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Mentes Caducas

Saturday, January 31, 2009

Si el hombre no tuviera la capacidad de razonar, los conceptos abstractos no existirían. Una cosa es ver objetos, o usarlos, y otra, muy distinta, crearlos. Para crear, se necesita la voluntad, la capacidad y el conocimiento suficiente para ello. Se cree porque se quiere creer, no hace falta pensar para ello, antes al contrario. Cuando se busca la fe, es que, en realidad, ya se ha encontrado. Encontrarla significa haber llegado al límite de nuestra expansión, es el freno al desarrollo del pensamiento libre. Aunque no haya podido ser, aún, adaptada al concepto doctrinal que predomine en la sociedad que habitemos. Buscar la identidad común es adaptarse al pensamiento de quienes nos rodean. Si lo encontramos, nos acomodamos a nuestro entorno. Ya no necesitamos sentirnos diferentes. Pero hemos dejado de razonar, de crear. La creatividad se agota cuando buscamos fundirnos en la masa, ser igual al conjunto. Pensar, razonar, siempre nos lleva más lejos, nos hace más únicos, más creativos. Ni mejores, ni peores, creadores. Sin creatividad individual, el Hombre no habría bajado de los árboles, ni siquiera hubiese subido a ellos. La evolución humana requiere constante activación de la mente. Poner freno a nuestra creatividad es frenar la evolución humana.

Las creencias, todas, son un final del pensamiento razonador. Una meta a la que se llegó, sin buscar más destinos. Eso puede darse en el mundo de las doctrinas dogmáticas. En las ciencias, las técnicas, las artes, el desarrollo humano, ha de ser creativamente constante. Nunca hay una meta final. También resulta imposible partir de cero. Nuestra forma de pensar ya ha recorrido un largo camino cuando la absorbemos como propia. Gracias a eso, la evolución sigue. Una suma y resta constante de antecedentes, conduce a consecuentes distintos, en diferentes épocas. Desde siempre, la fuerza de las ideas, de la razón, se ha establecido en el mundo. Quien cambia y hace cambiar, perdura. Quien pretende permanecer incólume, es arrollado por el progreso. Cuando se trata de creencias, nadie es capaz de creer las vueltas que, algunas mentes, pueden dar al sentido de una sola palabra. Con lo que, a los mismos escritos, considerados sagrados, llanos, sencillos y totalmente claros, se les pueden atribuir los más oscuros significados ocultos. Podríamos discutir durante siglos, sobre la conveniencia de cambiar una palabra en las reglas aceptadas con anterioridad.

Al final, nadie cede. Cada cual lo interpreta según le conviene. Cuando interesa, es válida la transcripción literal. Cuando no, se recurre a los trucos más burdos de interpretación, para impedir el progreso. Verdad es que, la aparente contradicción de principios, puede no estar tanto en los libros sagrados, como en la mente de quien los lee, con espíritu impuro. Al menos, eso afirman los correspondientes auto nominados Mensajeros de Dios. O sea, vemos contradicción en la apariencia, por no saber llegar al núcleo de la Verdad Única. Pero, es que, el camino hacia ella, esa Verdad teórica inexplicable e inencontrable, debe ser realmente errático, difícil y abierto a pocas mentes.

Parece como si, democracia e islamismo, se repeliesen, por incompatibles. Tras las guerras, quedan los mismos tiranos, O sus primos hermanos. Déspotas heredan a sátrapas. Las monarquías teocráticas no parecen ser el mejor campo de cultivo para la democracia. Está visto que, entre ellos, y alrededor de ellos, quien tenga el cuchillo más largo, corta más cabezas. En nombre de Dios, por supuesto. Del dios de cada uno.

