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Humanidad Doliente

Thursday, July 31, 2008

No pueden ser ejemplos de humanidad comprometida, quienes valoran lo sobrenatural, probablemente inexistente, sobre la Humanidad doliente.

Aquellos que basan su poder en amenazas extraterrenas desconocidas, utilizan armas no muy distintas a las de los terroristas: el miedo a lo que pueda pasar, si se desobedecen sus órdenes.

Las religiones y creencias derivadas de la Biblia, son las que más dolor han causado a la Humanidad, en sus luchas fratricidas, por la primogenitura y pretendida hegemonía entre creencias hermanas. Donde hay mucho bueno, surge mucho malo, si se trata de imponer su exclusividad. La dictadura de las creencias, deja de ser humanamente soportable, cuando se pretende hacer ángeles de los hombres.

No puede ser respetado, quien no respeta a nadie, excepto a sí mismo y los suyos. Con sueños de grandeza sólo limitados por la sinrazón evidente. Nos han enseñado a limitar nuestras órbitas mentales dentro de unos límites circulares, de los que no podemos salir. No dudar de lo establecido y permitido, es la prisión donde se enseña a no progresar. A no sobrepasar los límites impuestos por el mundo de las creencias, que ellos consideran como únicas válidas.

Se atribuyen el derecho a ser dueños y señores de nuestras mentes, y, por extensión, de nuestro mundo. En el mundo del pensamiento español, falta libertad para razonar, sin límites. Somos un pueblo encerrado en nuestras creencias limitantes. Nos impedimos, a nosotros mismos, la grandeza sin límites del pensamiento científico.

Para tener un país de científicos creadores, como pretendemos, se ha de empezar por enseñar, en las escuelas, a pensar, no a creer. Las creencias embotan el cerebro, son un producto de la ignorancia. Quien cree, no razona. Se enroca en sus pensamientos graníticos. España es un país de soñadores carceleros mentales. Hay que quitarles las llaves de nuestro pensamiento, a quienes se consideran dueños de nuestra mente. Nadie tiene autoridad, sobre la Tierra, para condicionar, globalmente, el pensamiento humano. Miles de años de pensamientos doctrinarios, no nos han conducido más que a un laberinto de creencias imposibles, esclavizantes. Cada una con sus prohibiciones específicas. Pero, todas ellas, dirigidas a demostrar a sus creyentes que ellos, los ministros de su dios, son los dueños de sus vidas morales y sociales. Fuera de cuyo círculo, no existe verdad o bondad posible.

La libertad de pensamiento es la clave de todo progreso. El hombre, sin pensamiento libre, no es más que un animal irracional. Quien no se sienta libre para pensar, que no piense. Primero debe recobrar su libertad mental. De otra forma, será sólo un eco de sus jerarcas.

Las organizaciones más poderosas de la Tierra, son aquellas dedicadas a controlar el pensamiento de las personas, es decir, su misión impuesta es la de impedir que las personas piensen algo distinto a lo que tales organizaciones de poder imponen. Y la gente lo acepta como legítimo: la esclavización del pensamiento y, por ende, la de las propias personas, miembros de los pueblos que trabajan para dirigir todos sus esfuerzos al beneficio de tales organizaciones de poder: Sus dueños e infiernos, en el que se agostan y queman.

Cruces Varias

Tuesday, July 29, 2008

El mandala, círculo mágico que representa la concentración de poderes espirituales, en el Budismo, protege a quien lo lleva. Siendo, al tiempo, usado como punto de concentración y autoafirmación. El fin primordial es, que sirve como foco de auto hipnosis.

