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Guerra de Tahúres

Saturday, August 30, 2008

El actual problema de Oriente Medio, no es distinto al que se extiende por todo el mundo actual: La pretendida prevalencia de ciertas comunidades religiosas sobre la sociedad laica. Algunas creen representar valores superiores a los del resto de la Humanidad, como si levitaran por encima.

En otros tiempos, ciertas comunidades religiosas, no enseñaban a leer y escribir ni a los reyes. El saber era reservado todo para sí, en los conventos y grandes monasterios. Esa fue su estrategia para imponerse al mundo: cultivar la ignorancia de los demás, e inculcar temor con sus conocimientos y anatemas. Lo que se podía, o no, leer, escribir, decir y saber, venía fijado desde los palacios episcopales. La censura ideológica ha prevalecido hasta nuestros días. Así se erigieron como únicos representantes y mediadores de Dios sobre la Tierra. Una usurpación de poderes que se ha revelado efectiva con los ignorantes, fomentándolos en masa. Enseñan a creer, no a saber.

Acabó el monopolio del saber, ya. Ahora, cada ordenador casero, conectado a la red, se convierte en difusor y receptor de ideas. La ebullición de cerebros conectados, es mundial e imparable. Maestros y alumnos se identifican, alternando sus papeles, esparcidos por el orbe. Cada uno es foco de difusión y punto de recepción, simultáneamente. Formando una nueva cultura permeable. Al presente, en Norteamérica y Europa, gran parte de comunidades religiosas trabajan en consonancia con el gobierno del presidente Bush, para erradicar de las universidades la enseñanza de las teorías darvinistas sobre la evolución de las especies. Nuevamente, están imponiendo la doctrina creacionista, copiada de los milenariamente erróneos escritos bíblicos, prescindiendo de su total inexactitud científica. Engañando alevosamente al pueblo. Cuando leemos que algunas diócesis inglesas o americanas invierten sus sobrantes en acciones de fábricas de armamentos, parece que nos sorprende. ¿Tienen información privilegiada? Nuestra defensa contra la locura, está más en olvidar que en recordar. El principal problema actual es que, mientras las batallas se libran en una parte del mundo, designada para ser destruida, ocupada y explotada, las directrices para la consumación de la guerra vienen de puntos lejanos, allende los mares, que permanecen intactos, enriqueciéndose con la ruina ajena. ¿Qué hacen las recientes instalaciones de misiles y antimisiles en Europa? Locura, hija de otras demencias. Esta guerra no es nuestra. Rusos, americanos y chinos podrían dirimir rivalidades en sus propios países.

El presidente americano afirma que quiere acabar las guerras del petróleo, para lo que necesitaría aumentar el número de soldados americanos en el exterior. Pero, nadie explica por qué el número de mercenarios contratados asciende ya a más de cien mil. Estos guerreros profesionales, no se contabilizan, ni están sujetos a la disciplina militar del ejército regular americano, sino que son empleados por compañías de seguridad privadas, propiedad de gente que considera la guerra un negocio millonario más. Con el agravante de que algunos de estos empresarios de la guerra, se creen, simultáneamente, consejeros y amigos del presidente. Pudiera pensarse que nos encontrásemos en medio de un juego de tahúres.

Enlace relacionado: Creacionismo y responsabilidad

Humanidad con Ideas

Wednesday, August 27, 2008

Sin hombres, no hay ideas. Primero es la Humanidad, luego las ideas. Las ideas que carezcan de humanidad, no merecen ser puestas en práctica. El hombre, lo humano, lo humanitario, debe estar por encima de sus ideas. Las ideas deben existir para servir a los humanos, no al contrario.

La irracionalidad de algunas creencias no puede conducir sino a callejones sin salida. Tenemos la mente deformada. O somos místicos, o científicos. No se pueden mezclar ambas cosas. Quien cree, no razona. Al menos, no razona libremente; porque sus creencias le limitan hasta donde pueda dejar de creer.

