a los demás, sino por amor a sí mismo. Pretende asegurarse la felicidad eterna, a cambio de unos años de sacrificio propio. Se busca rentabilidad al esfuerzo invertido. Quien lo haga sin pensar en la recompensa eterna, que puede caer, más bien, dentro de lo dudoso, soluciona mejor el problema. Lo hace para ser útil en lo inmediato, sin pretender recompensas eternas a cambio. El futuro se deriva, siempre, del presente, y éste enraíza en el pasado. El encadenamiento de hechos es lo natural. La Naturaleza no da saltas, evoluciona. Se hereda a sí misma. La eternidad viene por sí, no nos la entrega nadie. Si trabajamos por un presente mejor, estaremos construyendo las bases de un futuro mejor.

Cuando se pretende llegar a la verdad constante de algo, no vale la historia, sino la ciencia, que transforma lo viejo en nuevo. Quienes no vengan a la vida pública con las pretensiones de cambiar el mundo, sería preferible que se quedasen donde estén. Despertar ilusiones en vano, puede destruirlas, todas juntas. Necesitamos héroes vivos, no clichés cinematográficos, que se queden en la imagen. No podemos vivir temiendo a la eternidad, sino amando el presente.

Enlace recomendado: La ciencia y el método científico

Hipocresías Convenientes

Thursday, May 21, 2009

Nuestra defensa contra la locura está más en olvidar que en recordar.

Si tuviéramos siempre presentes en la memoria los momentos en que hemos visto traicionadas nuestras creencias, por aquellos que más hicieron por transmitírnoslas, hace tiempo que la fe se hubiera extinguido.
Parece como si la especialidad de algunas religiones fuese la sublimación de la hipocresía. Se ha de respetar la vida, pero sólo la de los creyentes respetables. Es decir, de los creyentes en la particular verdad del predicador de turno, claro. Los demás, los de fe distinta, si son hostiles, sobran. O, ¿qué otra cosa han significado las cruzadas y guerras santas? Las religiones expansivas no han tenido nunca inconveniente en venir tras la huella de los soldados. Primero debilitar, exterminar, para luego sustituir. El objetivo final es acaparar poder.

La bondad es fruto del amor, no del temor. Existe con independencia de las religiones. Quien realice actos bondadosos, como consecuencia de temores a ser castigado, no muestra su bondad, sino su miedo. Sus actos pueden ser válidos en un plano social, no de conciencia. No sirven para mejorar la personalidad, sino para acumular hipocresía y desamor. Por eso, la crueldad circunstancial de los clasificados como ‘buenos ciudadanos’ puede ser infinita.

Quien, en sus actos crueles, se sienta respaldado por su fe en una doctrina que lo impele a ellos, puede actuar como un demonio de maldad, impulsado por su deseo de difundir el bien doctrinal, es decir, el bien propio y el de los suyos.

La fe surge y se mueve en el terreno de los sentimientos. Se siente o no se siente. Pero, ni su ausencia, ni su presencia, deben ser motivo de orgullo o escarnio. El hombre no deja de ser humano profesando una fe distinta. La fe, al relacionarse con los sentimientos, pertenece por completo al mundo interior del individuo, no es mensurable ni homologable. Si rebuscamos en el trasfondo de los más encarnizados conflictos actuales, hallaremos sólo disputas por la preeminencia de un grupo religioso sobre otros. Jesús llamó a los hipócritas sepulcros blanqueados. De limpia apariencia, rellenos de podredumbre. Observadores de la forma, del envase, y no del fondo, el contenido.

En las grandes religiones actuales, la tendencia es a derivar del rito a la fe. La fe adquiere preeminencia, por encima del valor de las obras. El mismo acto, si no se realiza por la fe propia, pierde su valor religioso. La hipocresía lleva a valorar los actos propios, por haber sido realizados con fe, pero despreciando los ajenos, si están inspirados por una fe distinta. Los héroes de los enemigos dejan de ser héroes, para convertirse en enemigos muertos.

La hipocresía puede llegar a más. En Irak, los americanos contaban sólo ‘sus’ muertos. No los causados al pueblo iraquí, que padeció y padece la guerra en toda su dimensión. Por no contar, ni siquiera contabilizaban los muertos de algunas tropas amigas, como las españolas. Sólo ingleses y americanos entraron, en principio, en la lista de los héroes. Ha sido la guerra de los hipócritas. De las verdades a medias, que son la peor forma de mentir.