Es comprensible que eso pase donde hay mucho que repartir. En los campos petrolíferos, por ejemplo. Pero, que suceda en países donde lo único a repartir son desiertos sin fin, parece un enroscamiento de la mente. Virada al interior más profundo, donde sólo puede ver sus propias entrañas. Machismo y teocracia juntos, no parecen producir hijos pacíficos. La paz nunca es perfecta, pero, el estado de guerra constante, lo es aún menos. ¿Qué herencia cultural van a dejar las civilizaciones mahometanas actuales a sus descendientes? La civilización de la guerra constante no produce más que ruinas. Culturales y humanas. Desde luego, los países cristianos, o los representantes más directos de la doctrina mosaica, los hebreos, tampoco parecen poder dar ejemplo. Ni de tolerancia, ni de amor al prójimo, a toda la Humanidad, que es una sola. No sólo a sus hermanos de fe. Las doctrinas que fueron creadas para unir, usan sus límites para separar. No tienden puentes, sino fronteras, que pretenden expandir, siempre. Los dogmas, más que unir, enfrentan. A pocos, los escogidos, contra muchos, los excluidos.

Creencias y Víctimas

Thursday, January 29, 2009

En el Islam, desde los primeros tiempos, se da por lícita la toma del botín del enemigo. De éste, se había de dar una parte al Califa, otra parte al Profeta, una parte a los Infantes y dos partes a los Caballeros.

Especificando, ‘ comed de lo que habéis cogido en el botín, lo lícito, lo bueno y temed a Dios.’ Respecto a los rehenes, se especifica. ‘ No es propio de un Profeta hacer prisioneros, hasta que haya cubierto la tierra con los cadáveres de los incrédulos.’

En la India, la costumbre ancestral es la de incinerar el cadáver ritualmente, en una pira. Posteriormente, el cráneo es abierto, al ser extraído de los rescoldos, para que el alma del muerto no quede aprisionada entre los restos. Este pequeño rito, evidencia el concepto materialista que del alma se tiene entre los hinduístas, puesto que necesita de una abertura para escapar. Aún cuando se considere que la materia de la cual está compuesta el alma, sea muy sutil y su volumen infinitesimal. Posteriormente, las cenizas se guardan, o son arrojadas a los ríos sagrados, según las creencias.

Las religiones no alientan la violencia, pero la justifican. No se perjudica a un mártir, por enviarlo al reino de los cielos. Quien muera luchando en defensa de sus creencias, conquista la posición de mártir.

Si esta novedosa orientación del terrorismo etarra fuese cierta, sería que están llegando a una nueva forma de ceguera religiosa. Equivaldría a tanto como afirmar que llevan a cabo una especial guerra santa. En eso sí pueden haber aprendido algo los líderes terroristas vascos de sus colegas musulmanes en las prisiones. Convertir el terror en llave del cielo, es todo un arte. Veremos si encuentran jóvenes ingenuos, crédulos y creyentes, en número suficiente, para nutrir sus filas de mártires

Cuando se pierde el miedo, el encantamiento mágico desaparece. Las creencias imbuidas en la niñez y juventud, son las fuentes del miedo. Utilizado por los grupos de poder para gobernar y sujetar a quienes se le someten. No hacen falta cadenas físicas. Las prisiones del alma se crean en las escuelas primarias, donde se absorben las ideas fundamentales, que duran toda la vida.

Los grupos de poder saben muy bien lo que hacen, cuando pretenden monopolizar la enseñanza básica. Pero, la evolución existe. Lo que parece igual que en el pasado, hace tiempo que perdió su esencia vital. Permanecen las cáscaras huecas, demoliéndose.

Estamos viviendo tiempos raros. Parecemos confiar en líderes mundiales que dicen charlar a diario con Dios, como si de colegas se tratase. Y su gente lo cree. ¡Bendita credulidad la de quienes agachan la cabeza ante el poderoso¡ Así lo hacen más poderoso. Lo que veo raro, en un hombre de tan altas miras, es que no sea nada respetuoso con la Humanidad, ni con lo humano. Porque no tiene recato alguno en firmar sentencias de muerte, o arrasar civilizaciones enteras. Afirmando, eso sí, que lo hace en defensa propia y de su pueblo. Vaciar museos históricos, como se ha hecho con los de Babilonia ¿tiene algo que ver con la incautación de armas de destrucción masiva? Mantener a gente prisionera durante años, sin acusación formal alguna,¿es un acto de respeto humanitario? La credibilidad de algunos dirigentes es, cada día, más dudosa.

