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Sistemas Político-religiosos

Sunday, July 13, 2008

Todo sistema político, basado en creencias, es conflictivo. Porque el seguidor de tales sistemas de gobierno, queda totalmente subyugado por el mismo, sin libertad de actuar, bajo su dominio absoluto. Sin libertad alguna. El leal a tales sistemas, se convierte en esclavo del mismo. Siempre habrá una discriminación entre creyentes y escépticos. Sólo serán aceptados como ciudadanos de primera, quienes no duden de la legitimidad indiscutida de los administradores de creencias, para regir la nación. Las democracias con apellidos no sobreviven como tales. El apellido borra el nombre. Dejan de ser democracias. Democracia orgánica, cristiana, islámica, popular, etc. ¿dónde termina la democracia y comienza la vigencia del apellido? Se puede ser buen ciudadano demócrata, sin ser cristiano, islamista, comunista o budista. Pero, difícilmente se podría ser buen ciudadano, en una democracia, si no se es demócrata. Las distintas creencias dividen, la práctica democrática une.

Las leyes imposibles terminan por quitar legitimidad a las posibles. Las leyes deben ser lógicas, humanas. No deben exigir imposibles, sino medidas que se adapten a la moral ciudadana, y a las posibilidades de cumplirlas. Lo ideal es una cosa y las reglas de convivencia otras. Las leyes sociales han de velar por el bienestar del pueblo, en general. Pero considerándolo como individuos, no como masa. La masa no existe como ente. No es ni siquiera la suma de los individuos que la componen. Cuando se produce una unión de individualidades, el resultado final puede ser contradictorio. Suma, resta, división, o anulación de fuerzas.

Quienes más se han beneficiado y aprovechado de las creencias, a lo largo de la historia, son los regímenes dictatoriales, tiranías y dictaduras. No se puede ser indiferente, ante creencias dañinas o injustas. Cuando las creencias penetran las instituciones, condicionándolas, hacen infeliz al pueblo. Las creencias son ciegas. Si dominan, sólo admiten al individuo como siervo obediente. Sin tener en cuenta que la individualidad es la base de una existencia lograda.

La derivación más clara puede ser la identificación del poder religioso con el temporal. Como ya sucedió en épocas anteriores. En que los jefes de gobierno se convertían en semidioses. Con el pleno apoyo de las jerarquías religiosas. En algunas épocas, se hizo tan evidente que, los sistemas de gobierno, en lo político y religioso, eran una misma cosa.

Para la concepción de sus ideas acerca de Dios, debemos tener en cuenta la revolución religiosa habida en Egipto en tiempos de Akenaton y en alguna época posterior. En la corte hubo movimientos monoteístas. Eran, realmente, tendencias políticas, que buscaban dar mayor poder al monarca reinante, en detrimento de la clase sacerdotal politeísta, hipertrofiada. Al identificarse al monarca con el dios, no cabían divisiones de poderes. En cambio, en un sistema politeísta, como pretendían conservar algunos sacerdotes, la clase sacerdotal se multiplicaba y su potencial político crecía. Era, más bien, una guerra por el control del poder en el Estado. Ahora, busquen todos los paralelos que encuentren, que, haberlos, los hay.