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Astrólogos Supervivientes

Monday, June 30, 2008

La Astrología siempre fue una mezcla de ciencia, empirismo, magia, y superstición. Astronomía y Astrología fueron consideradas, durante miles de años, la misma ciencia. En los albores del Renacimiento, se perfilaron netamente sus fronteras. Desde entonces, la Astronomía se limita a estudiar los fenómenos físicos del Universo. Mientras, la Astrología ha pasado, de ser una religión astral, con base científica astronómica, a convertirse en una pseudo-ciencia fantasiosa, plagada de misterios mágicos, creencias y supersticiones, sin base científica creíble. Más relacionada, desde entonces, con magos, brujos y visionarios que con científicos. De todas formas, no es descabellado pensar que, si un día soleado y luminoso nos afecta de forma distinta a otro húmedo, frío y oscuro, también se puedan deducir condicionantes infinitesimales exteriores a la Tierra. Sin pasar de ahí. En el terreno de las ideas, se ha de tener en cuenta que las estrellas, en la antigüedad, en algunas regiones del Oriente, fueron identificadas con los mismos dioses, cuyos nombres ostentaban. Por ello, se consideraba decisiva su influencia cósmica, más en cuanto dioses que como simples cuerpos celestes. En los escritos pictográficos de la antigua Babilonia, las palabras ‘dios’ y ‘estrella’ se escribían de igual forma. Con el dibujo de una estrella de cinco puntas.

La insuficiencia de conocimientos fue suplida, en ocasiones, por deducciones lógicas y, en otras, por fantasías delirantes de un barroquismo infantil. Hay de todo y para todos. La concordancia existe, sólo dentro del mismo grupo de pensamientos religiosos. Discrepando, de forma absoluta, con los demás grupos. Dado que, para el mantenimiento de la fe en aquello que no se puede probar, es necesaria la seguridad indiscutida en las afirmaciones que se consideren fundamentales, básicas, de principio, cada grupo mantiene, contra viento y marea, su propio concepto de la Creación. No importa que los otros relatos sobre la Creación, existentes y coexistentes en cada una de las demás religiones, sean discordantes, contradictorios, o, simplemente, distintos. El hombre religioso, está dispuesto a aceptar sólo la veracidad del relato que se narre en sus propias escrituras sagradas. Los demás, según ellos, pertenecen al mundo de la fantasía, cuando no al de los espíritus malignos.

En algunas cuestiones fundamentales, parece que ciertas religiones orientales, tales como el Hinduismo, se han situado más cerca de las teorías científicas. Consideran que el estado actual del Universo se debe al flujo constante de creación, destrucción y recreación, de forma que el resultado equivalga a una creación continuada. Esta tesis, pudiera haber tenido cabida dentro de una hipótesis elaborada por algunos astrónomos, antes de la casi general aceptación de la teoría actual, que sitúa una gran explosión en el principio de nuestras galaxias, hace, quizá, unos quince mil millones de años. En estas cuestiones, todos los conocimientos son mejorables.

En fin, no sólo las religiones cambian sus teorías, también los científicos van renovando sus pensamientos. Esto parece materia obligada. Sobre todo en las ciencias relacionadas con el espacio exterior, donde ya se han detectado fuentes de radio provenientes de distancias aproximadas a los doscientos sesenta millones de años luz. Ante tales cifras, ¿cómo puede uno estar seguro de lo que sabremos mañana?

Hoy, cuando ya ha sido aceptada por la ciencia una edad para el Cosmos de, al menos, cinco mil millones de años, pero más cercana a los quince mil millones de años, desde el mundo religioso no se rebate a los geólogos, físicos y astrónomos. Sencillamente, se los ignora. O bien, se dice que se han de interpretar los escritos sagrados a la luz de los nuevos conocimientos. Es decir, se pretende afirmar que los libros sagrados no estaban equivocados. Sólo la interpretación humana que de ellos se hizo, condujo al error. En fin, las posibilidades de pervivencia, aumentan con la adaptación al medio.