El alma de los creyentes

Thursday, January 22, 2009

Cuando una idea se exterioriza en público, se transforma, según sea la mente de quien la reciba. Donde hay pensamientos, hay un alma. El alma la crea el pensamiento. Un espíritu, o una mente, como se quiera nombrar. Puede haber diferencia en los conceptos, pero, en esencia, son equivalentes. Conjunto de ideas, propósitos, cualidades, que forman el todo intelectual de un ser. No necesariamente humano. ¿En qué momento, el ser humano, adquirió su alma? ¿Existía ya la semilla del alma en nuestros antecesores, los animales que nos precedieron? Porque una cosa está clara, en nuestro genoma existe la huella indeleble de algunos predecesores. Un cerebro desarrollado, crea su alma. Que no es más que una extensión creativa de la organización de nuestro pensamiento. Quien crea, está despierto. Quien cree, sueña.

La historia del Paraíso Terrenal, es algo más complicada de lo que relatan los escritos sagrados. Sobre todo, el período de incubación de la Humanidad, no pudo ser de días, semanas, años, o miles de años.

Sino de millones de años. La maquinaria evolutiva es de marcha lenta. Creencia equivale a ignorancia. Los libros clásicos, que aventuran creencias sobre la formación del Universo, están escritos desde la más inconsistente ignorancia. Un dato precario: la colocación de Adán y Eva en el Paraíso, según los más eruditos tratadistas bíblicos, tuvo lugar unos tres mil quinientos años antes de Cristo. Claro que, los ortodoxos, no pretenden que ellos fuesen los padres de la Humanidad, sino, exclusivamente, del pueblo Hebreo, el Pueblo de Dios. Los demás, ¡pobrecitos¡ somos hijos de los hombres. El racismo no perdona.

En la civilización occidental, hemos limitado el desarrollo de nuestros pensamientos, dentro de las fronteras que nos vienen marcadas por la Biblia. Pero sus enseñanzas, al menos en lo que toca a la formación del Universo, son, demostradamente, falsas. Para llegar a la verdad de nuestro origen, no nos queda más remedio que prescindir, totalmente, de las fantasías. Ensoñadas, en mil y una noches, por los escribas, profetas e iluminados, para empezar a ceñirnos a los conocimientos científicos que se van pergeñando, lentamente. Vivir de fantasías es muy bonito, pero engañoso. La Biblia es el libro que trató de ensalzar la historia de un pueblo esclavo, para insuflarle estima y así elevarlo a la altura de su Dios.

No es el libro de la Humanidad, eso hay que asumirlo. Por muy antiguas que sean las mentiras, no se convierten en verdades. Actualmente, existen métodos científicos de evaluación y prueba, que no dejan dudas sobre la falsedad de muchos relatos, tenidos por históricos. Quienes pretenden ejercer el poder divino sobre la Tierra, no ponen límites a sus ambiciones. Lo quieren todo. El no admitir marcha atrás en sus pretensiones, parece llevarlos a la esquizofrenia de pretender aparecer como dioses, en lugar de los dioses. Es la exaltación desbocada de la vanidad exacerbada. Pretender la adquisición de cualidades divinas, a través de su identificación con los cultos.

