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Racionalidad

Wednesday, July 16, 2008

Si el ser humano es, al parecer, el más racional de los seres vivos existentes, ¿Cómo es posible que, al mismo tiempo, prescindamos de toda razón lógica, para dejarnos guiar por creencias, basadas en la ignorancia de los hechos? Algunas veces, los razonamientos religiosos caen dentro del reino de lo poético, pura fantasía hermoseada. De forma que tales razonamientos no es que dejen de ser racionales, es que no son ni siquiera argumentos.

Aunque no siempre conduzca antes a la verdad el pensamiento racional, o racionalizado. A veces, la fantasía, ese salto en el vacío, propio de niños, videntes y artistas, roza la realidad, sin llegar a ella, a menor distancia que la razón. Los creadores no siempre son racionales.

Magia y Religión deberían estudiarse de forma conectada, por su origen común. Si las tratamos como humanismos aislados, siendo híbridos, se hace imposible su conocimiento racional. Ambos sistemas de creencias, participan de numerosos elementos tradicionales. Que, en muchos casos, si no son la misma cosa, pudieran superponerse, hasta confundirse. Aunque resulte difícil de comprender, en esta nueva edad de la razón, se produce la regresión hacia algunos mitos antiguos, primitivos, irracionales. Se vuelve a creer en amuletos y en la fuerza de algunos conjuros o combinaciones de palabras, fuerzas o seres sobrenaturales, que dan suerte o la quitan, de forma arbitraria y caprichosa en su discurrir. Se les atribuyen enormes poderes, totalmente inadecuados a la poca inteligencia que, frecuentemente, tales entes demuestran en su uso. Se puede dominar la razón, pero, las creencias son irracionales. Quien las tiene, puede ocultarlas, si así le conviene, pero no destruirlas. Los propagandistas religiosos toman ventaja de este hecho, para inculcar sus dogmas en las mentes infantiles. Dejándolos grabados allí, de por vida. En los recovecos casi infinitos de los pliegues cerebrales, caben todas las creencias del mundo. Ningún dique va a detener el río de las ideas nuevas. Todo suceso es producto de otro anterior. No puede haber consecuente sin antecedente. Como principio, debemos partir del hecho de que nada es arbitrario, casual o irracional en el discurrir de la Naturaleza.

La religión, si adquiere toques de fanatismo inflexible, pretende la sumisión indivisa del individuo.

Obligando a la aceptación de las más irracionales creencias, tuerce la voluntad natural y embota el raciocinio. No se puede dudar sobre la realidad práctica de las estructuras religiosas, como organizaciones de poder. El ignorar un problema, no lo resuelve. El estudio continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos conocimientos, mayor es la comprensión. El fanatismo es un subproducto del cultivo de la ignorancia.

Desde las esferas religiosas de todo el mundo, se ha hecho siempre más hincapié en el sometimiento, la obediencia, la fe ciega, las tradiciones, que en el avance de los pueblos, la libertad del individuo, o la independencia de pensamiento. Aún queda quien pretenda justificar hechos como las segregaciones raciales o la esclavitud, blandiendo escritos religiosos de otros tiempos.