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Naturaleza viva, ideas muertas

Tuesday, February 10, 2009

¿Cómo se puede vivir, rebatiendo, constante y conscientemente, la verdad? La evidente verdad de la naturaleza viva, que contradice, vida a vida, todo lo que las teorías místicas defienden, muerte a muerte? Los hechos naturales son demostrables. Las teorías fantasiosas de los miles de sistemas de creencias, existentes y extinguidos, pura y mera fantasía, sostenida en el vacío. El futuro se construye a partir del presente.

La base, justificadora de tales ardides, deberíamos buscarla en el principio elemental, justificador de toda personalidad disidente: Yo soy yo y mis circunstancias. Nada hay más cierto y determinante. Nadie podría cambiar su propio antecedente genético, que condiciona su ser futuro y el de sus descendientes. Pero no puede imponer su propio ser al resto de la Humanidad.

Quizá creamos conocer el origen de nuestras ideas, aunque, es seguro que éstas estaban ya plantadas en nuestra mente, antes de apercibirlas como propias. Nadie es el padre de sus propias ideas, sino quienes nos precedieron en el pensamiento y nos rodearon durante su incubación. Para que una idea nazca, es necesario que otras le sirvan de fermento y cobijo. Toda idea es hija del maridaje y muerte de ideas anteriores. No pensaríamos como personas actuales, si no tuviésemos el cerebro construido y ahormado en nuestro siglo. Somos hijos del pasado y deudores del presente.

No hay acción pequeña, si la intención es grande. Nada se puede juzgar aisladamente, sino embutido en sus propios antecedentes y consecuentes. La acción, en sí, tiene tanta importancia como pueda serlo la oportunidad y propiedad de lo actuado.

Insultar a alguien en una taberna, no es lo mismo que hacerlo en un parlamento, con estilo tabernario, ante cámaras y micrófonos. Los políticos que sueltan improperios, calumnias y mentiras, como método bastardo de afianzar su escaño. Deberían reflexionar que no sólo hacen daño al rival insultado, sino que dañan la convivencia de toda la nación. Por lo que ellos mismos no se hacen ningún favor. La maldad es dura, rebota, regresando al punto de partida. No puede ser bueno, quien basa sus victorias políticas en esparcir veneno. Al final resultan todos intoxicados.

Mal aconsejado estuvo Bush, por su cohorte de adventistas bíblicos. No se crean derechos propios, pisoteando los de los demás. Cuando se da pie a la creación de mártires, no se sabe cuán fértil puede llegar a ser su sangre. Mártir es quien obedece, sin dudar, lo que él considera mandatos divinos. Hasta sus últimas consecuencias, dando su vida. Es la ofrenda de su sacrificio por la propia víctima, la autoinmolación. Héroes y mártires están hechos de la misma madera: creyentes, ingenuos, nobles y generosos. No se los puede callar, sólo destruir, y esto cumple con su propósito: morir por la causa. El futuro nos pertenece a todos. Y un jefe de gobierno lo es de toda la nación, no sólo de su partido. No es inteligente crear enemigos para justificar la propia dureza del ataque a quienes sólo son oponentes.