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Ocaso de un Imperio

Monday, September 29, 2008

Todavía no se ha puesto su sol, aunque parece que ya pasó su punto culminante. Comienza adivinándose que el orto quedó atrás. Su economía se hunde, y, sin ese potente imán, todo el montaje se desmorona. Lo malo es que, los diversos imperios emergentes, no dejan margen a la confianza o simpatía.

La potencia en apuros, más que mítica productora de riquezas, ha vivido, durante demasiados años, fagocitando la riqueza producida por otros pueblos, alrededor del mundo.

Comprando baratas las materias primas a países del tercer mundo y vendiendo caros los producidos con sello norteamericano. Lo que no es más que una operación de mercado lícita, pero no inocente.

La presidencia del Sr. Bush ha sido demasiado larga. Ha perdido su ímpetu y frescura, dándole tiempo a endiosarse, creyéndose el salvador del mundo. La realidad es otra. Deja un país endeudado y en decadencia. Ya América no es el sueño dorado de todos los mortales. Su cotización se ha devaluado. Demasiados conflictos, asumidos o provocados, y exceso de confianza en la razón propia. Nadie tiene toda la razón, durante todo el tiempo. La vida fluye. Nunca se para en el punto de mayor belleza.

Nada será como antes. Se le han visto, al gigante, sus pies de barro. Todo irá dirigido a reblandecerlos. No se hundirá repentinamente, pero perderá tamaño. Bush debiera haberse retirado, antes de llegar al colapso. Ahora es tarde, porque arrastrará consigo a medio mundo. La catarsis se impone. Las perspectivas futuras no son demasiado buenas. McCain significaría más de lo mismo. Sobre todo, teniendo una polémica segunda de a bordo, la Sra. Palin, defensora acérrima de las armas, la pena de muerte y las guerras ’necesarias’. Muy religiosa ella. Hace poco se ha dejado filmar como protagonista de una ceremonia mágica, en la que unos brujos intentaban librarla de los encantamientos o maldiciones que hubieran podido dirigirle gente malintencionada. Parecía una lamentable escena tribal, de hace siglos. Esperemos que no piense dirigir la política con cartomancia.

La religión mantiene viva toda la parte primitiva del ser humano. Con sus temores, fantasías e ignorancia. Con Obama el mundo sería otro. Parece más actual.

Es bueno que nadie se crea el ombligo del mundo. Sobre todo, es bueno que no se lo haga creer a otros. Porque, no sólo se engañaría a sí mismo, sino que mentiría a los demás. Resulta dudosamente inquietante, oír que un hombre tan poderoso como Bush, a cuyo alcance está el ‘botón nuclear’, conversa habitualmente con seres celestiales, que le aconsejan en sus decisiones cotidianas, me estremece. Los santos guerreros, suelen perder el apego a la tierra, creyendo su deber el salvar almas, aún a costa de perder los cuerpos donde éstas se alojaban. Son las consecuencias de la guerra contra el mal. Según algunos, esos son sólo pequeños daños colaterales inevitables. Pero las guerras no son inocuas. Aún menos actualmente. No tenían el mismo poder destructor los santos guerreros medievales.

Realidad y Fantasía

Sunday, September 28, 2008

El mundo de la realidad y el de la fantasía son complementarios y paralelos. Todo conservadurismo, aunque no lo perciban así sus adeptos, es evolucionista, de forma selectiva. Pues, basan su constante doctrinal en algo cambiante, fluido, como son las ideas expresadas, las palabras. Las organizaciones religiosas siempre han tendido a la acumulación de poderes. Todavía, en tiempos recientes, durante la dictadura franquista, el estudio de la psicología, estaba considerado como estudio del alma, reservado a los clérigos. La derivación más clara fue la identificación del poder religioso con el temporal. Así se consiguió el poder de lo esotérico.

El secreto es el poder de los tiranos.