La cruz, tiene un uso parecido, con un significado preferente y, concreto, de sacrificio religioso. Desde su introducción en el Cristianismo, ya era utilizada como signo mágico, indicativo de concentración de fuerzas numinosas (espirituales), en las antiguas Sumeria y Acadia, hace cuatro mil años. También en Egipto, la India, Japón o Méjico. O sea, en sus diversas variantes, antes de ser un signo religioso, lo fue mágico. Numerosos restos arqueológicos lo atestiguan. Sedimentos del tercer milenio antes de Cristo, dejan ver que la cruz gamada (símbolo del Sol), la griega o la de Malta, eran comunes a las civilizaciones iranias, mediterráneas, mesopotámicas e indostánicas. Los amuletos portados al cuello, como colgantes, desde la prehistoria, tenían, frecuentemente, una cruz grabada. Los cuatro espacios que deja libres la cruz, entre sus aspas, eran ocupados por dibujos de animales tótem, o trazos geométricos. La llamada cruz egipcia, con el brazo superior en forma de ojo, corresponde a los cultos mistéricos, derivados de Horus. Cuyo ojo solar era el símbolo de su máxima presencia entre los dioses.

Desde siempre, el uso de la religión en la política, ha derivado en método infalible para la fijación de la obediencia. Sumando temores civiles a miedos atávicos. Lo desconocido siempre impone. No puede pedir la paz, quien considera la guerra constante como su más legítima arma. No puede ser respetado, quien no respeta a nadie, excepto a sí mismo. En principio, una persona se representa a sí misma, antes que a ningún poder. Si la persona es indigna, su poder atribuido no puede ser respetado.

En épocas, afortunadamente pasadas, no es que no se supiera, es que estaba prohibido saber. Por considerar el afán de saber como una tentación demoníaca, se prohibió incluso el estudio de la anatomía humana. O que un médico pudiera ver la desnudez de su paciente. La visita médica se había de hacer con el cuerpo cubierto por un paño, con un pequeño agujero practicado sobre el sitio exacto donde estuviese localizado el daño. Nunca se quemaron más libros de ciencias y se promocionó más la ignorancia que en las épocas de poder religioso. El mejor alimento de la fe es la ignorancia. Quien no sabe, cree. No le queda más remedio. En España, no están lejanos los tiempos en que se consideraba la autopsia como una profanación del cadáver. Por lo que la familia tenía la potestad de prohibirla. Con lo que, más de un crimen, por intereses familiares, quedó sin investigar.

Los médicos que consideran el dolor como ‘una bendición del Señor’, podrán presumir de ser buenos creyentes, no buenos médicos. Su misión, como médicos, es aliviar el dolor de sus pacientes. No alabar el mérito religioso del sufrimiento humano. La obsesión por calificar como pecado todo lo concerniente al sexo, tiene una razón clara: quienes se niegan, a sí mismos, todo placer sexual, no pueden ser buenos consejeros matrimoniales. Hablan de lo que odian. Negar el derecho al placer, es negar el derecho a vivir la vida placenteramente.

Almas y Espíritus

Monday, July 28, 2008

En el Espiritismo clásico, la muerte no existe, los muertos no existen. Esta sentencia, clave del Espiritismo, podría ser interpretada en el sentido natural de la presencia. Es decir, lo que ha muerto ha dejado de existir. Pero, al mismo tiempo, se podría decir que lo muerto ha dejado de existir como entidad unitaria. Ha dejado de ser lo que era. Sin desaparecer. Sin que, el cambio habido, anule su vivencia potencial, energética; pues la desintegración no significa desaparición, sino pasar a encontrarse descompuesta. Reincorporada parcialmente a distintas identidades, sin conservar la propia.

La creencia en la supervivencia del alma, y en la existencia de los espíritus, parece que es casi universal. Ello ha proporcionado un campo enorme a especulaciones fantásticas. Las distintas teorías sobre los espíritus y su esencia independiente de la materia, son lo que da base a las creencias animistas, espiritualistas y espiritistas. Tanto si lo consideramos desde un punto de vista mágico, como del religioso. El mundo de la realidad y el de la fantasía son complementarios y paralelos. La ventaja de especular con entes intangibles, invisibles, remotos e incorpóreos, es que se puede dar rienda suelta a la imaginación.