La Justa medida

Saturday, June 28, 2008

En España, las llamas del odio siguen encendidas. Nos han enseñado más a odiar que amar. Tenemos que aprender a ser ciudadanos, antes que creyentes de nuestras respectivas creencias. Nos imposibilitan amar lo nuestro, sin odiar lo de otros. Así, nunca habrá paz y comprensión. De los diferentes, somos más enemigos que rivales. Como si formásemos parte de etnias distintas o pueblos enfrentados. Es posible que tengamos demasiado cerca nuestros orígenes africanos. Hemos de aprender a ser ciudadanos de nuestro país, no sólo habitantes del mismo. Hasta en el aprendizaje de cómo ser ciudadanos de un país moderno, de rancia solera, tenemos más presente al rival que al ciudadano. de iguales derechos y obligaciones.

Todo lo convertimos en luchas de buenos y malos. Dando por supuesto que el grupo nuestro es el de los buenos. Ni una cosa ni otra. Somos humanos. Una mezcla de todo. Y, por tanto, reciclables. Podemos aprender a colaborar con quien piensa distinto a nosotros. Siempre tendremos algunos intereses comunes.
Una nación no la forma un conjunto de enemigos, sino de compatriotas. Tendremos algo que compartir, sin luchar por el todo o nada.

Somos amantes de los contrastes, más que de las mezclas amables. Nuestra alma es roja y negra, con manchas amarillas. No nos vemos representados en un cuadro amable, de armonías verdes, blancas, azules.

Lo nuestro tiene que ser, siempre, ardiente, y así nos va. De fuego en fuego. Nuestras fiestas son los toros y las fallas. Nos identificamos más con la muerte y la destrucción que con las armonías del vivir pausado y pacífico. Aunque quizá todo sea un carnaval, con caretas intercambiables.

Algo falla en la educación básica de nuestro pueblo. En nuestra historia se habla demasiado de guerras, héroes y muertos, pero poco de cultura y colaboración pacífica.

Tenemos que aprender a ser menos absolutos. A no dividirnos entre buenos y malos, para saber que todos somos capaces de estar en los dos extremos, o en ninguno. Necesitamos acostumbrarnos a concebir el fuego como alma del hogar y la fuerza como arma de construcción pacífica. Estamos demasiado imbuidos del conflicto entre el bien y el mal. Cuando la paz está en la mezcla de todos los principios. Nada es bueno o malo, por principio, sino en sus fines. Lo importante son las metas, no los puntos de partida.

Crear para destruir, me parece un concepto erróneo de la creación. Es preferible crear para perdurar. Debemos dar más valor a la continuidad, a la constancia, a la cotidianeidad, a la gota amable y perenne de bondad, que a la tormenta repentina de bondades explosivas, que desaparece como vino, del aire y hacia el aire. No es lo mismo desear la victoria propia, que la derrota ajena.

Misterios Iluminados

Friday, June 27, 2008

Necesitamos tener menos fe en lo estático inexistente y más confianza tanto en lo ya realizado, como en la investigación de lo mejorable. La quietud no existe. La vida es cambio, constante.

Hay tal cantidad de misterios en la Naturaleza, que nunca seremos capaces de iluminarlos todos. Siempre estaremos ante la duda de lo que se pueda ocultar tras el último descubrimiento. Porque, cada paso avanzado, nos muestra un nuevo camino por explorar. Esa es la grandeza de la ciencia. Todo está encadenado, en armonía lógica. Lo que se ha de hacer con los misterios, es solucionarlos.

Conocer nos conduce al infinito. Continuamente aprendemos que lo ignorado es incomparablemente mayor que lo sabido. En eso está el goce de aprender, cada día, tenazmente, que, en algún momento, estaremos traspasando nuestra puerta al infinito. Todos los caminos son diferentes. Hallaremos el nuestro, siendo nosotros mismos.

Aún así, hay muchos que, en vez de tratar de hacer luz en la mente de los humanos, intentan oscurecer todo progreso del conocimiento, mediante la ocultación de lo que ya se sabía.

Si el mundo se moviera por principios morales científicos, que trataran de mejorar los conocimientos de la raza humana, para elevar su calidad de vida, viviríamos mejor todos. La verdad la encontramos en la ciencia, no en las especulaciones sobre dogmas fanatizantes, que sólo buscan confundir las mentes, para esclavizar a sus seguidores. A los que terminan convirtiendo en marionetas sin voluntad, ni criterio independiente.