Igual que el individuo ha de sentirse libre, para no convertirse en un rebelde, o un anulado, los pueblos han de participar de ese mismo sentimiento. Ahora nos consideramos libres, aunque no lo seamos en el sentido estricto. La libertad no es un hecho objetivo, sino un sentimiento. Sin esa sensación interna, de poder realizar los propios proyectos, no existiría la civilización actual. La creatividad es hija de la libertad. A la que sólo pueden poner fronteras las creencias que nos limitan. Los dogmas son un veneno para la razón.

Cuando los credos ocupan la mente, no queda espacio para la lógica. Aunque no podamos cambiar el ‘ser’ de las cosas, si podemos hacerlo con su ‘estar’. Es decir, la esencia puede permanecer, mientras las circunstancias cambian.

Cuando vemos pueblos que soportan la ocupación de sus tierras, y la limitación de sus derechos como seres humanos, no podemos permanecer indiferentes. Ningún pueblo ocupante, puede pedir que los ocupados sean pacíficos. El precio de la ocupación debe ser, al menos, la inquietud constante. ¿Cómo podemos pedir a las víctimas, que se comporten de forma civilizada, pacífica y amable? ¿Quién lo fue con ellas? El envenenamiento que sufre su vida, a través de los años, no puede conducir más que a la agresividad persistente. Siempre los nacionalismos han sido causa principal de guerras, pero, un nacionalismo exacerbado por raíces religiosas, llega a convertirse en algo que no es de este mundo. Cuando, entre los derechos esgrimidos para justificar guerras, se mezclan creencias e inspiraciones divinas, las razones humanas desaparecen.

El Bien y el Mal no son valores absolutos, ni pertenecen a nadie. Un buen día para el cazador puede serlo de tragedia para los cazados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. La razón acompaña con más frecuencia al débil, aunque nadie se la conceda. Quienes se cobijan bajo la sombra del poderoso, jamás podrán decir que defendieron la justicia, sino su propia conveniencia. Podría poner unos cuantos ejemplos de lo que digo, pero, seguro que todos los tenemos en mente: Palestina, Irak, Irán, Afganistán. ¿Les suenan de algo? Más allá, habrá otros muchos. La ambición es la pasión sin límites.

Curvas Políticas

Saturday, September 27, 2008

Quien pretenda convertir la política en una ciencia, se equivoca. El pensamiento científico se mueve siempre desde la duda. Llegando a la comprobación de las hipótesis a través de razonamientos, estudios y experimentos. El científico busca la verdad, a ser posible, absoluta. Al político no le importa la verdad de los otros. Sólo pretende hacer valer la suya. Parte de certezas asumidas, que se van adaptando a las circunstancias.

Cuando los políticos se escudan, además, en credos religiosos, para conseguir o conservar el poder, entonces participan de la magia mística. Lo que conlleva prescindir de la lógica, para adaptarse al momento.

La ocasión, la oportunidad, adaptarse, aprovechando el rito y la ceremonia, pasa a ser decisivo. Exprimir el momento es importante. Vivir la mística conlleva asumir sus defectos. El mayor defecto de cualquier sistema místico es su falta de autocrítica. O, más bien, su aversión hacia todo lo que signifique un análisis crítico del pensamiento propio. Las teorías mágicas y místicas dan los hechos que afirman por ciertos, sin más. Con la base y prueba de la fe. Esto, indudablemente, es la antitesis del pensamiento lógico.

El progreso científico y económico, la acumulación de bienestar por la Humanidad, comenzó cuando los hombres de ciencia pudieron liberar sus estudios de condicionamientos mágicos, místicos y doctrinales. A más creencias, menos razonamientos lógicos.

El político es más un artista. Intérprete creador, a veces, actor de reparto las más. No puede buscar la verdad, porque ha de priorizar la eficacia. Y no puede partir de una verdad inamovible, porque la vida se la transformaría cada día. De ahí mi convicción de que la política no puede ser ciencia, ni doctrina estricta, sino arte vivo. Que, como el teatro, aún con mentiras y trucos, o deformando la verdad, consiga hacer funcionar las cosas, aunque sólo sea en apariencia. Pero sí debemos desconfiar de quien afirme estar en posesión de la Verdad Absoluta, de toda la Verdad. Elegidos somos todos. Cada uno cumple su misión, dentro de sus límites, pero ninguno somos el Único.