Si admitimos la existencia del alma, del espíritu, de un ente activo, pensante e inmaterial, ya sea individual o universal, no podemos oponernos a que alguien convierta ese algo en una energía vital, que une cuerpo y mente. Después, el dilema, no solucionado, de creer o no creer en la posible existencia del alma, o de esa fuerza vital, de forma independiente, y posterior a la muerte del individuo como tal, es algo especulativo, o accidental. Una perspectiva más, entre muchas.

En magia, para que sea efectiva la transmisión de poder a un objeto, mediante un conjuro, se requiere, normalmente, que un oficiante, sacerdote, brujo, chaman o mago, recite, cante, murmure o grite unas palabras determinadas, siguiendo el rito apropiado, en la creencia considerada, al tipo de encantamiento deseado. A tales palabras, dichas adecuadamente, según sea tradición, se les supone un poder desencadenante de las fuerzas propiciatorias. Esta expresión oral, va, generalmente, acompañada de ciertos gestos, signos o posturas. De su exacta ejecución, dependerá su eficacia. Una respuesta, efectiva y afectiva, a la necesidad de protegerse, de afirmar el yo contra el mundo. Por el contrario, una ceremonia ejecutada sin cumplir todos los preceptos, no sólo no cumple su fin, sino que puede ser fuente de pecado y condena. Tal se dice del lavado de pies y manos, en la Biblia, preceptivo antes de la Consagración, en el Judaísmo.

Digamos que el Hombre, en su inseguridad, ha tratado siempre de protegerse contra toda desgracia que le pudiera sobrevenir. Cuando no sabía de qué o cómo resguardarse, recurrió a la magia, para evitar ser alcanzado por el mal. Más tarde, buscó refugio en los sistemas religiosos.

Magia Pétrea Medieval

Thursday, July 24, 2008

Es curioso observar cómo las creencias mágicas de la antigüedad se van reciclando, adaptándose a los tiempos. La belleza de las piedras preciosas siempre ha encendido la fantasía de sus admiradores. Se les sigue atribuyendo toda clase de virtudes. Durante la Edad Media, fértil vivero de creencias insensatas, prevaleciendo recuerdos de tiempos pasados, gnósticos, cabalistas y alquimistas, recomendaban el uso de gemas para preservar de diversos males, tanto físicos como anímicos. Sobre todo, si llevaban grabada alguna efigie religiosa, o signos mágicos. Era como si tratasen de acumular fuerzas protectoras de toda índole. Tal simbología ha sido transmitida hasta nuestros días. Los adornos de amatista pasaron a simbolizar la pasión de Cristo entre los cristianos. San Isidoro de Sevilla, relacionó este cristal natural, simbólicamente, con la Santísima Trinidad.

El diamante, como símbolo de la luz, fue tenido por enemigo mortal de los seres oscuros. Por ello se usa, desde antiguo, como amuleto contra las fuerzas malignas, espíritus de la noche. Aparte de sus propiedades físicas, como la dureza y su particular forma de refractar y descomponer la luz, fue siempre muy apreciado como piedra protectora, en todas las magias antiguas. Entre los gnósticos, la mayor protección posible venía conferida por el conjuro, o signo mágico, que se grabase sobre un diamante.

El polvo de rubí, se usó para frenar hemorragias y devolver el vigor a los malheridos caballeros medievales. Así se pulverizaron numerosas gemas, tras los torneos. Al parecer, quienes fuesen tratados de sus heridas con tan caro remedio, recobraban las ganas de vivir. Recibir heridas y curárselas era cosa de ricos creyentes. Los pobres lo tenían más difícil. Todo lo más que conseguían era la imposición múltiple de algún granate de Compostela, que pasaba de herida en herida, con la intención de sanarlas. La ignorancia es osada. Es de suponer que la multiplicación de infecciones hospitalarias , habidas en la época, sería equiparable a la de los panes y peces. Hasta tiempos muy recientes, se usaron estas piedras en rituales de sanaciones, realizados en nombre de Cristo y los mártires de la Iglesia. Antes y después del exorcismo habían de recitar, tres veces, el Credo. Tales ceremonias fueron muy frecuentes en hospitales de, afortunadamente, tiempos pasados. Como preciosa aportación científica a la ciencia médica de la época. El jaspe rojo fue llamado la piedra de los arcángeles. Belleza poética no les faltaba.

