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Exclusividades Dogmáticas

Wednesday, March 25, 2009

El sentido de la permanencia, probablemente resida en la intemporalidad del pensamiento. Cuando el cinismo y la hipocresía van unidos, aún cuando hubiese un gran mensaje detrás, éste pierde fuerza. No son creíbles los anuncios de paz, lanzados mientras se engrasa constantemente la maquinaria de guerra. Israel hace cincuenta años que perdió su credibilidad como mensajero de paz. Los tiempos en que la juventud idealista mundial se apuntaba en masa para ayudar en los kibutz, han pasado a la historia. Los ángeles de paz, no blanden espadas flamígeras. Quien, para imponer la paz, lo hace a través de la guerra, no puede pedir tregua. Los palestinos también son un pueblo masacrado. Los peores enemigos son los de la propia sangre. Miles de años viviendo juntos, enfrentados por las creencias divididas. Los dogmas producen, siempre, más dolor que amor. Los combatientes creen cumplir un mandato divino, expresado claramente en el Deuteronomio (VII, 16):”Exterminarás todos los pueblos que el Señor pondrá en tus manos. No se apiaden de ellos tus ojos…., para que no sean ellos causa de tu ruina… El Señor Dios tuyo, pondrá a estos pueblos en tu poder y los irá destruyendo, hasta que del todo desaparezcan.”Recordemos: el gran Israel bíblico, prometido por Iahvé a su pueblo elegido, abarca ‘desde el Nilo hasta el Éufrates’. ¿Recuerdan cuáles son las promesas contenidas en El Corán para sus seguidores?

Quienes piden paz para sus pueblos, mientras alimentan guerras a través de los siglos, puede que piensen, pero no razonan. No les conviene. Políticos y hombres de fe parecen dispensados de hacerlo. Quienes se consideran dueños del alma de sus adoctrinados, no quieren compartirla con otros. Ese es su terreno exclusivo, desde conde pretenden dominar sus vidas. Las ovejas no pueden ser guiadas más que por ellos, sus pastores exclusivos.

La hipocresía y el cinismo deberían ser pecados capitales, como ya lo es su madre común: la soberbia. Pecado principal de quienes se autoproclaman regidores del bien y del mal. Podríamos encontrar tantos ‘sepulcros blanqueados’ entre los moralistas, que el resto, los justos, son, seguramente, una exigua minoría. La creencia no anula a la Naturaleza, sólo enturbia la visión de su realidad. La cerrazón en que viven algunos propagandistas de verdades absolutas, convierte a sus ilustres cautivos en momias petrificadas. Remanentes en presente del pretérito imperfecto. Naturaleza muerta a la que falta el espíritu vivificador. Como los suicidas, son víctimas y verdugos, simultáneamente. Quien basa la realización de sus creencias en la negación de vivir el presente, está matando su espíritu. Un espíritu, sin experiencia viva, no llega a la categoría de alma. Proporcionar y recibir felicidad es legítimo y necesario, para ser un humano completo. Quien no sabe ser feliz, no puede proporcionar felicidad a otros. Compartir alegrías, es mejor que participar penas. La felicidad individual en la tierra, no sólo es legítima, sino necesaria. Es preciso buscar, encontrar y repartir la felicidad que encontremos en nuestro entorno. Dar amor es repartir vida.