Cuando las ideas se convierten en dogmas ineludibles, esclavizan el pensamiento, impidiendo su desarrollo. Cada vez que surge algún político con ínfulas mesiánicas, hay una legión de descerebrados dispuestos a seguirlo. Parecen resucitados de entre los muertos, dispuestos a conquistar, nuevamente, tierras de infieles.

Cuando lo común, entre los políticos, es que cambien de opinión según las circunstancias, la gente de ideas fijas permanece fiel a su obsesión. Creen que las ideas han de ser defendidas contra todo cambio. Como grabadas en el más duro granito del Sinaí. Piensan que, las alteraciones producidas por la evolución, se deben a perversiones del sistema. Así, pretenden que todo permanezca tal como fue creado. Como si la Humanidad fuera idéntica a sí misma, a través de los milenios. En el apogeo del poder de las creencias, durante la fatídica Edad Media europea, casi lo consiguen. Dedicaron siglos de esfuerzos a borrar, con la espada y la ignorancia, todo el saber humano. Cortando cabezas de filósofos, quemando científicos y destruyendo cuantos escritos no fueran una servil aceptación de sus afirmaciones irreales.

Dedicaron siglos a borrar el saber acumulado durante milenios. Hasta hacer desaparecer incluso la higiene corporal y la medicina griega, árabe o persa. Las termas romanas y los baños turcos fueron destruidos, como centros de concupiscencia y cultivo del cuerpo carnal. Las grandes pestes asolaron Europa. Nunca olió tan mal y fue tan insana la humanidad. Así se hicieron imprescindibles los enormes botafumeiros, incensarios y braseros, alimentados con hierbas aromáticas. En lugar de lavarse, escondían el hedor corporal bajo el humo de las yerbas olorosas. Una sociedad convertida en pura metáfora de sus hipocresías.

Quien pretenda regir el mundo con ideas milenarias, está frenando la marcha de la Humanidad. No se puede congelar el progreso. No hay cosa más lógica que la evolución del pensamiento, cuando se pone en marcha. Las ideas estáticas pueden servir para regir conventos de clausura. No el mundo. Las ideas vivas, alimentan el progreso, las estáticas, el fanatismo. Bondad humana y bondad social son dos cosas distintas. No siempre lo que es bueno para el individuo lo es para la sociedad. La rigidez frustra más vidas que la libertad. Regir una nación con reglas de convento, nos puede retornar a una nueva Edad Media. Los nostálgicos del pasado, convocan nuevas cruzadas, cuando les apetece. Nunca quise creer en zombies y fantasmas, quizá estaba equivocado. Porque, existir, existen.

Pudrideros Separados

Saturday, August 23, 2008

Los alfanjes parecen hechos con mala uva. No sólo pinchan y cortan, sino que seccionan cabezas y cuerpos, de un solo tajo. En tiempos difíciles, crecen las creencias.

La fe predominante en un país, es decisiva para fijar perfil político a sus gobernantes. Puede haber matices, pero no cambios radicales. Los políticos no prescinden de la ayuda del clero organizado, para gobernar con tranquilidad. Sean o no practicantes asiduos. Una buena ración de hipocresía es imprescindible en la vida pública. Los administradores de creencias, creen su privilegio poder prevalecer sobre los civiles. Pretenden ser considerados casta aparte, reivindicadora de privilegios. Tener poder sobre vida y muerte. La soberbia es el pecado de los hombres santos. Los discursos políticos, hechos por hombres religiosos, o que aparenten serlo, son tratados como materia de fe. Adquieren un valor añadido.

Dicen hablar en nombre de Dios. Las organizaciones cercanas a la religión mayoritaria, en cualquier país, con cualquier religión, son las verdaderas ostentadoras de poder. Toda otra formación, social o política, que pretenda prescindir del poder religioso organizado, y, sobre todo, de su jerarquía, lo tendrá difícil. Por lejanos que se hallen sus polos ideológicos, la condescendencia pública es imprescindible. En tiempos de paz, las ideologías pierden aristas. Pero, siempre, los templos pretenden seguir siendo lo que son, centros de poder. En épocas de penalidades, las creencias crecen, dejando de trabajar los cerebros. El humano confía más en la oración, cuanto mayor sea su miseria. Quien no sabe protegerse, espera protección del cielo. En las aldeas africanas se maneja la tribu desde la cabaña del brujo. En los países más civilizados, los códigos de conducta se imparten desde los templos. Llámense éstos pagodas, mezquitas, sinagogas o basílicas.