Paz y Creencias

Saturday, January 17, 2009

Más allá del saber, no hay misterio, solo ignorancia. La única forma de saber más, es investigar, para aclarar el misterio. No fantasear, para complicar lo sencillo. El creer es maleable, volátil, sin fronteras, ni límites. Desde el conocimiento del desarrollo de las creencias, podemos afirmar es que las creencias no son estables. Ninguna creencia actual ha permanecido en sus raíces. Conocemos los resultados de su evolución milenaria. Los frutos del árbol, no la semilla que lo originó. Todo tiene un tiempo y un lugar. La maduración de las ideas es lenta. Las civilizaciones necesitan siglos para asentarse, hasta desaparecer. Diluidas en otras civilizaciones.

En el mundo de las creencias, lo que hoy es indudable, no lo fue ayer, ni lo será mañana. Sólo el conocimiento da bases firmes. ¿Quién dice que las creencias son fuente de paz? Puede ser que haya paz entre los creyentes de una misma idea religiosa. En un tiempo corto y una circunstancia estable. Pero, quienes no piensen igual, son combatidos. En muchos casos, hasta la extinción.

La modalidad de conquistar el cielo prometido, a través del crimen indiscriminado, no es práctica exclusiva de ninguna creencia. Está bastante generalizada. De hecho, el número de muertos por guerras entre creencias, es mayor que el atribuido a cualquier otra causa. Además, sin sentimiento alguno de culpa entre quienes hayan provocado tales muertes. Es paradigmático el discurso de despedida del ya, venturosamente, ex-presidente Bush. Se siente tranquilo con su conciencia, achacando la culpa de todas las guerras en las que han intervenido los Estados Unidos durante su mandato, a los demás. A quien actúa por creencias, no le duele la conciencia.

Las luchas territoriales son, en muchos casos, alentadas por corrientes de creencias diferenciadas. Tenemos claro el caso de Israel y Palestina. Quienes luchan por su particular forma de honrar a su dios, justiprecian su mérito, por el número de muertos causados al bando de los diferentes. Curiosa forma de homenajear a quienes ellos toman por el Creador, destruir su Creación.

Todas las conquistas territoriales de las naciones que se convirtieron en imperios, llevaban aparejada la sumisión de los conquistados, al poder de las creencias impuestas. No se libró ni una. Fue, en su tiempo, una forma de prestar servicio al poder de las monarquías; con cuya protección colaboradora actuaban. Después, los monarcas fueron generosos, repartiendo, los bienes enajenados, entre quienes los apoyaron. Quid pro quo. Meollo de la cuestión. Con lo que, inevitablemente, los más premiados eran los más rapaces y sanguinarios.

Con el tiempo, las organizaciones administradoras de creencias se convirtieron en los mayores centros de poder político y económico. Las creencias, sobre todo, han de proporcionar estabilidad. Esa es la premisa por la que son premiadas. Tal consecuencia, inherente a las mismas, condiciona las mentes de los creyentes, vacunándolos contra la evolución y el cambio. Quien vive en la tradición, no vive el presente. Mientras contempla el futuro no como una fase de la evolución lógica, sino como amenaza a la desaparición de lo tradicional.

Coincidencias positivas

Wednesday, January 14, 2009

No hay libre albedrío sin libertad previa, ni libre competencia, sin una fuerte base económica y una cohesión social bien arraigada. Quien no tiene poder, no puede ser candidato a la justicia, sólo a la piedad. La balanza se equilibraría si, a ambos lados, hubiese un peso equivalente. Palestinos y judíos tienen el mismo origen étnico y geográfico, con idéntico genoma. Son el mismo pueblo, dividido por modalidades dogmáticas disidentes. Y distinto peso económico. Cuando la política humana se concibe en términos humanos, con los pies en la tierra, tratando de coincidir con el interés de la mayoría, no hay que olvidar a quienes se puedan sentir excluidos. Los hebreos han vagado por la tierra, y siguen haciéndolo. Están condicionados por sus creencias. Siguen creyéndose el pueblo escogido de Dios. La soberbia es el peor pecado que pueda carcomer a un poderoso. Y el más común entre ellos. La autodestrucción viene implícita.

