Go to content Go to menu

Esperanza Efectiva

Friday, October 10, 2008

Sin pasado no hay futuro. El mundo no puede perder la esperanza. Aprendemos tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores. Todo pertenece a la memoria útil. El secreto es la continuidad corregida, adaptada. Los desposeídos deben sentir que todo es posible. Incluso la posesión real de sus sueños. El mundo efectivo debe ser un mundo con esperanzas. La muerte de la esperanza es el principio del fin. Apagar la esperanza, es buscar el final.

El mundo no se pacifica con guerras. Sólo se consigue crear más dolor y odio. Los ejércitos podrían valer para conquistar la paz en el mundo, a través del amor a lo humano, del amor a los humanos. Nadie puede esperar que lo crean, diciendo que pretende servir a Dios, matando a sus enemigos. Eso que llamamos Dios no tiene enemigos, no puede tenerlos. Dios es todo y nada. La confusión está, por igual, en la mente de quienes lo defienden, como en la de quienes lo atacan. Ese algo es demasiado grande, para que un humano pueda destruirlo. Creación, como parte del Universo, somos todos y todo. Partes ínfimas de un total inabarcable. Motas de polvo en la evolución del Universo. Si queremos ser grandes, podemos conseguirlo siendo útiles a quienes nos rodean. No hay causa sin efecto. Si deseamos paz en el mundo, extendamos la paz en nuestro entorno. La mejor labor que podrían realizar los ejércitos en el mundo, sería la de llevar consuelo, sin armas, a quienes sufren. Así se conquistaría, con la conciencia limpia, la voluntad de los pueblos.

Si las verdades físicas no contentan el espíritu, los dogmas religiosos no satisfacen a la razón. El Hombre es complejo, no nos basta saber, queremos creer; para buscar razones que nos expliquen las aparentes contradicciones de la existencia. Pero eso no es más que una pequeña parte de nuestras limitaciones. Perfecto es sólo el total del Universo, no los detalles aislados e incompletos que percibimos. Lo imperfecto es nuestra visión parcial de las cosas. El estudio del Cosmos nos acerca más a la percepción de ese dios todopoderoso, en el que deseamos creer. No se puede juzgar a la ciencia como si de un enemigo de dios se tratara, sólo porque los razonamientos científicos no coincidan con los escritos tenidos por revelaciones.

Los científicos, eso sí, tratan de razonar la realidad física del Universo, procurando llegar a conclusiones plausibles. Sin que necesiten esforzarse en coincidir con las explicaciones aceptadas entre los principios de algunas religiones. Ellos sirven a la física, no a la metafísica. El que algunos autores, hace miles de años, escribieran sobre sus sentimientos, percepciones, experiencias e intuiciones religiosas, sin describir acertadamente la realidad científica de la Creación, no quita valor a su mensaje metafísico. El mayor defecto de toda religión es su búsqueda irrefrenable de poder, a través del misterio, de la ignorancia buscada y fomentada. De un poder ilimitado, que abarque todo. Donde empieza la ambición personal, acaba la razón universal.

Ser progresista, no es la mejor recomendación ante los hombres de Dios. Más que nada, temen ser borrados por el progreso. Quien razona no cree, piensa. Ya se fijó en el Concilio Vaticano Primero la premisa: La fe ha de prevalecer sobre la ciencia.

Mientras puedan, quienes manejan las fuentes del saber infuso, no dejarán progresar el conocimiento razonado. Los avances de la ciencia, socavan sus cimientos.

A dios rogando y con el mazo dando. Parece que este tercer milenio ha empezado fuerte con las creencias. Estamos asistiendo a una nueva radicalización de las normas. La alianza de los estrictos.

La impresión general, es la suma de las impresiones parciales. Estamos viviendo tiempos de crisis, indudablemente, como siempre ha sido. Las crisis, los altos y bajos, son inherentes a la vida. Sólo que las crisis graves se trasladan de lugar, aún cuando permanezcan en el tiempo. Nunca el mundo fue una balsa de aceite. Desde el subsuelo, relleno de magma ardiente, hasta la estratosfera, con sus inmensas descargas eléctricas. La Tierra está llena de vida, y la vida es energía inquieta. Nada está en calma, nada está muerto, la energía subsiste a sí misma, transformándose. Toda partícula se halla imbuida de vida. No hay quietud en los átomos, todo es energía. No sólo las formas exteriores, las que percibimos a través de los sentidos y conductas, influyen en nuestras impresiones. Hay radiaciones inexploradas, que, de alguna forma, se perciben. Cuando sentimos rechazo inexplicado hacia alguien o algo, es que percibimos el efecto de fuerzas contrarias a nuestro ser. Hay montañas, que apreciamos como abismos sin fondo. Se me eriza la piel, ante las ideas extremas, dogmáticas, excluyentes. Da igual quien las represente, Sadam, Bin Laden Lenin, Putin, Pinochet, o un iluminado religioso, tipo Bush.

El conmigo o contra mí, las guerras de clases, las eternas sospechas, el ataque solapado, castrador y represivo de todos los absolutistas, contra la libertad, generan pensamientos negativos. Niegan el derecho al sexo vivificador que nos fue dado, por la gracia de Dios o de la Naturaleza. Afirman la limitación a la libertad de pensamiento y a la sensación de placer. ¿Quién pudo igualar placer a pecado? Alguna mente enferma de masoquismo profundo y ansias de dominio absoluto. El rechazo de los prebostes a la democracia, no admitiéndose a sí mismos como iguales al resto. La negación a aceptar la vida tal como la percibimos. No puede dar origen más que a energías negativas, fuente de violencias. Donde se instale el dogmatismo hipnotizante, se fuerzan las leyes de la Naturaleza, destruyendo la armonía del individuo. Vivimos rodeados de dogmatismos imperiosos, que cercenan la pequeña flor de la felicidad, que sólo crece en libertad. Quienes son incapaces de apreciar su perfume, tampoco la ven. Negando y negándose el derecho a la vida armónica presente. Soñando tan sólo en un enigmático futuro celestial incierto. Ignoran que, si no cultivamos la vida hoy, el mañana nacerá ya muerto.