La irracionalidad de las creencias, contrarias a toda ley natural, siempre que haya una creencia religiosa que la contradiga, se ha puesto de manifiesto una vez más. Cuando las ideas dejan de ser humanitarias, abandonan los límites de lo respetable. Sacrificar vidas humanas, para hacer respetar ideas arcaicas, me parece inhumano. Antes que como creyentes, debemos ser considerados seres vivos, en busca de felicidad. La imposición de creencias, que causen mal a quienes les son impuestas, me parece inhumano.

Si ya existen demasiadas reglas, para la segregación de humanos de distintas creencias, en barrios diferenciados, y hospitales específicos, para seguidores de distintos pastores. Con cementerios confesionales y prohibiciones específicas de matrimonios interconfesionales, etc., lo ilógico se extiende.

En Egipto, el milenario país, en el que convivieron todas las religiones posibles, se intenta prohibir, por ley, la donación de órganos a personas de distinta nacionalidad o confesión. Sorprende, pero no extraña, es derivación, de todo lo que significa fanatismo. Inspirador de guerras, y creador de enemigos. Nunca mentor de paz y cohesionador de humanos. Hay quien se pregunta si sería lícito que un corazón musulmán funcionara en un cuerpo cristiano. ¿Puede haber peligro de infección… ideológica? ¿o, corazón y cuerpo ir a distintos cielos? Los alfanjes son armas muy eficaces. Separan cuerpos y almas de un solo tajo.

Fundamentalismo en Política

Monday, August 18, 2008

Quien domina las mentes, posee la llave de la economía y del poder. Las organizaciones de creencias, con su dominio sobre los individuos, alcanzan poder indiscriminado e indiscutido sobre la sociedad. Lo que las convierte en organizaciones de poder, absoluto, indiscutible. Porque, toda su siembra amenazadora, de temores a terribles castigos eternos, constituye una red amenazante, que paraliza la libre voluntad de los pueblos. Si hacer política es pretender el gobierno de lo posible, transformar el poder religioso en una forma de política amenazante, es presionar con el dominio de lo imposible. Mezclar ambos principios de dominio, puede llegar a ser explosivo y contradictorio. Quien pretenda gobernar una nación, basándose en un dirigente autoritario y un pensamiento pétreo, no hace más que ejercer la extrapolación de la exclusividad religiosa al gobierno de las cosas terrenas. Los caudillos infalibles no pertenecen a la clase política. O son religiosos, o son dictadores. Y, las más de las veces, ambas cosas, religiosos dictadores o dictadores religiosos. Tanto monta, monta tanto. Pues el concurso de las organizaciones religiosas se hace indispensable en tales casos de convergencia etéreo - terrenal. La mezcla de credos religiosos con principios políticos, excluye al mundo de las tinieblas, a quien no tenga la dicha inefable de ser creyente obediente. Pues la fe suprime, como impostura, cuanto no se encuentre dentro de ella misma. Lo que crea más fosos que puentes entre humanos y naciones.

Ninguna de las grandes religiones monoteístas actuales, considera siquiera la posibilidad de que el Dios Creador fuese una diosa creadora. La sublimación de lo masculino llega hasta la divinidad. Esto tiene consecuencias sociales. Y lo vemos desde el nacimiento de la mujer. Ya en la Biblia se establece que el período de purificación de la parturienta ha de ser de ochenta días, si ha dado a luz una hija. En cambio, tras el parto de un varón, sólo necesita purificarse durante cuarenta días. ¿Alguien comprende la razón? A mí se me escapa. Parece que es doblemente impuro, desde el punto de vista religioso, parir una hembra, que si el parto fuese de un macho. Pensar, dudar, reflexionar, calcular, conocer, experimentar, deducir, son verbos conjugados por los científicos. Creer, obedecer y purgar, por faltar a la obediencia debida y tener pensamientos no autorizados, son los verbos fundamentales y casi únicos de toda religión. Hay que sufrir por vivir y dar vida. La religión es el triunfo del no pensar. Creer es el estado más primitivo del pensamiento humano. Cuando se razona, no se cree, se sabe o se ignora, Desde la creación de clases sociales a la división de sexos, o la exclusión social de la mujer y el mantenimiento congelante de lo tradicional, son valores básicamente religiosos, prodigados casi en cada pasaje de la Biblia. Estos principios milenarios, no encajan en una sociedad moderna, móvil, evolucionante, mirando más al futuro que al pasado. En religión, si es para defenderla, matar se premia y amar la vida se castiga. ¡Qué lógica!