Tanto la sociedad, como los hombres que la forman, están en continua evolución. Pero ellos pretenden estar, y seguir estando, en el principio de la historia. Como si el Universo se hubiese creado para ellos. Para ponerlo a su disposición, con los demás pueblos a su servicio.

Los dogmatismos religiosos pueden romper la paz entre los hombres, pero no el genoma humano. Ni el pueblo judío fue puesto aparte, en el origen y el tiempo, en el paraíso; ni nuestro planeta fue creado para su disfrute exclusivo. Si mirasen la historia de tantos pueblos con las mismas pretensiones, como japoneses, chinos, arios, etc., verían la incongruencia de sus pretensiones históricas de exclusividad. Las coincidencias son, siempre, mayores que las exclusividades. En lo físico y en lo teórico. Su pretendida historia exclusiva, se repite a través de todas las civilizaciones, anteriores y posteriores, surgidas alrededor de la Mesopotamia.

Cuando se pretenda llegar a ciertas metas revolucionarias, lo más seguro es: alcanzarlas por medios evolutivos. Presionando en la dirección deseada, de forma suave, pero constantemente. Al menos, es la forma ideal de no morir en el intento.

Las ideas, al activarse, se alimentan, durante su recorrido, del medio en que se muevan. Es decir, se ven condicionadas por las circunstancias ambientales, debiendo sufrir una adaptación constante. Una vez puestas en movimiento, el día a día las irá cambiando. Permanece incólume sólo el ideólogo dogmático, unidireccional, mientras la vida cambia a su alrededor. No siempre lo que es bueno para el individuo, lo es también para la sociedad y viceversa. Atender a individualidades extremas, puede crear desigualdades límites. Lo difícil es poder decidir en qué punto alguien pasa de la justicia a la injusticia. La lógica, las razones, la justicia y la vida, tienen muy pocos puntos en común. Al final, siendo siempre injustos, nos veremos obligados a medir a los demás con nuestra propia medida. Que no se ajusta a nadie más que a nosotros mismos. Menos orgullos raciales, falsamente alimentados, y algo más de humildad, y verdad histórica, no vendrían mal en este conflicto de intereses y dominios.

Raíces y Frutos

Friday, January 9, 2009

Entre los Sumerios, en la Baja Mesopotamia, ya antes de la época histórica, se identificaba a los dioses con los astros. Esto llevó a que en los antiguos escritos sumerios, expresados primero por pictogramas y luego por ideogramas, la representación de la palabra ‘dios’ se hiciera mediante el dibujo de una estrella. ¿Hace falta recordar la relación que los Reyes Magos de Oriente, procedentes de Mesopotamia, establecieron entre la aparición de un cometa y el nacimiento de un dios?

Esta región fue siempre prolífica en la creación de mitos. Los relatos sobre la creación única, cuyo nacimiento podemos ubicar en el Oriente Medio, parecen inspirados en las regiones cercanas al estuario de los ríos Tigris y Éufrates. La antigua Baja Mesopotamia. Esta zona, llena de lagos, marismas y aguas estancadas entre el abundante limo aportado por ambos ríos, goza de un clima suave, propicio a toda clase de vegetación. Donde, no habiendo un exceso de población, no era necesario sembrar para recoger. El aporte de sedimentos es tal, que la costa avanza, constantemente, su perfil hacia el Golfo Pérsico. La fertilidad de sus tierras es legendaria. No es difícil deducir que sus pobladores han debido siempre estar muy agradecidos a la Naturaleza, tan generosa. De ahí a la creación de numerosos dioses, relacionados con los astros y los fenómenos atmosféricos, no pudo haber mucha distancia en el tiempo. El constante estudio del cielo por los magos, sacerdotes de la religión oficial, dio origen a la Astrología; predecesora mágica de la Astronomía científica. Sus conocimientos los fueron relacionando con fenómenos de la Naturaleza, siendo usados para el mayor progreso de la Agricultura. Esta conexión de religión y naturaleza convirtió a la agricultura en la más noble de las artes.