La relatividad moral de los preceptos, tiene las fronteras de la conciencia individual.

Ningún político sale del cargo profesando la misma verdad con la que entró. El día a día es un potente abrasivo de teorías. El pragmatismo, la aceptación de lo cotidiano, el solucionar problemas en cadena, se convierte en su vida. Las teorías políticas siguen siendo válidas sólo para aquellos que nunca tuvieron que ponerlas en práctica. Con medias verdades se componen mentiras completas. Lo aconsejable a unos no es válido para todos. Así, hemos de aceptar todas las visiones como verdades parciales, delimitadas, circunstanciales. Ahora bien, debemos admitir las opiniones que sean expresadas con pensamiento limpio y afán de veracidad. No podemos culpar a nadie de su limitación para comprender lo inabarcable.

Las ciencias han de ser lógicas. Las artes pueden hacer de una práctica recta, una atractiva curva. Que nos parecerá más atractiva, al perder su fría rectitud práctica.

Mundos Aparte

Thursday, September 25, 2008

Política y religión, son dos mundos aparte. Como tales han de quedar, funcionando por separado. Las afirmaciones religiosas pretenden tener valor eterno. Las políticas cambian, deben cambiar, según sean las circunstancias vitales.

Los dogmas son estáticos. No cambian. La vida no es igual a sí misma nunca. Administrar la vida de los pueblos exige un intercambio y cambio continuo de la aplicación de las reglas políticas. La evolución inherente a la vida, a la sociedad en general, exige reglas evolutivas, que se vayan adaptando a la realidad social. Los dogmas son sólo adaptables a teorías aplicables a supuestos mundos espirituales. Si los dogmas hubieran de aplicarse a la realidad política de los pueblos, el progreso social quedaría frenado, absolutamente.

Las afirmaciones deben ser revisables. Sobre todo, aquellas que no han sido probadas científicamente, sin duda posible. Las filosofías cambian, se adaptan a los tiempos. Ninguna ha quedado incólume con el paso de los siglos. Las teorías filosóficas se suponen mejorables, revisables. Las verdades filosóficas no son eternas. Cambian con las circunstancias.

Creer y razonar son complementarios. No puede existir el razonamiento sin una creencia básica, ni se puede concretar una creencia, sin ser razonada. Por ello, las creencias irracionales no deberían subsistir, tras razonamientos que prueben su origen vacío. Somos limitados. Nos tenemos que mantener dentro de nuestras limitaciones. Es indudable que la Humanidad, el ser humano, va acrecentando sus posibilidades, pero siempre tendremos los límites de nuestra naturaleza. El mundo de las creencias es tan complejo, y tan falto de racionalidad, que resulta imposible razonarlo. Es suma de todas las irracionalidades. La alienación, con tal sistema de pensamiento, es inevitable.

Para comunicarnos con Dios, lo que llamamos Dios, no necesitaos intérpretes. Está a nuestro alcance, en nuestro interior, al tiempo que en toda la Naturaleza. Es una parte de nosotros mismos, como lo es de todo lo existente. Aún sabemos poco, pero iremos progresando, con la voluntad de hacerlo. No siempre los pasos grandes son los más seguros.

Las ciencias nos conducen más pronto a nuestro interior que todos los manuales de meditación juntos. La parte que pudiésemos tener de dios, la que nos corresponda, la llevamos dentro. Y ésa es sólo para nosotros. Porque sólo nosotros oímos su mensaje. El nuestro. A Dios lo creamos nosotros, nuestro dios particular no es el de otros. Lo vemos como universal, pero nuestra visión no es la generalizada, sino esa visión privada, que cada uno lleva en su interior.