El sexo, que es la base de la vida, es transformado, por los moralistas castradores, en causa de la muerte del alma. Esto se podría denominar creatividad…destructiva. Pero, cuando se hace referencia a la castración, es para precisar que, quienes hayan sido castrados, no entrarán en el Reino de Dios. Por lo que, en el Levítico, se prohíbe la castración de hombres y animales. Dentro de la Iglesia Católica, los castrados no pueden recibir las órdenes sacerdotales. Pero, durante siglos, se fomentaron los conjuntos de ‘castrati’, para que cantasen como mujeres en los coros eclesiales, quienes habían nacido hombres.

La misma base doctrinal convierte a la mujer en objeto prohibido, tentación constante, e instrumento del diablo. En consecuencia, se interpreta que el mayor mérito del celibato masculino se produce al procurar, el hombre, el alejamiento de la mujer, fuente del pecado. Con lo que, la consecuencia natural es, no sólo la separación de sexos, sino el invariable alejamiento de la mujer del centro de la sociedad, lo que deriva, directamente, en su relegación. Dado que, religiosamente, a la mujer se la considera impura, por sí misma. Especialmente en sus períodos de ovulación, parto y post-parto. En fin, parece que los místicos no se identifiquen demasiado con lo que signifique creación de vida. El fundamento litúrgico del lavado ritual era el deseo de eliminar con él la impureza que pudiera haberse contraído en las manos, si se hubiese tomado contacto con objetos o personas impuras. Lo que tornaría en impuros los alimentos y cuantas cosas tocaren.

Madre África

Wednesday, June 25, 2008

Entre los ocultistas hebreos, el seis era el símbolo de la mujer, el agua y la armonía. Una derivación, aún perceptible en algunos idiomas modernos, es que los fonemas correspondientes a ’sexo’ y a ’seis’ sean todavía casi idénticos. Claramente, para el hombre primitivo, el concepto de mujer era equivalente al de sexo. Aún cuando la ortografía cambiante haya ido diferenciando las percepciones.

En la simbología cabalística hebrea, el nueve es el símbolo de lo perfecto, de la inspiración y la espiritualidad, del cielo. También de lo masculino.

El número 666, identificador de Satán, en la civilización judeocristiana, quizá pueda relacionarse mejor con el Maldito, sabiendo que, leídos los dígitos independientemente, al modo cabalístico, se aclara su sentido oculto: sexo, sexo, sexo. Ya sabemos que la obsesión por la concupiscencia es el mayor enemigo de los místicos, que pretenden conservarse castos, puros. Al pretender prescindir de la libido, lucha imposible, se obsesionan con ella.

No es casual que el texto del sexto mandamiento esté dedicado a la fornicación (de nuevo el seis, igual a sexo, mujer y humedad). El hexagrama, o estrella de David, tiene seis puntas, compuestas por los vértices de dos triángulos isósceles, superpuestos y enfrentados. Su simbolismo es anterior y externo al judaísmo. Con origen en las religiones mágicas de Mesopotamia. Los dos triángulos equiláteros enfrentados, en la cultura hindú, representan lo mismo que el Yin - yang para los chinos. La unión e interacción de cielo y tierra. El cielo incrustado en la tierra. Considerando al cielo masculino y a la tierra femenina. Podemos añadir el significado místico de las estrellas en la cultura babilonia, como equivalentes a dioses. Es decir, cada estrella es la personificación de un dios. La versión judaica, con raíces en la vieja Babilonia, unifica ambos significados, tomándolos como símbolo del Dios Creador del Universo, protector preferente del pueblo hebreo, su pueblo escogido.

Según las últimas investigaciones genéticas, la línea ascendente de la existente raza humana, lleva, teóricamente, hasta una sola mujer, con dieciocho hijas. Tales estudios genéticos, se fundaron en la investigación, realizada durante años, del ADN mitocondrial, que parece confirmarlo de forma unívoca. Posteriormente, por estudios realizados en la Universidad de Pensilvania, también se ha podido demostrar, estudiando el cromosoma ‘Y’ de miles de individuos, que, la parte masculina de la Humanidad actual, apunta, igualmente, hacia un origen único en África. Podríamos deducir, de esto, que todos los humanos, desperdigados por el mundo, somos inmigrantes-emigrantes. Nuestro punto de partida estuvo cercano a las fuentes del Nilo. Formamos una vieja familia.

