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Querer Saber (Visión Total)

Friday, June 6, 2008

A lo largo de la historia, las guerras religiosas han terminado, siempre, por combatir contra el conocimiento. Los fanáticos no pueden admitir que la verdad se encuentre fuera de sus enseñanzas.

El progreso de la Humanidad es incompatible con las fronteras fijadas por los ignorantes. Sobre todo por quienes pretenden imponer la ignorancia. Calificando como tales no a quienes no saben, sino a quienes no quieren saber, pretendiendo, además que el resto de la Humanidad siga su camino.

Las guerras entre creencias tienen, como batalla final, una fase de guerra contra el saber. Las creencias dogmáticas, fijadas como válidas, desde el comienzo de los tiempos, hasta la eternidad, no admiten alternativa. No olvidemos que el primer ‘pecado’ que se castigó en la Biblia fue el de ´’querer saber ´’.
De ahí sacan sus fuerzas combativas todos los creyentes dedicados a impedir el progreso de las ciencias y el conocimiento humano.

Los predicadores del temor eterno, prefieren a los niños, inocentes e ignorantes, para plantar sus semillas de temor a la desobediencia, amenazándolos con castigos eternos; porque es en ellos donde arraigan más fácilmente y alcanzan más larga vida, los miedos ancestrales. Asegurando, así, la sumisión, de por vida. Esta fijación, hará que, lo que produzcan , a lo largo de su existencia, vaya, en buena parte, a parar a lar arcas de sus maestros: la organización sembradora de miedos e ignorancia. El aprendizaje no sale gratis.

Quien no quiera ver, que cierre los ojos, pero que no pretenda vislumbrar, en la oscuridad, lo que nunca existió. Destruyen la verdad, para imponer fantasías que han podido modelar, durante siglos, a su conveniencia. Esta parece ser la regla dorada, que guía los movimientos mentales, de quienes pretenden erigirse en dueños absolutos de las mentes. Eliminan la lógica natural del camino recto, para buscar recovecos y laberintos, que desvíen la mente de sus fieles por sendas irreales, que les hagan olvidar el fin de toda búsqueda: la verdad.

Todas las religiones basan su éxito en condicionar las mentes de sus adeptos, de tal forma que no puedan pensar con lógica natural, basada en los conocimientos adquiridos, a través del estudio y la experiencia.
Las prohibiciones de pensar libremente, que imponen las reglas básicas de todas las religiones dogmáticas, hace de los creyentes personas incompletas, que se imponen restricciones y fronteras en su pensamiento. No se permiten dudar de las ‘verdades’ dogmáticas que les han sido inculcadas. Por lo que ya, desde el principio, tienen limitada su visión de la totalidad.

Ninguna teoría religiosa resiste, incólume, las más básicas investigaciones científicas. Que exijan, ante todo, la búsqueda de la verdad científica, natural, de las cosas.

Por supuesto, los conocimientos tenemos que adquirirlos, no nos vienen dados por visionarios imaginativos. Todos los conflictos religiosos buscan la destrucción de cualquier pensamiento que difiera de la ‘verdad’ predicada por la doctrina propia. Así, los movimientos religiosos puristas, se convierten en destructivos, pues buscan abolir la disidencia, para acabar exterminándola.

A lo largo de la historia, las guerras religiosas han terminado, siempre, por combatir contra el conocimiento.