La moral es algo personal. No se puede exigir a nadie que tenga la misma sensibilidad, para idénticos sentimientos. La experiencia propia marca. También los sentimientos y costumbres de quienes nos rodeen. Cuando la fe religiosa es llevada a la vida pública, por hombres colocados en puestos de poder casi absoluto, su obcecación puede resultar peligrosa. Así se ha visto a lo largo de la historia. La unión de guerra, política y religión es una mezcla explosiva. Destructora de cualquier otra ideología que encuentre a su paso. Ver enemigos en quienes disientan de la propia visión del mundo, puede llegar a ser enfermizo y nublar la razón. Las guerras actuales son ejemplos históricos.

Cielo y Tierra

Sunday, September 21, 2008

Los grandes ejércitos, sobredimensionados, no sirven para proteger a sus naciones, sino para atacar a otras. Las naciones, mientras más poderes ambicionen, más inversiones militares han de realizar. Y ese no es, exactamente, el camino de la paz, la confianza y el progreso, sino el de la destrucción del poderoso. El poder excesivo, no sólo es destructivo para otros, sino autodestructivo. Los dirigentes visionarios, no saben de realidades, hasta que la realidad los aplasta.

¿Hemos dejado atrás la pausa pacífica, tras la Guerra Fría? Parece que sí. Quien tiene la manía de inventarse enemigos, no puede sino terminar encontrándolos, de verdad. Los enemigos se fabrican. Si Bush es un peligro rampante, Putin no le va en zaga. Quizá está llegando al hartazgo de tanta exhibición de pelos en el pecho del vaquero americano.

Recordemos que Putin es de la vieja escuela. Una vida llena de intrigas y traiciones. Su condición de policía político y espía, se lo exigía. Pensemos, también, que el mar Caspio es frontera común no sólo para Irán e Irak, sino Afganistán, Armenia, Azerbaiyán, Pakistán, Turkmenistán y Turquía. Un mar interior, rodeado de petróleo. Los rusos pueden estar llegando a pensar que, esa exhibición de fuerza que lucen los americanos, se hace demasiado dentro de sus confines históricos.

La verdad se crea de la nada: intuiciones, inspiraciones, revelaciones. Recovecos del pensamiento humano. A partir de ahí, la lógica se transforma en algo maleable. Todo se convierte en posible, con la ayuda de las musas, el numen privado y la todopoderosa colaboración de los seres espirituales superiores. En propaganda política todo sirve.

En estas circunstancias que vivimos, de imposición de ‘verdades’ inventadas, en las que habremos de creer, so pena de ser condenados a las tinieblas exteriores, la lógica profana, pierde su valor. Si queremos sobrevivir, debemos seguir al jefe, el nuevo Emperador de las Corderas y Borregos. Que no cuenten conmigo para el rebaño. Como disidente vocacional, pienso que, si algo debemos tener claro los europeos, es que no se ha de buscar la verdad en otros, sino en uno mismo. La propia verdad, que surge de nuestro interior, es la válida para cada individuo. El mundo está en nosotros, como nosotros estamos en él. Dos ejércitos son siempre peor que uno. Alguna vez les entrarán ganas de medir fuerzas, con nosotros en medio. Que trasladen los frentes a sus fronteras.

Los soldados, para luchar con espíritu de victoria, necesitan tener convicciones, sentir dentro la justicia de los fines que defienden y creer que no luchan contra sus hermanos, favoreciendo a extraños. Iraquíes y afganos, según las constantes encuestas, están muy lejos de sentir simpatías por el ejército invasor. La única forma de conseguir que luchen contra pueblos de su misma religión, etnia y sentimientos, es comprar sus corazones, provocando una guerra civil, que desviaría los objetivos de los contendientes. Y, si algunos se dejan comprar, no merece la pena comprar corazones mercenarios. Siempre serán traidores a alguien. En principio, a sí mismos. Lo que no puede inyectarles mucha moral y valor.