Después, como un desarrollo cabal de esta mezcla de religión y conocimientos, tuvo lugar la creación del sistema astrológico. Deduciendo de las diferentes posiciones astrales influencias sobre acontecimientos pasados y futuros. Sin base científica alguna.

La fantasía humana no tiene fronteras Tales conocimientos fueron mitificados hasta límites increíbles. Veamos, si no, cómo explicaron los griegos, algunos siglos más tarde, el origen de la raza negra: Dicen que se debió a la inexperiencia de Faetón, el auriga solar, quien, conduciendo por primera vez el carro del Sol, se acercó demasiado al continente africano. El resultado evidente, según este relato, lo tenemos ante nuestros ojos; les chamuscó la piel a los pobres habitantes de África. De lo que se deduce que, antes del accidente de circulación solar, deberían ser también blancos.

Moisés, en sus disposiciones gubernativas, dejó numerosos vestigios de sus creencias astrales. Por ejemplo, durante las marchas de los primeros años, Moisés y Aarón, con sus familias, acampaban, siempre, al Oriente del Tabernáculo; el lado del Sol mañanero. Idéntica posición tuvieron los habitáculos del faraón en sus palacios. Los primeros rayos del Sol debían entrar en su aposento, para rendirle homenaje. Sus principios, criado entre sacerdotes de Horus, no los olvidó. El nombre de Benjamín, su hijo, a quien pensó sacrificar en acción de gracias, por el éxito de la huida de Egipto, se puede traducir por ‘hijo del Sur’. Es significativo que la tribu de Benjamín, procediendo de Egipto, al sur, se estableció en el sur de Palestina, la Judea.

Los sacrificios humanos eran una institución entre los pueblos semitas. Claro que no sólo entre ellos. Las religiones antiguas han tenido, todas, sus épocas sangrientas. Aún hoy en día, personas de firmes convicciones religiosas, consideuna obligación y un privilegio el dejarse matar por su religión. En el fondo, no deja de ser una herencia del pasado más primitivo, propio de mentes esclavizadas. Todas las sectas del mundo pueden ofrecer semejantes ejemplos, entre sus seguidores, de tan extrema abnegación.

La humanidad es la mejor heredera de sí misma. Lo que nos parece espontáneo, siempre tiene un pasado. Entre dioses, diosas y asimilados, todo parece posible. Su condición, les exige cualidades extraordinarias. Al tipo de conclusiones que se han de tomar para fijar las cualidades extraordinarias de seres singulares, no se llega de forma rápida y directa. Son la culminación de un proceso perfeccionista de atribuciones. Para afirmar, como dogma, la limpieza impoluta de algunos personajes religiosos, a veces se tarda hasta casi dos milenios.

El concepto de maternidad virgen no era extraño a las creencias religiosas, en los siglos anteriores a nuestra era. Así, en la vecindad de la antigua Palestina, en tierras de filisteos, fenicios, asirios y cartagineses, se adoraba a la diosa Tanit, virgen y madre.

Nos admira comprobar que, la evolución de las religiones, haya tenido semejanzas en todo el mundo. Se ha de tener en cuenta la trashumancia de los pueblos pastores. Aún cuando no estuviesen en comunicación directa, evidencia contactos esporádicos. Naturalmente, el ritmo evolutivo fue desigual. Aunque no siempre fuesen contemporáneos los desarrollos, el maravilloso poder del sincretismo ha sabido unificar culturas, dando sentido a la fusión de varios mundos. Se abandona lo paralelo, para fundirse en lo convergente. Más efectivo.

