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En su papel

Wednesday, March 4, 2009

Las inversiones de nuevo cuño, realizadas con fondos públicos, deberían tener una orientación global, pensada para beneficiar al total de los habitantes del territorio considerado. Las inversiones públicas en investigación científica, necesitan convertirse en una prioridad absoluta. Disminuyendo la enorme importancia de las inversiones militares, para aumentar, proporcionalmente, el dinero dedicado a investigaciones civiles. No se necesitan más, ni peores, armas. Tan importante es el hoy como el mañana.

Estamos demasiado acostumbrados a solucionar los problemas según van surgiendo. No pensamos que muchos de ellos no hubieran sido creados, de haberse planificado su extinción en germen.

Quienes recomiendan las líneas de inversiones a realizar, podrían ser no sólo políticos y empresarios, sino dar voz y voto a universidades y científicos, para orientarnos acertadamente. Seguro que los científicos, con capacidad para soñar una realidad, antes de ser creada, encontrarían soluciones idóneas, si se los dotase con medios suficientes. Si, en las planificaciones de futuro, involucramos demasiado a hombres de negocio, no podrán evitar seguir pensando en términos de beneficios. Generalmente, cuando un hombre de negocios se mete en política, lo toma como una ampliación de su negocio. No es de extrañar que salgan enriquecidos.

Si una oveja se comiese a otra, diríamos que es excepcionalmente mala. Pero, si lo hiciera un lobo, no podríamos criticarlo. Cumple con su papel. Lo raro sería que le buscase pastos a la ovejita. Deberíamos ser cuidadosos con quienes elegimos para regirnos. Si diésemos más poder a los lobos, éstos no tendrán freno. Creerán que pueden devorarse todo el rebaño. No ha de sorprendernos. Quienes actúan como tiburones en su vida privada de negocios, seguirán con su papel aprendido. No se van a serrar los dientes, antes de entrar en su etapa de regidores públicos. Si, siendo como son, les ha ido bien, no tienen razones para actuar de forma distinta. Cuando, hombres con mentalidad de sátrapas, son elevados a cargos públicos, no les cambia la mente; sólo se amplía su territorio de caza. Es conocido el principio existencial:”yo soy yo y mis circunstancias.” Nada hay más ciento y determinante. El individuo, para sobrevivir, ha de adaptarse a las circunstancias encontradas, en cada momento. No puede permanecer igual a sí mismo, si las condiciones medioambientales cambian. O cambia él, o cambia las circunstancias. Para seguir existiendo. Cuando se hizo necesario, los hombres inventaron a los dioses, identificándolos consigo mismos, como seres superiores, hacedores del bien y del mal, para imponerse al resto de semejantes. La obediencia y seguimiento viene, más frecuentemente, dictada por el temor que por el amor.

En la política, tanto europea como mundial, hay ejemplos evidentes. Si, algunos de esos políticos preeminentes, no siguieran siendo hombres de negocio y capitanes de industria, al tiempo que políticos o líderes espirituales, algunas guerras no serían posibles, porque les faltaría el acicate de los beneficios. Quien lucha para imponerse, necesita, imperiosamente, reponer su capital. El poder no sale gratis, se devora a sí mismo.