Mentes Estrechas

Tuesday, May 19, 2009

Los intereses de las organizaciones de creencias, como tales, están por encima de los relativos a los humanos que las componen. Esa es la pauta general. Cuando se suprimen derechos, siempre son los individuales. Así, los privilegiados con el poder, consiguen la uniformización de los sometidos, en beneficio del grupo dominante. Aún cuando eso, muchas veces, signifique el sacrificio de la excelencia. Pues la libertad es una utopía. Siempre tiene límites. Los que te fijas, y los que te fijan.

Los naturales de la propia capacidad para ejercerla y los morales del respeto debido a otros. Nadie debería ser libre para causar daño, pero sí para proporcionar felicidad, satisfacción o placer, a quienes deseen compartirlo libremente. El placer es don de dioses.

Dogmatismos y dogmáticos son estrechos de mente, desde el punto de vista que se les mire. Significan el límite forzado del progreso, de la evolución. Pretenden ignorar que, toda creencia, ha sido, y es, evolutiva. Producto de un desarrollo paulatino de ideas. Nada evoluciona por sí, sino dentro de un conjunto de circunstancias. Son los dogmáticos, quienes ponen límites al desarrollo de sus creencias. Con lo que pierden la sintonía del conjunto, cerrando caminos al avance continuado de las ideas. El dogmatismo, en el terreno que sea, sólo conduce al fanatismo. Y éste a la ceguera mental.

Aunque la libertad sea una utopía. Pues los guardianes del dogma, prefieren el poder asegurado por su encastillamiento, a la apertura de la razón. Así llegamos a esas doctrinas antinaturales, llenas de misterios, innecesariamente inexplicables, privilegios injustificados y arcanos superfluos, urdidos para no ser nunca comprendidos.

La virginidad tan generalizada entre las madres de fundadores religiosos, parece un fenómeno casi imprescindible para que, el fundador de referencia, sea tenido por alguien especial y respetable. Las viejas civilizaciones son prolíficas en nacimientos habidos de madres vírgenes. Los integristas, de cualquier creencia, parecen no percibir lo idénticos que son entre sí, Aún cuando sus credos difieran de los aceptados por los dogmáticos ortodoxos, que ellos consideran sus enemigos. Enquistados, han dejado de percibir que, para vivir, para sobrevivir, hay que cambiar, adaptándose a las circunstancias, al tiempo y condiciones en que se vive. Lo anquilosado está siempre cercano a la extinción. Lo malo es que, en su camino hacia la autodestrucción, destruyen todo lo que les parezca diferente a ellos mismos. Ellos son el origen del fin de tantas civilizaciones extinguidas. El fin, casi nunca llega del exterior; lo llevan en sus entrañas.

Si los fanáticos no hubiesen perdido el poder de razonar, se darían cuenta de que, sus enemigos buscados, se corresponden con la imagen especular de ellos mismos. Las luchas entre fanáticos no sirven más que para fomentar el fanatismo. La Humanidad ha llegado, al estado actual de desarrollo, a través de mezclas de todo tipo, genéticas e ideológicas, Lo aislado se extingue en sí mismo. Los radicalismos son su propio peor enemigo, que no conoce la paz, ni reconoce el progreso.

Radicalismos Dogmáticos

Sunday, May 17, 2009

Cada teoría, social o celeste, es hija de su época. Cuando se consolidó el Zoroastrismo, en el siglo séptimo antes de Cristo, se experimentó un cambio radical en la mitología del Oriente Medio, pues se comenzó negando legitimidad a todos los dioses antiguos de la zona, para poder defender la idea de un Dios único, sabio y creador. Cuya ocupación principal era mantener la eterna lucha entre el Bien y el Mal. Al fin, saldrá triunfante el Bien.