La esmeralda fue considerada la gema de la locuacidad. Recomendaban llevarla a los actores, vendedores, abogados, oradores, políticos y otros profesionales de la palabra. Se dice que proporciona felicidad a quien la posee y trae desgracia a quien la pierda. Es la piedra de los misterios, que aloja fuerzas contrapuestas. Por ello, es también la piedra de los magos, de quienes ostentan poderes ocultos. El jade adquirió su mayor relevancia en la cultura china, que lo convirtió en la piedra preciosa por excelencia. Según las creencias taoístas, todas sus propiedades son positivas. Por tanto, quienes pretendan obtener protección del jade, han de ser personas bien intencionadas, con nobles motivaciones.

Nacionalismo Emergente

Tuesday, July 22, 2008

Los nacionalismos son tan limitados como limitantes. Creadores de narcisistas fronteras utópicas. Olvidan su pertenencia a la Humanidad, para destacar lo singular de su tribu. Aíslan más que expanden. Parcelan el género humano, destacando más las peculiaridades de cada pueblo que las coincidencias del conjunto. El folklore está en el recuerdo, la vida en el futuro. Los nacionalistas suelen ser buenos creyentes. En principio creen en ellos mismos. En su singularidad. Después, en la religión que sea. La que le haya tocado en suerte a su pueblo. Sencillamente, porque eso ahonda en las tradiciones. Y, afianzando tradiciones bien amasadas, junto con folklore, artesanía popular y parentela, se compacta el núcleo de intereses que representen. La extrapolación de valores religiosos a la política, da nacimiento a los credos nacionalistas. Hace falta fe, no razonar, para ser nacionalista.

Los nacionalismos emergentes, entre pueblos que nunca fueron nación, tienen más de asociaciones de vecinos macro dimensionadas, que de verdaderas naciones. No podemos pasarnos la vida culpando a otros de nuestros males. Quizá debiéramos madurar para comprender que, quien siempre culpa a otros de sus propios problemas, dependerá, a perpetuidad, de voluntades ajenas.

Todos deberíamos aportar algo, dentro de nuestras posibilidades, para que el conjunto funcione. No podemos confiar en caudillos que nos guíen. Si necesitamos pastor, seremos siempre rebaño. El desarrollo humano se adquiere ejercitándolo.

Cuando la tendencia general en el mundo es la de borrar fronteras, los nacionalistas se esfuerzan por volver a los orígenes. A la aldea. Magnificando el tipismo. Conservando para el futuro, como singularidades admirables, lo que no son más que restos de primitivismo e ignorancia.

No sólo se crean partidos nacionalistas, sino comarcales, insularistas y localistas. No cabe más irracional división de fuerzas. Y todo, para que cada ratón se reserve su trozo de queso. Cuando toda lógica recomienda la unión de intereses comunes, con una sola voz, votamos a los listillos de turno, que se reparten parcelas de poder.

Es increíble el poder de convicción y convocatoria que tiene cualquier adulador victimista. Todos tienen en común el ser maestros en la explotación de la demagogia, adulación vacía, el victimismo injustificado y la deformación de la verdad. Simulada con la difusión de medias verdades hipócritas. A esto añaden, todos ellos, el egocentrismo infantiloide de pretender ser, eternamente, el centro de sus pequeños mundos. Representan el grado sumo del nacionalismo folklorista. Con diferentes matices, pero siempre estrechos de miras. Considerando cuestión principal seguir siendo ellos el eje, alrededor del cual se mueva todo. Les faltó la grandeza necesaria para dejar paso a los mejores, con grandes miras. Así, la decadencia está asegurada, llega con la persona. Ama más a su pueblo, quien no pretende congelar la historia. Clamar por la pureza de la raza de un pueblo, evidencia ignorancia. El pueblo Amazigh, habitante de la Kabilia argelina y marroquí, al que los europeos llamamos Bereber, es el antepasado más cercano y común de corsos, íberos, vascos y canarios. Su lengua, el Tamazigh, reúne todas las raíces fonéticas del vascuence. Y esto se ve en los toponímicos coincidentes de la geografía canaria, vasca y norteafricana. ¿Han oído, a algún dirigente nacionalista vasco reivindicar sus antecedentes rifeños? Parece como si hubieran caído, directamente, del cielo. Todos somos africanos.

