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Salva Patrias

Thursday, December 18, 2008

Los gobiernos autoritarios siempre vienen a consecuencia de una época de crisis. Lo malo es que no solucionan las crisis, las acentúan, echándole la culpa a los demás. La libertad no es un hecho, sino un sentimiento. Sentirse libre es esencial para el individuo. Aunque todos seamos esclavos inconscientes de nuestras circunstancias, las aceptamos por atávicas.

Cuando el sentimiento se traslada a un pueblo, si éste se siente humillado, esclavizado, la rebeldía explota. Los pueblos han de sentirse libres, para no vivir en perpetua rebeldía. La hospitalidad no se brinda a quien entra en nuestra casa a la fuerza.

Quien se siente escogido, sólo pretende tener derechos y razones. Los defectos y obligaciones pertenecen al común de los mortales.

Razonar es cultivar la mente. Creer es adormecerla. Quien cree, sin razonar, permanece en la prehistoria. Es lo elemental del dirigente caudillo. No puede caer, porque no se ha elevado. Está en la fase básica de la Humanidad. Ahora mismo, vivimos un nuevo ejemplo: Chávez, lo primitivo en persona, tipo ‘macho de la piara’, se ha erigido en dirigente de naciones, aupado en su base petrolera. ¡Qué lástima de riqueza¡ Dedicada, principalmente, a la compra de armamentos, dotación de ejércitos, y apoyo de otros elementos políticos, de instintos dictatoriales, como parece ser su tendencia primordial. ¡Imponerse o morir.!Menuda lección de historia!

Si, en vez de comprar bombarderos y pagar ejércitos, construyera más centros culturales y de investigación científica, produciría más beneficios directos a su pueblo que dedicando el dinero del petróleo a centros de adoctrinamiento político.

El razonamiento amplía la mente. La creencia la embota y estrecha. Sólo quien razona, se eleva, en la fase humana de nuestra animalidad básica. Los salva patrias se sienten escogidos, actuando como predicadores de su excelsitud. Yo, o el caos. No dudan en sacrificar a su pueblo, con tal de pasar a la historia. Todo hombre es esclavo de su propia historia.

La imposición de los imperios se ha conseguido a través de las armas y la imposición de las propias creencias. Y a él le gustaría ser emperador. Eso es todo.

Es, mediante la inculcación del convencimiento de estar en posesión de la certeza, como se enquistan las ideas políticas, para el gobierno y control de los pueblos.

Una vez que esos pensamientos han sido alojados en la mente de quienes quisieran sentirse entre los elegidos, la marca indeleble queda moldeada. Quienes están especializados en hacer creer lo imposible, saben dejar marca de su impronta. . Pero nos paraliza la duda sobre qué es injusto. ¡Dichosos aquellos que, sin analizar, tienen la certeza de la bondad de todos sus actos. Porque, lo tienen claro: todos y cada uno de ellos, van dirigidos a su propio beneficio!

Razonamientos y creencias son polos opuestos. A la conquista del poder total, se llega inculcando temores existenciales, en la mente de los pueblos. No distinguen la singularidad de las personas, sino que confunden, a todos, en una masa. De la que esperan unción, cercana a la adoración.