Las decisiones políticas no pueden tener una justificación religiosa. Los sentimientos religiosos deben quedar para la intimidad del individuo, sin impregnar de exclusiones e intransigencias la vida política. Ejemplos de esta destructiva mezcla los vemos a diario en Israel, Palestina, Yugoslavia, Irak, Irán, Afganistán, Sudán…En España ya hemos vivido tales experiencias, durante siglos. Aprendamos de nuestra historia, no tan lejana, para no revivir errores.

Revoluciones de ayer

Saturday, August 16, 2008

Lo revolucionario está vivo. Sucede mientras piensas, ahora mismo. La revolución es vida constante, no recuerdos, ni proyectos. Es lo inesperado, lo inminente. Lo logrado, sin pensar en sus consecuencias.

Quien se detiene, para la vida. Para lo vivo, no hay pausas, sólo continuidad. Las reflexiones demasiado meditadas, paran el curso de la vida. La duda es creativa. Nada se crea, si no hay una duda antes. La ciencia y el arte no podrían existir, sin tener antes dudas sobre todo. Si el hombre no tuviese la capacidad de razonar, se extinguiría. Las creencias limitan el razonamiento.

El cristianismo fue revolucionario hace dos milenios. Ahora, ya, es un viejo lleno de achaques, vicios y malas costumbres. La habituación al poder deforma las ideas originales. Una moral para pobres, deja de ser práctica, cuando la abundancia se generaliza. La comida del pobre la organizan los ricos. Casi siempre, de forma injusta. Lo innovador deja de serlo, al paso que envejece, pretendiendo permanecer igual a sí mismo. Lo revolucionario trata de acabar con lo obsoleto, producto de revoluciones caducas. La mente no puede estar ociosa. Sin renovación del pensamiento, la sociedad deja de ser activa. Útil, para ser vivida con satisfacción.

Quien celebra las ceremonias, sintiéndose el centro del ceremonial, tiende a sentirse como el homenajeado. Por deformación de la costumbre, viste más galas el oficiante que el oficiado. Los jefes políticos, que se atribuyen contactos directos con la divinidad, como el inefable Sr. Bush, subvierten el orden mundial, sólo con sus palabras, fuera de toda lógica y, posiblemente, faltas de veracidad.

Celebrado será su pronto retiro de la vida pública, como el de otros jerarcas actuales, en activo, que ejercen con ínfulas mesiánicas, arrolladoras de todo cuanto suponga un obstáculo a su poder. Este estilo cuadra también al Sr. Putin, a quien, al parecer, se le quedan estrechas las amplias fronteras de su inmenso país. Quien no conoce límites a su ambición, resulta, siempre, peligroso. Escuela para ello no le falta. La policía política soviética, la tristemente famosa KGB, en cuyas academias se formó, no era una escuela que educase en el amor al prójimo. Aunque el culto a la personalidad no tienda a ver más que virtudes y aciertos en la persona adulada, su vida profesional y pública está llena de ejemplos, al menos intrigantes. Los disidentes siempre mueren, de forma inusual y sorprendente. Quienes quieran seguir creyendo en las bondades de regímenes piramidales autoritarios, siempre encontrarán motivos para confirmar sus creencias. Las mentes no se hacen, se forman y deforman con gran poderío, sobre todo cuando las tendencias dominantes en ellas son el egocentrismo y la egolatría. Personalidades así tienden a chocar entre ellos. Quienes creen, prioritariamente, en sí mismos, siempre encuentran motivos para reafirmar sus convicciones. Sobre todo, si tropiezan con alguien que pueda hacerles sombra. Cuando se trata de poder a poder, el enfrentamiento nunca es para equilibrar fuerzas, sino para dominar al contrario, como sea. Y ese como sea incluye casi todo. Ejemplos de trasgresiones, por ambas partes, no faltan.