Mente Transnacional

Sunday, July 20, 2008

Aparentar ser pobres, es privilegio de ricos. La uniformidad en la aparente pobreza, es el signo más visible de nuestra época. Nunca antes la gente pagó tanto para vestirse con harapos. Los vaqueros rotos y la ropa arrugada, expresan una actitud del vivir desenfadada, sin demasiados corsés, perifollos, ni tapujos. Lo que acerca los cuerpos, empareja las almas. Simplificar, puede ser la palabra clave. Quitando hojarascas, curvas y meandros, la vida se hará más sencilla, más visible. Rectitud, simplicidad y bondad, se mueven en el mismo plano de valores.

Hay quien persiste en el uso del traje y corbata, como si de una cota de mallas se tratase. Defensa y frontera. Pretensión de clase. Señuelo guerrero. Altivez, en serie de grandes almacenes. Mientras admiras la corbata, no ves los ojos rapaces del portador. Es indudable que los uniformes, más si son de elección propia, condicionan a quienes los portan. Ayudan a diluir, la personalidad propia, en la del colectivo al que se pertenece, o pretende pertenecer. Los dictadores han sido siempre propensos a los uniformes, eso es un rasgo común, no importa su nacionalidad. Visten uno u otro, según sea el escenario donde se presenten. Los pájaros se caracterizan, en primer lugar, por las plumas. Los generales, por las medallas, estrellas y charreteras.

Los jóvenes del mundo actual no visten de forma distinta en Tokio o San Francisco, en Madrid o Buenos Aires. Se visten de jóvenes, eso es todo. Se identifican más entre ellos, en distintas naciones, que con los adultos de su propio país. Está empezando a haber una cultura universal, en el vestir, el comer, la forma de vivir, que resulta válida en muchos países, para el mismo tipo de personas. Cabe la esperanza de que los jóvenes ahonden en la búsqueda de identidades, por encima de las fronteras. Y que ese espíritu vaya evolucionando, creciendo; con ellos y en ellos.

Entre personas de la misma clase, oficio, aficiones, de distintos países, hay más coincidencias que diferencias. El cuerpo condiciona al espíritu y el intelecto al cuerpo. Quizá ambos supuestos sean válidos e intercambiables. Es curioso observar las caras e indumentarias de participantes en cualquier congreso profesional internacional. Se hace difícil decir quién es de dónde. La profesión común, identifica más que la nacionalidad. Ojalá que esa internacionalización de rasgos, sea también, alguna vez, nuestro signo identificativo, con la transnacionalización de mentalidades. Facilitaría el camino hacia la paz y el progreso. Todo lo que pase en el mundo nos afecta e interesa. La Humanidad es una. La variedad humana, células de un mismo cuerpo. Las tradiciones no son siempre la conmemoración repetida de una verdad instituida, sino, en muchas ocasiones, la repetición de una fantasía institucionalizada, como el recuerdo apócrifo de una inexistente Batalla de Clavijo, con presencia incluida del resucitado, para la ocasión, apóstol Santiago. Nacionalismos y regionalismos, son límites artificiales a la universalidad del ser humano; cánceres sociales a extinguir.

Tradiciones Aceptadas

Saturday, July 19, 2008

Los bosques eran, según la Biblia, el lugar donde fijaban su residencia los espíritus malignos. Por lo que, reiteradamente, ordena Dios a los judíos quemar los bosques sagrados de los gentiles. Claro que esto pudo tener su origen en el hecho de que tales gentiles considerasen santos algunos árboles y ciertos bosques. Como en el Budismo actual, donde, tradicionalmente, los bosques son lugar de oración. Así lo fueron ya entre arios, fenicios, cananeos, germanos y celtas. Los bosques de cedros del Líbano (Fenicia) se conservaron intactos durante siglos, debido precisamente a su original sacralidad.