Humanos Divinos

Thursday, September 18, 2008

Cuando alguien actúa en defensa de sus creencias, sea cual fuere su credo, al parecer, se siente liberado de obligaciones terrenas. Dado que sus acciones no pueden ser medidas con patrones humanos. Al considerarse desprendido de anhelos mundanos, tasa el éxito de sus acciones u omisiones por el cumplimiento que, en ellas, se dé al servicio de la divinidad.

La persona que se siente libre de ataduras mundanas, actúa sin tener en cuenta valoraciones sociales. Esto puede implicar que los conceptos de bien y mal lleguen a ser uno, a trastocarse, dado que las obras emprendidas con el pensamiento puesto en el servicio al dios, son las que fuesen necesarias para alcanzar su fin. Todas ellas loables, por su mejor servicio. Los principios de bien y mal pueden diluirse, cuando los hechos van dirigidos al servicio absoluto de la divinidad. Máxime si se realizan sin pretender recompensa humana. Esto las priva de connotaciones morales terrenas.

Así se explica la tranquilidad de conciencia de tantos intrigantes, alentadores de guerras y aniquiladores de humanos. Ellos se consideran, nada más, instrumentos del dios, en cuyo nombre dicen actuar, como azote de los descreídos. Ya no son ni humanos. ¡Pobrecitos bienaventurados!

La enseñanza de la religión, no puede ser tarea de los estados o gobiernos. Eso debería hacerlo la organización religiosa afectada. Las creencias han de estar en manos de los creyentes.
Sería muy conveniente que la historia de las religiones fuese comparada. Podría interesarnos saber en nombre de qué dios se han matado más hombres. La capacidad crítica de los alumnos, sería así estimulada y sus conocimientos del devenir humano acrecentados.

Si vivimos en un país con libertad religiosa, no puede reducirse la enseñanza a una sola creencia. Los alumnos han de aprender que, existen y coexisten, miles de variantes religiosas. Con tanto derecho, o ausencia del mismo, unas como otras. Estimular la curiosidad es fundamental. La búsqueda de la verdad es, siempre, algo personal e intransferible. La investigación ha de partir de motivaciones interiores. Inculcar, desde el exterior, equivale a enseñar a no pensar.

Los absolutismos se producen cuando lo divino y lo humano se confunden. Aleccionar que un gobernante ha sido instituido con el favor y la intermediación divina, se asemeja a divinizar la institución. Este truco mágico ya fue usado por todos los gobernantes de la antigüedad, para tener derecho de prevalencia. Desde los faraones egipcios a los emperadores chinos o europeos. Todos ellos considerados, simultáneamente, dioses.

Asociar la autoridad civil con la religiosa, acentuando la legitimación de los gobernantes, mediante el acatamiento de un juramento religioso, otorga una dimensión al poder civil que excede de sus potestades.

La obediencia a los gobernantes, debe ser racional. No puede confundirse, en modo alguno, con el sometimiento a la divinidad. De esa confusión y amalgama de poderes, nace, con facilidad, el poder absoluto de los tiranos. Las organizaciones religiosas, cuando apoyan a los gobiernos de las naciones, deberían cuidar que ese apoyo no fuese incondicional. Porque eso ha derivado, en demasiadas ocasiones, en secuelas irreversibles hacia tiranías lamentables.

Conciencias Retorcidas

Tuesday, September 16, 2008

Para avanzar hay que escoger, dudar. Quien crea haber alcanzado la meta, ya no avanza. Las dudas son creativas, sirven para mejorar lo existente. Sin búsqueda no hay hallazgos, descubrimientos. La ciencia no podría existir sin tener dudas, sobre todo. En ciencia no hay nada intocable. Todo se revisa, constantemente. En ella, las verdades no son eternas, tienen siempre algo de provisional. Si han pasado la prueba, se mantienen como certezas, hasta que se encuentra algo mejor. Y no pasa nada, las certezas científicas se acercan, paso a paso, a la verdad. En la verdad no es necesario creer. Se evidencia por sí.