Emilio del Barco
Agüimes, 15/08/08

Cristo era de Izquierdas

Tuesday, August 12, 2008

Cristo era de izquierdas. Al menos, así lo percibimos en la actualidad. Claro que todo es según el color del cristal con que se mira. Acertado el refrán.

Sin embargo, sus autodenominados sucesores, hace tiempo que descubrieron la forma de inmolarse, aceptando la comodidad de vivir en confortables palacios y palacetes. Debe ser una forma de doloroso sacrificio. Eso de vivir confortablemente, situándose junto al poder, siempre a la derecha del Dios Padre.

Quien saborea el gusto del poder, quiere conservarlo. Automáticamente, se transforma en conservador.

Pretendiendo no haber dejado de ser lo que fue: innovador, revolucionario. Quien pretende permanecer, deja de ser revolucionario. Todo lo más, se transforma en evolucionista. Que, en esencia, es irse adaptando a las circunstancias. Aprovechando los cambios, para permanecer en vida. Puro instinto de conservación. Lo que no es malo. Lo estático se detiene, queda atrás, muere. La vida es evolutiva. Lo revolucionario, por definición, trastoca las cosas, violentamente. Pero, su vida es corta. Toda su energía explosiona en un momento. Y esto, como en la energía estelar, conlleva la muerte del núcleo original.

Después, entra en orden la evolución, el orden natural. Cambiante en lo estático, estático en lo cambiante. Eso es la vida. Para que unos vivan, otros mueren. Inexorable. Cada uno cumple su ciclo. No hay dirigismo, sino inercia. Intentando cambiar, permanecemos dentro del sistema. Todo tiene límites. El paso posterior va en función del paso anterior. Pero, ninguno nos lleva fuera del Universo, porque somos una parte de éste. Dejaríamos de existir y de haber existido. Imposible. Lo que existe, vive de lo que ya existió y sigue existiendo. Trastocado, transformado, reconvertido y recompuesto. Parte de un todo, que se sigue recreando.

Fagocitándonos unos a otros, continuamos, vivimos, evolucionamos. El sistema es inexorable. La revolución constante es imposible, inexistente. Solo cambiamos las apariencias, para seguir permaneciendo. Como en el teatro, en la vida cambiamos de papel, para continuar dentro del escenario. Cristo, como cualquier idealista, al permanecer en nosotros, se ha hecho conservador. La fe consuela. Conservándola la cambiamos, se transforma en fe en nuestros actos, en nosotros mismos. Nos convertimos en adorador y adorado.

Quienes creen haber sido escogidos por el Señor para regir la Tierra, se escudan tras él, creyéndose una parte del mismo. Son los depredadores por designación divina. Se sienten administradores de Dios, a quienes toda propiedad les fue transferida por el Creador. ¿Cómo, si no, iban a sentirse con derecho a trastocar el orden mundial, apropiándoselo? Han de creer que el resto de la Humanidad está compuesta por seres inferiores a ellos mismos, indignos de ponerse a su altura. Representantes directos del poder divino sobre la tierra. A tantos políticos exclusivistas, inficionados con el virus del poder y a tantos jerarcas religiosos, pretendiendo tener poder tanto en el cielo como en la tierra, les vendría bien una cura de humildad real, sin revestimientos áureos, ni ceremonias glorificadoras, para volver a sentirse humanos entre humanos.

Política y Religión

Monday, August 11, 2008

Los políticos que se declaran religiosos, juegan con ventaja. Sus fieles están asegurados. Aún cuando, la religión, emparejada con la política, pueda procrear engendros monstruosos. Al humano que dedica su vida a solucionar problemas de otros, se le ha de suponer buena voluntad. Sea ésta religiosa, o no. La bondad, para ser auténtica, no necesita tener origen religioso.