En épocas anteriores, algunos árboles frondosos de especial longevidad, fueron venerados con respeto. Tal el roble en Europa, que era dedicado a los héroes. Junto con la encina, ya era objeto de culto entre los druidas, beréberes, iberos y vascos, estirpes todas del mismo tronco.

Para los celtas, revestían especial importancia, además de la encina, el fresno y el tejo. El olivo fue sagrado para griegos y árabes. En el Líbano, el cedro llegó a convertirse en símbolo de la nación, pero las raíces de su respeto se hunden en la historia y los cultos de la antigua diosa Aserá, esposa de Él (Baal), reina de los bosques, introducida con todos los honores en el Templo de Salomón. No es de extrañar que, en bosques de cedros, encinas y robles, se hayan encontrado tallas de diosas, en su representación maternal. Aserá o Astarté, la Venus fenicia, era personificada con un niño en el regazo. Cuando sus adoradores tenían que huir de las ciudades asediadas, escondían sus imágenes en los troncos de viejos robles, pinos o encinas. Encontradas accidentalmente, tras siglos, podían ser reinterpretadas como apariciones, por los nuevos creyentes. Esto explicaría, quizá, la reiteración de figuras halladas en bosques frondosos del área mediterránea. Lugares por donde pasaron los antiguos fenicios.

Entre los pueblos nórdicos, vikingos y lapones, los abetos tuvieron un significado religioso. Esta tradición ha transcendido a la actualidad, pasando a la simbología cristiana como árboles de Navidad.

Entre los judíos de la antigüedad, tuvo la encina carácter sagrado; buscándose la sombra de una encina, para enterrar a los seres muy queridos. Y objetos de culto, que quisieran ocultarse. Entre los griegos, se asociaba al laurel con Apolo y al olivo con Pallas Atenea. El laurel era el árbol de artistas, guerreros y adivinos. Entre los budistas, se respeta a la higuera religiosa, árbol bodhi, por la creencia de que Buda recibió la iluminación hallándose a la sombra de una. En China, el pino es símbolo de longevidad, constancia y fidelidad, por lo que son respetados.

Entre los babilonios, las plantas tenían importancia religiosa, sirviendo, el desarrollo de ciertos vegetales, como referencia para fijar acontecimientos venideros. Estas narraciones sobre árboles y animales extraordinarios, no faltan tampoco en la Biblia. El árbol paradisíaco, cuyo fruto proporcionaba conocimientos y el acercamiento a la divinidad, no es cosa que se vea a diario, en el ciego mundo actual.

Racionalidad

Wednesday, July 16, 2008

Si el ser humano es, al parecer, el más racional de los seres vivos existentes, ¿Cómo es posible que, al mismo tiempo, prescindamos de toda razón lógica, para dejarnos guiar por creencias, basadas en la ignorancia de los hechos? Algunas veces, los razonamientos religiosos caen dentro del reino de lo poético, pura fantasía hermoseada. De forma que tales razonamientos no es que dejen de ser racionales, es que no son ni siquiera argumentos.

Aunque no siempre conduzca antes a la verdad el pensamiento racional, o racionalizado. A veces, la fantasía, ese salto en el vacío, propio de niños, videntes y artistas, roza la realidad, sin llegar a ella, a menor distancia que la razón. Los creadores no siempre son racionales.