Las creencias, en cambio, se tornan más intolerantes e inflexibles, cuanto más cercanas estén de lo improbable. Alguien que es obligado a creer algo, en contra de la evidencia, está sufriendo una violación de su espíritu, crítico y razonador.

Aún cuando la religión tenga mucho de política, pues asienta las bases de convivencia de las personas, también la política tiene mucho de religión, puesto que se basa en creencias aplicables al buen gobierno de los pueblos. No olvidemos que, en el comienzo de las civilizaciones, no hubo diferencias entre reglas políticas o religiosas, todas tuvieron un mismo principio: la reglamentación de la convivencia en la tribu. Y la aceptación del Padre de Familia, como jefe natural.

Quien quiera rescribir la historia, ha de registrar, no sólo los resultados finales, sino sus consecuencias y antecedentes. Así adquiere sentido. Todo tiene un pasado. Hay que investigar orígenes y raíces. Los frutos no maduran sin savia y un ambiente adecuado. Para poder extirpar las malas yerbas, hay que hacerlo de raíz. Pero, parece que hubiésemos nacido ayer. Nos lavamos el cerebro cada día, para borrar los malos recuerdos, que nos turban.

Algunas organizaciones de creencias parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa han significado las Cruzadas, Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados. Quizá los intérpretes de los mensajes divinos no supieron traducir adecuadamente el idioma celeste. Fallos de comunicación siempre los hubo.

¿Sabemos si Bush ha sabido leer entre líneas la Biblia? Porque, interpretarla directamente, como él hace cada mañana, es complicado. Miles de especialistas llevan milenios haciéndolo y, las conclusiones a las que llegan, son casi tan numerosas como estudiosos las han elaborado. Como los textos de Nostradamus, El Corán, o las Profecías de los Ángeles. Se usan indistintamente para un roto o un descosido. Bush, que, por ahora, vive entre mortales, ganaría algo más de credibilidad si oyera a técnicos, especialistas y gente común. A su pueblo y a los pueblos del mundo. No puede ser casualidad que tantos millones de personas hayan adoptado una posición unánime en contra de sus guerras, tan insensatas y llenas de falsedades.

Equilibrios y Compensaciones

Sunday, September 14, 2008

Somos bipolares, buenos y malos al tiempo. Según sea el punto desde el que se mira. Y es que no hay bien absoluto. Para crear algo nuevo, hay que destruir algo viejo antes. La misma acción es siempre ambivalente, de doble efecto. No hay bien ni mal absolutos. En el conjunto, no logramos sumar o restar, sólo compensar, intercambiar, equilibrar. Nuestra propia satisfacción o insatisfacción da valor a la acción realizada. Al final, lo que convierte una acción en positiva o negativa, no es la acción en sí, sino la intención con que fue realizada. El resultado obtenido es una consecución, que suma y resta al mismo tiempo.

Quien cree reafirma, quien duda investiga. Cualquier rama de la ciencia que aporte conocimientos nuevos, está cambiando la vida de la Humanidad, suponemos que mejorándola. El saber humano sabe beber de fuentes muy diversas, para formar un todo global, que infiltra savia de distintas raíces en las mismas ramas. Todo conocimiento empieza y acaba en el Hombre. Hemos de cultivar nuestra curiosidad, para investigar el cómo y el por qué de todo. Un hombre, sin curiosidad, es igual a un hombre muerto. La evolución desarrolla, la involución mata. La duda es base creadora del saber, porque exige respuestas. El hombre que duda se convierte en su propio artífice. La perfección siempre está algo más allá de nuestros límites.

No hay generación espontánea. Todo fruto es resultado de la germinación de una semilla anterior. Lo que sí hace falta es tener la capacidad de reconocer el momento de la maduración, para poder aprovecharla.

No acabo de comprender a los políticos localistas que gastan grandes sumas para fomentar la vuelta a lo primitivo. Eso equivale a subvencionar la creación de pobreza.