La bondad, motivada por la religiosidad, puede estar más inclinada a servir a su tendencia religiosa, que a la Humanidad, en general, sin apellidos. Algunas ideas religiosas, llevadas a su cumplimiento extremo, matan más gente que salvan. Sobre todo, producen más sufrimientos que felicidad.

Religión y política juntas, si actúan con anuencia de las fuerzas más conservadoras de los países, especialmente las militares, forman una ecuación perfecta, de solución conocida: la sustitución del poder democrático por el dictatorial de los poderes estatales, liderados por un puñado de radicales. Si, quienes dominan la política, se identifican con quienes representan la religión, el poder absoluto está asegurado.
Los partidos políticos que pidan a sus seguidores tener fe en sus dirigentes, usan elementos religiosos, para manipular a quienes creen en ellos. Las cosas de este mundo, entre las que contamos la política, han de ser regidas por la razón. Con ayuda de los conocimientos y de la propia conciencia. No por las creencias. Sin la continua intervención de quienes manejan la fe como un bien propio, ya hace tiempo que se hubiesen resuelto en paz conflictos tales como los de las provincias vascongadas, Argelia, Palestina, Chipre, Sahel…. Usar la irracionalidad como arma, no puede conducirnos más que, de nuevo, a las cavernas.

Cuando un político carismático es honrado, ha de explicar las razones tras sus opiniones. Esto ha de hacerlo, siempre. No puede permitirse actuar como un iluminado, exento de dar explicaciones y asumir responsabilidades. Esperando que todos comprendan, por encima de cualquier dificultad, a través de los oscuros recovecos de su cerebro singular. Volviendo a pedir fe en su persona. Esto es peligroso. No se ha de caer en la tentación de convertir la política en una religión y al partido en su iglesia. El culto a la personalidad, tiende a no ver más que virtudes y aciertos en los actos inspirados por la persona admirada. Situaciones así ya las hemos vivido durante el comunismo estalinista, el fascismo, el nazismo, o la fascinación americanizante,… tuvimos suficiente de todos ellos. Pretender hacer dioses de los humanos, es, simplemente, peligroso. Aunque la idea de Dios se halle en el cerebro de los hombres.

Hablar de fe en política, es contradictorio en sí mismo. Y es que las razones de gobierno han de pesar y quedarse sobre la tierra. Sin intentar llegar al cielo. Eso se quedaría para los ángeles, de los que no conozco a ninguno en política. Los depredadores son quienes más necesitan seguidores con fe. Que no razonen sobre los hechos aniquiladores de sus jefes de filas. Ellos sí necesitan creyentes ciegos.

Libertades y Alegrías

Tuesday, August 5, 2008

Se olvidaron del Hombre, como persona. El comunismo clásico prescindió del individuo. Ese ha sido su fracaso. Interpretaron la teoría, haciendo a todos deudores de la sociedad, repudiando la entidad única e irrepetible de cada uno. Ese fue el arranque de la debacle. Tratar al hombre como masa, no es acercarse a su identidad, ni a sus necesidades. Antes que satisfacerlo como parte de la sociedad, se lo ha de satisfacer como individuo. Las teorías están para servir al Hombre; no es la sociedad la que ha de ponerse al servicio de las teorías.

El comunismo de Estado pasó a ser una teocracia pagana. Enemigo de la religión, porque ocupa el lugar de ésta, copiando lo peor. Su fe y su esperanza están puestas en los líderes, que han sustituido a los dioses. Desde la Edad Media, nunca se había mentido tanto, como cuando se hicieron las hagiografías grandiosas de sus caudillos. San Jorge y el Dragón tuvieron rápidamente sustitutos. Creadores inmaculados del nuevo orden sobre la Tierra. Portadores infalibles de la buena nueva proletaria. ¡Dios nos libre de los que hablan en su nombre! ¡Marx nos libre de sus fanáticos seguidores ortodoxos! Para llegar a una realidad admisible, se ha de concluir que teoría y vida real son dos cosas diferentes. Casi irreconciliables en la práctica.