Las guerras santas, o sea, aquellas guerras libradas a favor o en defensa de la religión propia, sea ésta cual fuere, no son una modalidad doctrinal exclusiva del mundo musulmán, cristiano o judío, como, erróneamente, se intenta acentuar en la actualidad. Tanto judíos, musulmanes y cristianos, como las religiones védicas y el Sintoísmo, las dan por necesarias. E incluso por inevitables, con unos u otros argumentos. Pero, desde luego, todas consideran santos, o mártires justos, sólo a los caídos en el bando propio. Los otros son, simplemente, infieles, gentiles; enemigos de la religión, de ’su’ religión específica.. Gente actuante del lado de las tinieblas Sujetos indignos siquiera de ser recordados. Los monumentos se levantan en honor de los caídos propios. La imparcialidad no es el fuerte de los hombres religiosos. Esta parcial ceguera religiosa, que les impide ver lo que no les conviene, está generalizada entre los hombres de fe. Donde toda lógica se estrella contra el firme muro de las creencias.

Ser violento es más una cuestión de actitud mental, que ideológica. La ideología no determina la violencia, sino la aceptación del abuso del más fuerte, sea cual fuere su ideología. El enemigo no existe, lo encuentran por sí mismos. Quien quiera difundir una doctrina, usando la violencia, creará más enemigos que adeptos. Esa es la eterna fuente del mal cíclico. La acción es madre de la reacción. No hay generación espontánea, sino consecuencias. Una gran parte de las actuales instituciones religiosas oficializadas, han dejado de ser movimientos liberalizadores progresistas, para pasar a formar parte de las autoridades anquilosadas en el tiempo. Cuya labor principal consiste en defender, ante todo, la conservación de sus privilegios. Que los distingan del común de la sociedad laica.

La peor evolución de estas empresas religiosas institucionalizadas es que han pasado a representarse, principalmente, a sí mismas y sus intereses. Creando una contraposición con los intereses de la sociedad laica. Lastimosamente, se asemejan, cada vez más, a corporaciones de intereses transnacionales. Sálvese quien pueda.

A dios rogando y con el mazo dando. Parece que este tercer milenio ha empezado fuerte con las creencias. Estamos asistiendo a una nueva radicalización de las normas. La alianza de los estrictos. Ser progresista, no es la mejor recomendación ante los hombres de Dios. Más que nada, temen ser borrados por el progreso. Quien razona, no cree, piensa. Ya se fijó en el Concilio Vaticano Primero la premisa: “La fe ha de prevalecer sobre la ciencia”. Los avances de la ciencia, socavan sus cimientos.

La nada Inalterable

Friday, May 15, 2009

Nada es estable, nada es eterno; más que la propia eternidad. Todo lo vivo evoluciona. Sólo la nada permanece inalterable. Lo no existente no puede cambiar, al menos, en la realidad. Sólo las fantasías que puedan hacerse sobre lo inexistente, podrían adquirir cualquier dimensión, preferentemente la infinita. Suponen que lo más grande es lo más poderoso. Es una forma de ocultar su inexistencia: el misterio de lo inabarcable. Se impone, preferentemente, lo infinitamente, grande. Por tanto, fuera de nuestra posibilidad el alcanzar a verlo. ¿No estarán confundiendo el Universo con quien quisieran presentar como su creador? Creación y creador serían el mismo sujeto. Es natural creer. No lo es tanto el convertir las creencias en religiones, con pretensiones de dogmas eternos. Quien trate de imponer sus dogmas, sus ignorancias, a otros, cae, simplemente, en la tiranía. La creencia implica ignorancia, de quien cree, sobre lo creído.

La historia de las religiones, es la historia de los fanatismos. Los que piensan de forma distinta, no son tratados como diferentes, sino como disidentes y enemigos, que han de ser destruidos. Quien no entiende de matices, se impone por la razón de la fuerza. Su rasero lo ejerce cortando cabezas. Las creencias dogmáticas son excluyentes. Cuando una teoría, que no contiene nada, más que un sistema de misterios, inventados para ser impuestos, anulando la ley de la razón, se enfrenta a otro, creado con el mismo objetivo, no cabe el acuerdo, sino la supervivencia del más destructor. La fuerza de su imposición, reside en la intolerancia hacia lo diferente. No hablemos de amor, sino de odios ciegos. La verdad se encuentra investigando, no quemando, o apedreando, a quienes la buscan.

No respiramos el mismo aire dos veces. Moriríamos intoxicados. La vida es cambio constante. Creación continuada. Quien cree en lo inmutable, se autoexcluye de la lista de los seres vivos. La vida es mutación incesante. La hibernación, para la vida. Quien permanezca en la historia, se limita a vivir en el reino de los muertos. Imponer creencias, es congelar la vida. Quien cree, no sabe, no razona para saber.