Los mitos sobre madres virginales, no eran nada nuevo en tiempos de Jesús. Ya la mitología griega admitía la fecundación por Zeus de la virgen Danae, a la que, sin tocarla, envió una lluvia de oro sobre su cuerpo, quedando embarazada. También, una primitiva concepción virginal, fue la de Horus, el dios - halcón, casi tres mil años antes de Cristo. El relato sagrado egipcio, cuenta que su madre, la diosa Isis, pasaba volando sobre la tumba de su difunto esposo, Osiris, dios de los inframundos, cuando notó que había quedado embarazada de éste. A su tiempo, nació Horus, de quien, supuestamente, se derivó la estirpe faraónica.

En Mesopotamia, en el Zoroastrismo, y en el Mazdeísmo persa, existía también la figura del Salvador, que nacería una vez cada tres mil años, concebido, como es natural, por una virgen. Este había de actuar como un Mesías, un Enviado, que predica la verdad religiosa en el mundo, lucha al lado de las fuerzas del Bien y ejerce de juez al final de cada período de tres mil años. Además, cada mil años, ha de nacer una especie de Mesías menor, que renueve las creencias. La derivación moderna más cercana al Zoroastrismo o Mazdeísmo es la religión Parsi actual.

Para comprender la desvinculación que se hacía de la cópula carnal, hombre - mujer, respecto al nacimiento de algunos personajes extraordinarios de la antigüedad, se ha de tener en cuenta que, entre los primitivos, no siempre se tuvo clara la relación causa - efecto, a este respecto.

Tampoco son excepcionales, en la antigüedad, las historias de doncellas que resultaron encintas, a consecuencia de haberse bañado en un río o lago, donde antes se bañaron hombres. ¡Pobres incautas!

Mentes Cautivas

Thursday, January 8, 2009

Los partidos políticos no pueden convertirse en organizaciones de creencias, con dogmas inamovibles. Han de adaptarse al correr de los tiempos y a las necesidades de los ciudadanos. Un partido político, no puede estar concebido como un ejército disciplinado, con su general en jefe a la cabeza. Entonces se cae en el más puro fascismo. En tales organizaciones, no se permite dudar sobre la legitimidad práctica de sus estructuras. Cercenadoras de la libertad individual. Pues funcionan, en la práctica diaria, como organizaciones de poder absolutista. Ignorar un problema, no lo resuelve. La traición al bien general, para contentar las ambiciones visionarias de un individuo, con delirios de grandeza, puede conducirnos a la sinrazón de ceder los derechos de todos, al capricho de uno solo.

Las creencias, si adquiriesen toques de fanatismo inflexible, pretenderían la sumisión indivisa del individuo. Obligando a la aceptación de las más irracionales teorías. Con ello, tuercen la voluntad natural del individuo, embotando su raciocinio.

El estudio continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos conocimientos, mayor es la comprensión adquirida. El fanatismo, en cambio, es un subproducto del cultivo de la ignorancia. El triunfo del no-pensar. Que, históricamente, cultivan las organizaciones de creencias. Quien es enseñado a no dudar, no piensa que puede estar equivocado. Los militantes de una creencia, no pueden dudar sobre ella. Eso los colocaría fuera de la organización de poder.

‘Quien presencia un acto contra la ley divina, sin denunciarlo, incurre en parte de la culpa’. Este principio, está recogido en diversas normas religiosas. Desde tiempo inmemorial. En el Levítico también se representa este criterio. Complemento perfecto para el control de las conciencias. Y la creación del sentimiento de culpa, no sólo individual, sino colectiva.

Todo lo relacionado con la actividad sexual está fuertemente regulado, tanto en la Biblia como en el Corán. Una de las posibles causas prácticas de tal condena generalizada puede ser el ansia de dominio, de poder, que los hombres ’santos’ quieran tener sobre los ‘pecadores’. Se trata de colocar al creyente en situaciones de difícil amaestramiento, como medio de aumentar los sentimientos de culpabilidad, para que no escapen de su gobierno. Por ello, son amenazados con especial dureza, quienes no sólo pecan contra la carne, sino que además lo hacen con mujeres extrañas a su pueblo y religión. Puesto que esto conlleva el peligro de poder sustraerse al dominio de la comunidad religiosa. Y, peor aún, el peligro latente de perder un sumiso correligionario, en favor de otra doctrina.