Para sobrevivir hay que adaptarse a las circunstancias. Más aún, la supervivencia exige evolución continuada. Eso en todos los órdenes. En la actualidad, a la velocidad que se producen nuevos descubrimientos, métodos, formas, materiales, ideas,… ningún espíritu puede permanecer quieto. La evolución es acelerada. Algunas personas e instituciones, de esas que se consideran eternas, creen que los cambios no van con ellos. Se equivocan. También ellos mutan, a diario, en cada momento. Si no, no estarían vivos, pertenecerían al pasado irrecuperable. La vida es crisis continua, mutación constante. Quien pare la marcha, está muerto, se queda atrás, desfasado y desechado.

La ciencia, el mundo del conocimiento, no tiene fronteras. Los límites vienen dados por la imaginación, conocimientos y trabajo de quien la ejerza. Cuando algunas instituciones tratan de parar la ciencia, tienen la batalla perdida. Más vale adaptarse a tiempo. El conocimiento renace. El fanatismo prescinde del conocimiento. El ensimismamiento no profundiza, hunde. Donde se afirma la fe, se debilita el saber. Debemos ser más justos y sabios, para merecernos un futuro mejor. El fanatismo nunca está en posesión de la verdad. La verdad pertenece a todos. Parcialmente. Nunca la verdad está toda puesta sobre un solo plato de la balanza. Se contrapesa a sí misma. Ella y lo contrario son la misma cosa. Sólo que vista desde distintas posiciones. El fanatismo tiene la interpretación excluyente de la verdad.

Militares, Espías y Rancheros

Friday, September 12, 2008

Para dirigir una nación, al parecer, cualquier profesión previa vale. Cuando se habla sobre la escasa preparación de Lula para ejercer la presidencia de Brasil, se le achaca casi incapacidad congénita, por su condición previa de obrero. ¿Está más preparado para una presidencia comprensiva y compasiva quien ha sido toda su vida un espía, un ranchero, criador de vacas de carne, militar o inspector de Hacienda? Las escuelas para presidentes de gobierno están todavía por inventar. Un presidente debería tener inteligencia, buen criterio, bondad, sentido común y una gran capacidad de aprendizaje para el mando, con sentido innato de adaptación al medio, de supervivencia, diría yo. Cosas todas ellas que no se aprenden en las universidades al uso. Después, expertos, leales y bienintencionados, pueden suplir las carencias. Escoger los más apropiados, sí debe ser tarea del buen criterio de quien presida.

De algunos oficios podría pensarse, más bien, que insensibilizan la capacidad humana para ejercer la compasión, no ya el amor, hacia otros seres. El espía siempre necesita traicionar la confianza de alguien para hacer méritos. El ranchero precisa matar a los animales que cría con tanto esmero. El inspector debe denunciar a los contribuyentes que no paguen, para progresar en su carrera. El militar debe saber aniquilar a quien tenga por enemigo. No parece que estos antecedentes sean los ideales para ponerse al servicio de toda una nación. Algo tan complejo. Quizá apuntan más en la dirección opuesta: la de hacer que toda la nación sea puesta al servicio de su presidente. Aprovechando las debilidades ajenas para la fortaleza propia: característica esencial del depredador. Pero, la tiranía perfecta consiste en llegar hasta la apropiación de las almas. Vemos que Bush, Putin, Sharon, los sultanes sauditas y algunos políticos más cercanos a nuestro entorno, utilizando su acercamiento a las autoridades religiosas, han buscado su complicidad recompensada, haciéndola revertir en beneficio propio. Rusia no es una excepción. La unión del poder político con el religioso, ha dado siempre lugar a la gestación de las peores dictaduras.

Los dioses todopoderosos no aparecieron entre los humanos hasta que no fue concebido y organizado el poder absoluto, único, concentrado en una sola persona. A Moisés le sirvió de aprendizaje su estancia en la corte faraónica de Egipto, cuando ya se había impuesto la supremacía del dios Aton, concentrando los poderes de todos los dioses en uno. De aquí se derivó también la monarquía absoluta de los faraones, con poderes divinos. Alguien que cultive el poder, como si fuera el Bien máximo, posiblemente quisiera retrotraer la historia a los tiempos del poder absoluto y los dioses únicos, todopoderosos.