Magia y Religión deberían estudiarse de forma conectada, por su origen común. Si las tratamos como humanismos aislados, siendo híbridos, se hace imposible su conocimiento racional. Ambos sistemas de creencias, participan de numerosos elementos tradicionales. Que, en muchos casos, si no son la misma cosa, pudieran superponerse, hasta confundirse. Aunque resulte difícil de comprender, en esta nueva edad de la razón, se produce la regresión hacia algunos mitos antiguos, primitivos, irracionales. Se vuelve a creer en amuletos y en la fuerza de algunos conjuros o combinaciones de palabras, fuerzas o seres sobrenaturales, que dan suerte o la quitan, de forma arbitraria y caprichosa en su discurrir. Se les atribuyen enormes poderes, totalmente inadecuados a la poca inteligencia que, frecuentemente, tales entes demuestran en su uso. Se puede dominar la razón, pero, las creencias son irracionales. Quien las tiene, puede ocultarlas, si así le conviene, pero no destruirlas. Los propagandistas religiosos toman ventaja de este hecho, para inculcar sus dogmas en las mentes infantiles. Dejándolos grabados allí, de por vida. En los recovecos casi infinitos de los pliegues cerebrales, caben todas las creencias del mundo. Ningún dique va a detener el río de las ideas nuevas. Todo suceso es producto de otro anterior. No puede haber consecuente sin antecedente. Como principio, debemos partir del hecho de que nada es arbitrario, casual o irracional en el discurrir de la Naturaleza.

La religión, si adquiere toques de fanatismo inflexible, pretende la sumisión indivisa del individuo.

Obligando a la aceptación de las más irracionales creencias, tuerce la voluntad natural y embota el raciocinio. No se puede dudar sobre la realidad práctica de las estructuras religiosas, como organizaciones de poder. El ignorar un problema, no lo resuelve. El estudio continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos conocimientos, mayor es la comprensión. El fanatismo es un subproducto del cultivo de la ignorancia.

Desde las esferas religiosas de todo el mundo, se ha hecho siempre más hincapié en el sometimiento, la obediencia, la fe ciega, las tradiciones, que en el avance de los pueblos, la libertad del individuo, o la independencia de pensamiento. Aún queda quien pretenda justificar hechos como las segregaciones raciales o la esclavitud, blandiendo escritos religiosos de otros tiempos.

Sistemas Político-religiosos

Sunday, July 13, 2008

Todo sistema político, basado en creencias, es conflictivo. Porque el seguidor de tales sistemas de gobierno, queda totalmente subyugado por el mismo, sin libertad de actuar, bajo su dominio absoluto. Sin libertad alguna. El leal a tales sistemas, se convierte en esclavo del mismo. Siempre habrá una discriminación entre creyentes y escépticos. Sólo serán aceptados como ciudadanos de primera, quienes no duden de la legitimidad indiscutida de los administradores de creencias, para regir la nación. Las democracias con apellidos no sobreviven como tales. El apellido borra el nombre. Dejan de ser democracias. Democracia orgánica, cristiana, islámica, popular, etc. ¿dónde termina la democracia y comienza la vigencia del apellido? Se puede ser buen ciudadano demócrata, sin ser cristiano, islamista, comunista o budista. Pero, difícilmente se podría ser buen ciudadano, en una democracia, si no se es demócrata. Las distintas creencias dividen, la práctica democrática une.

Las leyes imposibles terminan por quitar legitimidad a las posibles. Las leyes deben ser lógicas, humanas. No deben exigir imposibles, sino medidas que se adapten a la moral ciudadana, y a las posibilidades de cumplirlas. Lo ideal es una cosa y las reglas de convivencia otras. Las leyes sociales han de velar por el bienestar del pueblo, en general. Pero considerándolo como individuos, no como masa. La masa no existe como ente. No es ni siquiera la suma de los individuos que la componen. Cuando se produce una unión de individualidades, el resultado final puede ser contradictorio. Suma, resta, división, o anulación de fuerzas.

Quienes más se han beneficiado y aprovechado de las creencias, a lo largo de la historia, son los regímenes dictatoriales, tiranías y dictaduras. No se puede ser indiferente, ante creencias dañinas o injustas. Cuando las creencias penetran las instituciones, condicionándolas, hacen infeliz al pueblo. Las creencias son ciegas. Si dominan, sólo admiten al individuo como siervo obediente. Sin tener en cuenta que la individualidad es la base de una existencia lograda.

La derivación más clara puede ser la identificación del poder religioso con el temporal. Como ya sucedió en épocas anteriores. En que los jefes de gobierno se convertían en semidioses. Con el pleno apoyo de las jerarquías religiosas. En algunas épocas, se hizo tan evidente que, los sistemas de gobierno, en lo político y religioso, eran una misma cosa.