La caída de los regímenes monolíticos, de derechas e izquierdas, es, más que otra cosa, la vuelta a la vida, el retorno del Renacimiento. La recuperación de los valores humanos, humanísticos, como base sobre la que ha de asentarse la Humanidad. ¡No nacemos siendo parte de una masa informe, sino de uno en uno! Y así permanecemos. La sociedad ha de servir al individuo, como el individuo sirve a la sociedad. Sin supeditación alguna, en ósmosis recíproca.

Toda sociedad, laica o religiosa, carente de elasticidad, de porosidad, de tolerancia, limita al individuo. Haciéndolo más infeliz y constriñendo, como bonsáis, su desarrollo personal. Cuando la perfección de la sociedad llega a ser un fin en sí misma, sacrificando la singularidad de sus componentes, en aras de la uniformidad y el orden, es que se alcanzó un estado de tumorización maligna, que habrá de ser extirpada.

Ser feliz, sentirse bien, tener ganas de reír, son estados deseables del Hombre. La sociedad que los coarta, está mal orientada en sus principios. Si un recuerdo tengo de los países que visité y en los que viví, en tiempos de dictaduras, es que, en ellos, predominaban los tonos grises, herrumbrosos y negros de las vestiduras. La tristeza del alma estaba institucionalizada. Era el culto al desánimo, a lo lóbrego, a lo misterioso y oscuro. De las caras oficiales, parecía estar proscrita no ya la risa, sino la sonrisa. Todo había de ser tomado en serio, todo había de ejecutarse según las normas establecidas. Y estas, cuando son impuestas, no dejan espacio para la alegría. ¡Mal se ríe uno, cuando una bota te pisa el cuello!

Ángeles o Demonios

Monday, August 4, 2008

En la antigüedad, la enfermedad se ligaba a los malos espíritus. Cuando se habla de curaciones milagrosas, se dice que el taumaturgo arroja a los demonios del cuerpo del enfermo. Este es un concepto de la enfermedad aún muy ligado a la magia y el animismo. No es de extrañar que magos, sacerdotes y médicos, fuesen oficios concatenados y superpuestos. Para curar la enfermedad, había que dominar al espíritu maligno que la provocaba. Aún es común oír referirse a las enfermedades como un castigo divino.

En consecuencia, los enfermos o disminuidos, fueron tenidos por impuros, individuos que habían merecido el castigo de Dios. Lo que conllevaba su aislamiento en el exterior de las ciudades, y la privación de sus derechos. En esta categoría se incluían los ciegos, sordos, mudos, epilépticos, leprosos, deformes, tullidos, etc. En la Biblia se hace prolija mención de ellos, como poseídos por espíritus inmundos.

Claro que, quien sea justo, desde el punto de vista de una religión, puede ser el mismísimo demonio, mirado desde otro credo religioso. Que todo es relativo, es la verdad más firme a la que podemos asirnos. La verdad final sólo puede ser una; aunque varíe la forma de acercarse a ella. Animismo y Espiritismo, estaban bien vivos en tiempos de Jesús. Los espíritus buenos (ángeles) o malos (demonios), actuaban con tal soltura, naturalidad y frecuencia, hablando, inclinándose, gesticulando, postrándose, etc., que parecen seres incorporados, de pleno derecho, a la sociedad semita de su tiempo. Tanto en el Corán como en la Biblia, los demonios son identificados con la rebeldía y el orgullo. A interpretar: Quien no obedezca las reglas establecidas, se iguala a los demonios.

Las persecuciones religiosas contribuyeron a una gran confusión. Al identificar a los científicos como discípulos de Belfegor, el vanidoso demonio que, dicen, inspira a los científicos, para hacerles creer que pueden ser como dioses, condenaron a la más absoluta ignorancia a toda la sociedad medieval , durante los siglos que duró la expansión violenta del cristianismo.

Quien, en sus actos crueles, se sienta respaldado por su fe en una doctrina que lo impele a ellos, puede actuar como un demonio de maldad, impulsado por su deseo de difundir el bien.