Se manipula demasiado la verdad, se silencian conocimientos, se miente descaradamente, presentando como inconexas y desinteresadas, acciones que llevan un plan oculto: Concentrar el poder de todo el mundo en unas solas manos, en un solo país. Si no queremos perdernos por el camino, debemos mantener los cerebros bien iluminados. La bondad personal no se crea, se mama. Puede que se estén acercando tiempos de tinieblas.

Razón y Sinrazones

Thursday, September 11, 2008

Para la adquisición de nuevos conocimientos, es importante no considerar verdades indiscutibles nuestras ideas y conceptos previos. Nada es estático, nada permanece, todo evoluciona. El cuestionamiento sistemático es básico a la hora de no querer convertirnos en piedras. Ser inamovibles en moral, conocimientos y costumbres, es estar momificado de antemano. Toda la labor de progreso humano que consigue la razón filosófica, la anula la sinrazón de las creencias enquistadas.

Ahora mismo, parece como si los sudamericanos estuvieran descubriendo otro Mesías. No han tenido suficiente con la sucesión de guerras y guerrillas que asuelan el continente sudamericano. Cuando aparece un Jefe de estado pacífico y razonable como es Lula, a quien se puede seguir en paz, el continente se deja obnubilar por la fuerza bruta de Chávez. Y van a revivir, con Chávez, lo mismo que llevan un siglo viviendo: una sucesión de revoluciones y revolucioncitas que destruyen, una y otra vez, todo lo construido en tiempos de paz. Nadie parece percibir que, para Chávez, lo más importante del mundo no es la Revolución, el Progreso, o el Pueblo, sino él mismo. Es un ególatra, cuyo único Dios es su imagen en el espejo. Todo se puede cambiar, menos su voluntad de imponerse.

La revolución tranquila, evolución dirigida, está en Lula, no en Chávez. Sin embargo, parece que, para admirar a alguien, para seguirlo ciegamente, ha de haber golpes de efecto espectaculares. La gente no sabe ver las consecuencias, sino el fogonazo explosivo que los ciega.

Hace falta forzar mucho la geología, la física, la astronomía y cualquier otra ciencia, para adaptar los relatos fantasiosos que cuenta Chávez, a la verdad de la historia. Un buen gobernante ha de sentir compasión por su pueblo, para ser justo, desde la generosidad, Nunca justiciero, ni vengativo, aunque sí firme en la aplicación de la justicia. Es más fácil que un imbécil uniformado, con ideas de imposición imperialista, más que revolucionarias, tenga seguidores, que los tenga alguien pacífico, con ideas nobles. Siendo imbécil, imperioso y malintencionado, debe ser más fácil forzar la voluntad de los pueblos. La conciencia, en tales condiciones, queda anulada.

Quien impone la obediencia debida, anula la creatividad humana, uniformiza a las personas y las convierte en clones militarizados. Quienes podrían ser personalidades creativas, quedan anulados, cuando se impone la paz militar. En una sociedad dinámica sobra la uniformidad.

Darse, generosamente, física y mentalmente, a la consecución del bien común, es una gran labor. Siempre y cuando la entrega de nuestra voluntad sea voluntaria, nos producirá placer poder influir en la mejora vital de la comunidad. La entrega no puede ser nunca supeditada a condiciones impuestas, sino generosa, desde la libertad de hacerlo.

El amor construye, el temor destruye. Sudamérica necesita paz. Pero va a ser difícil conseguirla con un dirigente que goza imponiéndose. Que busca a sus enemigos, y si no los tuviese, los crea. Es su justificación para estar siempre alerta y mantener viva su agresividad. Durante sus discursos diarios, va reviviendo a los fantasmas del pasado. A su modo y manera. Donde él esté, la paz se ausenta.