El fanatismo irracional se inculca en la niñez. Eso lo saben bien los responsables de las organizaciones de poder milenarias, dedicadas a crear adeptos de por vida: ‘dejad que los niños se acerquen a mí’.

Los miedos ancestrales, las dudas ante la eternidad, la limitación de nuestros conocimientos, la sensación de pequeñez ante la inmensidad de del Universo, nos aplasta. Ese conjunto de sensaciones dudosas, forma el campo ideal donde se cultivan las teorías que dan base al fanatismo. Fomentado, direccionado, exigente de leyes limitadoras. Que apuntan en la misma dirección: la inculcación, de por vida, de los miedos ancestrales, que incluyen, principalmente, el deber de obediencia y la aceptación jerárquica, indiscutida, e indiscutible, de la autoridad máxima del jefe de grupo. El objetivo no es más que uno: la creación de robots humanos, que son formados, de forma continuada, para no pensar por sí mismos: especialmente las mujeres. A quienes aún se impide progresar en el conocimiento, creando guetos de ignorancia, diseñados especialmente para ellas.

Anacoretas y Eremitas

Monday, May 4, 2009

Cada uno busca lo que quiere ver. Así se explica que, las mismas palabras, puedan servir de guía en sus misiones a santos anacoretas y a guerreros conquistadores. La enseñanza, en sí misma, es la maestra, pero toda la perfección parte de uno mismo. Los otros no son culpables de nuestras faltas y defectos.

El mejor arrepentimiento es, sustituir los errores por aciertos. Que los pensamientos positivos, ocupen el lugar de los negativos. El recto pensamiento, la recta motivación, implica la eliminación de las raíces egoístas, sustituyéndolas por actos de generosidad, comprensión, amabilidad, compasión. Para ejercer estas virtudes, se ha de vivir en la sociedad, con la sociedad. Si se considerase que son ‘los otros’ la fuente del mal, es como si se rechazara a toda la Humanidad, con la excepción de uno mismo.

La quietud, el aislamiento, no aporta nada a la vida. Sobre todo, cuando la quietud física se suma a la mental. Eso es la negación de la vida, esencia de nuestra existencia. El progreso vital ha de ser ejercido en beneficio de la comunidad. Del místico aislado no sabremos nunca si tiene la mente poblada de ángeles o comida por diablos. Es ególatra, egocéntrico, aislarse, para procurar la propia salvación. El hombre, o forma parte de la Humanidad, o pasa sin dejar huella. Anacoretas y eremitas, apenas dejan más estela de su vida que la de su rechazo por lo humano. Lobos solitarios que no forman manada. Tratando de extirpar de sus cerebros lo que ellos consideran ’malos pensamientos’, se anulan a sí mismos como personas.

Nadie está completo, sin contradicciones. El arrobo contemplativo, ni cambia el pasado, ni arregla el futuro, sólo invalida el presente El futuro se construye encauzando el presente, no tratando de borrar el pasado, tarea inútil. Los arrepentimientos amargan, no corrigen.

No hay vida más inútil que la del contemplativo perfeccionista de sí mismo. La vida, o es acción, o no es. El pensamiento debe ser activo, no anulador. Con arrepentimientos, nada se borra. Sólo emprendiendo un nuevo camino, se llega a otra parte. El inmovilismo es sólo contención, retención, que puede terminar en implosión. Llegando a destruir tanto a lo pretendidamente inmóvil como a sus allegados. Si todo fluye, todo cambia.

El futuro es ya. Cada bocanada de aire que aspiramos, nos está metiendo en momentos que no habíamos vivido. Siguiendo vivos, nos adentramos en el futuro. El presente se extingue por sí. La preparación debe ser continua. Intentemos que el porvenir no nos coja desprevenidos. Vivimos, demasiado tiempo, rememorando lo ya muerto. Que sólo se recuerda, no se resucita, añorándolo. La nostalgia paraliza.

Si proyectamos el futuro, vivimos mejor el presente continuado. Que ya es un trozo de futuro. Si pensamos, continuamente, en corregir el pasado, realmente lo estamos validando, Tratando de mejorar lo ya vivido, tarea imposible, lo validamos. Actuamos desde la irrealidad. El río de la vida, no pasa dos veces; cuando lo recordamos, ya se ha ido.