De la Biblia, heredó el Corán algunos principios: “Destruiremos a los injustos y os instalaremos en sus tierras”. Así que, quienes crean firmemente, en una doctrina, recibirán las tierras de sus contrarios. Sin sentir remordimiento alguno por ello. ’Los nuestros’, son “hijos de Dios”, y “los otros”, son` ”los hijos de los hombres”’, o “del diablo”. A veces, no resulta edificante la lectura de algunos capítulos de la Biblia. Ni del Corán, su hijo y heredero.

Desde que el Hombre comenzó a darse cuenta que la Mujer era más vulnerable que él, en ciertos períodos de su existencia, empezó a considerarla no sólo un ser distinto, sino necesitado de protección durante la crianza. Con lo que pasó a ser explotable. Y a ser considerada como inferior, por sus momentos débiles. La falta de fuerza, exigida para cazar y luchar, la relegaba a puestos secundarios, en una sociedad basada en la sumisión del más débil.

En las sociedades primitivas, la mujer pasaba a ser propiedad del hombre. La familia era propiedad del patriarca. Esa precedencia de lo masculino, continúa siendo estimada como instituida por la divinidad, dentro del ámbito religioso.

La mujer no es considerada digna de ser sacerdote. Por ser considerada, religiosamente, impura. Debemos recordar que el oficiante, si había tocado a una mujer, debía purificarse, antes de tocar los objetos usados en el culto y libros de oraciones. El acercamiento a lo divino permanecía terreno reservado al hombre.

Cuando la sociedad prescinda de esas creencias atávicas, podrá ser igualitaria, equilibrada. El machismo está implícito en las reglas religiosas. Dado que las religiones codifican el sedimento moral de la convivencia, de donde se nutren los legisladores, no hay código social que no esté contaminado por antiguas convicciones. Las reglas prácticas de coexistencia diaria en la tribu, se van sublimando, hasta conectarlas a la divinidad.

Cuando buscamos justificación a nuestros convencimientos, quizá olvidemos que sus raíces son más antiguas y profundas que las del pensamiento actual. La postergación de la mujer en la sociedad, viene de antiguo. Siempre fue más valorado el cazador que la cocinera.

El sexto sentido, la intuición, se consideraba un instinto esencialmente femenino. Entre los cabalistas judíos, el seis era el número doméstico por excelencia, símbolo de la mujer. Una derivación aún perceptible, en algunos idiomas modernos, es que los fonemas correspondientes a ’sexo’ y a ’seis’ sean casi idénticos. Aún cuando la ortografía haya ido diferenciando ambas palabras. Quizá, debido al hecho de que el número 666, fuese considerado identificativo de Satán en la civilización judeocristiana, no sea casual la adscripción del texto relativo al sexto mandamiento.

Quien pretenda gobernar una nación, basándose en dirigentes autoritarios y pensamientos pétreos, estáticos, inamovibles, no hace más que ejercer la extrapolación de la exclusividad religiosa, al gobierno de las cosas terrenas. Los caudillos, considerados infalibles, no pertenecen a la clase política. O son religiosos, o dictadores. Y, casi siempre, ambas cosas.

Las Lilits, desde su origen babilonio, espíritus femeninos del desierto, se identificaban como fantasmas lascivos, que complicaban la vida a los hombres. O sea, el hombre no provocaba, era provocado. Seguimos con el mito de Eva y la manzana. En nuestra cultura, hemos bebido de la Biblia. Y ahí se nos dice que el origen del Mal, del Pecado, incluso del Trabajo, estuvo en Eva. Esta actitud machista, es la que confiere desventajas sociales, de todo tipo, a la mujer. Y siguen pontificando.