Para la concepción de sus ideas acerca de Dios, debemos tener en cuenta la revolución religiosa habida en Egipto en tiempos de Akenaton y en alguna época posterior. En la corte hubo movimientos monoteístas. Eran, realmente, tendencias políticas, que buscaban dar mayor poder al monarca reinante, en detrimento de la clase sacerdotal politeísta, hipertrofiada. Al identificarse al monarca con el dios, no cabían divisiones de poderes. En cambio, en un sistema politeísta, como pretendían conservar algunos sacerdotes, la clase sacerdotal se multiplicaba y su potencial político crecía. Era, más bien, una guerra por el control del poder en el Estado. Ahora, busquen todos los paralelos que encuentren, que, haberlos, los hay.

Trampas Mentales

Friday, July 11, 2008

La palabra es el origen de las cosas. Esta doctrina está bien representada en todas las religiones animistas y espiritistas africanas. En ellas, es fundamental el poder de la palabra. El dios creador egipcio, Atom, conocía todas las palabras que definen las cosas. Nombrándolas, las creaba. Parecida pauta sigue el Dios descrito en los tratados religiosos que han trascendido hasta la actualidad.

En las diferentes religiones animistas, podemos ver variantes accidentales, no fundamentales. Con ligeros retoques, se suelen trasplantar conceptos de una a otra. Y, dado que los animistas consideran positivo disponer del favor de cuantas más fuerzas mejor, estarán siempre dispuestos a tomar prestado cuanto espíritu poderoso, ánima, o fuerza, pueda servir a sus fines. El principio, irrefutable, es: Si una fuerza (energía, espíritu, santo, o deidad) es poderosa y sirve a otros, también puede servirme a mí, si la honro adecuadamente. No olvidemos, como simple referencia, que uno de los primeros nombres dados en la Biblia a Iahvé es el de El-Ohim, identidad preexistente en Babilonia, cuya traducción literal es: ’Unión de fuerzas’.

Entre creyentes, es común la suposición de que, cuerpo y alma, en una persona, son dos elementos diferenciados de la misma, que, aún cuando formen normalmente una unidad viva, al morir la persona, se disocian. En lo futuro, llevarán una existencia separada y no interdependiente. Bien, esta disociación, total o parcial, es también admitida, en religión y magia, en los estados de éxtasis. Se da como cierta la posibilidad de que el espíritu personal pueda ausentarse, temporalmente, de su residencia corporal, sin causar la muerte del cuerpo.

En los tratados medievales, se decía que el jacinto almandino libraba de la locura. Dado que los desórdenes mentales y de conducta, de cualquier tipo, fueron considerados, hasta tiempos muy recientes, por las autoridades eclesiásticas, como manifestaciones externas de posesiones diabólicas, el poder de establecer la insania de una persona, se lo atribuía el ámbito religioso. Para sanar a los enfermos, usaron estas piedras en los rituales de exorcismo. Junto con un pan bendito y una cruz; a ser posible, de plata. El pan y la cruz representando a Cristo, y el jacinto, por su color rojizo, a la sangre de los mártires. Por ello, hasta el pontificado de Pío XII, los estudios de sicología y siquiatría, por personas ajenas al clero, fueron considerados una invasión del terreno religioso. Cuestiones de poder: quien lo tiene, no lo suelta. Con razón, o sin ella. Tales ceremonias fueron muy frecuentes en tiempos pasados, antes de alcanzarse la difusión actual de la sicología y siquiatría modernas. Pues, en muchos casos, los ‘poseídos’ no sufrían más que un ataque epiléptico o una crisis nerviosa. En otros, como en el caso de algunos reyes dementes o incapaces, la posesión demoniaca era decretada por sus confesores. Con lo que se les desposeía de su poder real; traspasando el mando de la nación a sus validos. El caso del rey español Carlos II el Hechizado, disminuido físico y mental, es preclaro.