Quienes viven de meter miedo a la gente pobre de espíritu, atribuyéndose poderes sobrenaturales, deberían ser más prudentes en la asunción de tales atributos. Las llaves del cielo no pueden tener un dispensador único. La Humanidad es demasiado grande y heterogénea, para ser medida con una sola vara. Todos somos portadores de nuestras propias claves para la posteridad. Toda felicidad futura, reside en saber liberar nuestra mente de esclavitudes pasadas. Lo que sólo se puede ir conquistando, poco a poco, con la acumulación cotidiana de más conocimientos, y la ampliación de nuestros criterios. Para ir perdiendo el miedo a lo desconocido, hay que conquistar el conocimiento. La historia de cualquier ser viviente, es la historia de su evolución. El ser humano puede convertirse en su creador.

Poder y Riqueza

Saturday, August 2, 2008

Está claro que las organizaciones religiosas, militares y políticas, no pueden mantenerse sin dinero. Y, puesto que no lo crean, para conservarse y perdurar, han de servirse de las riquezas que aporten sus adeptos y administrados.

La interdependencia de economía y religión es manifiesta; los pueblos más ricos siempre han conseguido imponer sus doctrinas a los pobres, que acaban aceptándolas. El ejemplo más claro y cercano lo tenemos en las nuevas corrientes religiosas americanas.

Este fenómeno, que vincula economía y creencias, es lógico. Así se explica la extensión de toda clase de ideas religiosas, que tengan una eficaz organización financiera tras ellas. Sus adeptos terminan por interpretar que, la acumulación de poder económico, es una muestra del favor de Dios por la fidelidad a sus creencias. Los encumbrados sienten la necesidad de ser religiosos, para poder confiar en la continuidad de su buena suerte, con la ayuda del Cielo. Ahorrar, acumular riquezas y saber invertirlas, puede devenir en una suerte de nuevas virtudes existenciales, junto a las clásicas teologales de fe, esperanza y caridad. Recomendando una vida austera y laboriosa a los creyentes, se crean las condiciones necesarias para que haya excedentes. Después, de forma natural, no es difícil suscitar el sentimiento de obligación moral, que les haga invertir una porción de sus ahorros, (interpretados como dones divinos), en la adquisición de un puesto en el Paraíso. Como quien compra un seguro de vida eterna, se subvencionan obras pías, o templos y monumentos, para la conservación de reliquias. Su mera existencia, en ocasiones, se ha utilizado como atributo justificativo de predominio.

Tal sucedió cuando, en el primer milenio de la era cristiana, la lucha por el poder, entre los patriarcas de Roma y Constantinopla era más enconada. Su presencia decidió la pugna. Con ventaja para el Papado romano. Como mérito extraordinario sobre Bizancio, se adujo la consideración de ser Roma ciudad santa.

Para su clasificación como tal, supuso una ventaja decisiva la existencia en ella de tumbas que, supuestamente, contenían los restos mortales de San Pedro y San Pablo, añadidas a las de diversos mártires. Numerosos lugares de peregrinación han basado su prosperidad y pujanza sobre argumentos similares. ’Lignum Crucis’, astillas procedentes de la Santa Cruz, hay en todos los conventos antiguos que se precien. ‘Santos Sudarios’ y paños de la Verónica, con la impronta del rostro de Cristo, hubo varios durante la Edad Media, depurándose, con el tiempo, los más dudosos. Gran parte del turismo medieval estaba basado en peregrinaciones hacia estos lugares, privilegiados con la presencia de tales objetos singulares. Ahora se ha reducido su número, debido, principalmente, a los progresos científicos, que han demostrado la falsedad de algunas atribuciones. El carbono 14, ha obrado como demoledor de mitos. En cambio, en el último siglo, las numerosas apariciones marianas han proporcionado notoriedad y riqueza a algunas pequeñas villas, que se han convertido, bajo su influjo, en grandes centros de turismo religioso, en busca de curaciones milagrosas y la confirmación definitiva de sus creencias. Está claro que cree quien quiere y necesita creer.