Ya se verá, dentro de un par de generaciones, lo que se piensa al respecto. Tomemos esta revelación como la postrera ‘verdad’ provisional sobre el Paraíso perdido. Aunque, en ciencia, ya sepamos que nada es definitivo. Todo queda pendiente de las últimas investigaciones. Por supuesto, para avanzar en ciencia, se hace necesario aplicar alguna capacidad crítica. Quien esté limitado por su firme convicción de que ‘dudar es pecar’, no llegará a las mismas conclusiones. Quedará momificado en sus convicciones religiosas.

Confianza Irracional

Tuesday, June 24, 2008

Algunos administradores de creencias piden a sus fieles que renuncien a su más característica función humana: la racionalidad. Eso es tanto como pedirles que renuncien a ser humanos. Tales líderes de tendencias, deberían rebuscar a sus fieles seguidores, con preferencia, en un parque zoológico, o en las selvas tropicales, si es que necesitan alrededor de sí seres irracionales, que los admiren. Quienes convierten las consignas en credos, piden que sus seguidores tengan fe en sus dirigentes. Al hacerlo, usan elementos religiosos, para manipular a quienes creen en ellos. Las cosas de este mundo, entre las que contamos la política, deberían mantener un muro estanco, que divida y separe creencias de consignas. Las creencias pueden flotar en los espacios siderales, las consignas deberían ser racionales. Sin la continua intervención de quienes manejan la fe como un bien propio, ya se hubiesen resuelto en paz la mayor parte de los conflictos de creencias y nacionalismos enquistados en el mundo.

La gran importancia que algunos dirigentes atribuyen a la disminución de fieles asiduos a su sede, tiene una base netamente bancaria: a menos fieles, menos aportaciones. Las grandes organizaciones necesitan grandes sumas para mantener su boato y aparato. Las apariencias también cuentan y cuestan, básicamente.

Un líder carismático, si es honrado consigo mismo y con sus seguidores, ha de explicar las razones que muevan sus cambios de opinión. Y esto ha de hacerlo, siempre, con claridad. No puede permitirse actuar como un iluminado, exento de dar explicaciones y de asumir responsabilidades. No se puede caer en la tentación de convertir la religión en una forma de hacer política, ni hacer de la política un sucedáneo religioso, lleno de principios intangibles y personajes inamovibles. El culto a la personalidad tiende a no ver más que virtudes y aciertos en la persona admirada. Pretender hacer dioses de los humanos, no conduce más que a grandes errores. Lo hemos visto, repetidamente, en todos los movimientos políticos, cultivadores de personalidades, que tuvimos en el último siglo.

Hablar de fe, en política, es contradictorio en sí mismo. Ya que, las razones de gobierno, han de ser efectivas sobre el terreno, sin intentar llegar al cielo. Nada es arbitrario, casual o irracional en el discurrir de la Naturaleza. Todo suceso es producto de otro anterior. No puede haber consecuente sin antecedente. Aunque las creencias sean irracionales. Quien las tiene, puede ocultarlas, si así le conviene, pero no destruirlas. El hombre se hizo Hombre, cuando dejó de pensar sólo en la inmediata realidad, para adentrarse en el mundo de lo imaginado, racional, o irracionalmente. El mayor acto de progreso que puede experimentar el ser humano es el de la liberación de las creencias irracionales. La religión, si adquiere toques de fanatismo inflexible, pretende la sumisión indivisa del individuo. Obligando a la aceptación de las más irracionales creencias, tuerce la voluntad natural y embota el raciocinio. El estudio continuado de la naturaleza humana, ayuda a mejorarla. A más profundos conocimientos, mayor es la comprensión. El fanatismo es un subproducto del cultivo de la ignorancia.

Creer sin Razonar

Monday, June 23, 2008

Como se ha visto tantas veces en la historia, la sustitución de un mito por otro, no libra de las creencias, las acrecienta y afianza.

La creencia en la supervivencia del alma, y en la existencia de los espíritus, parece que es casi universal. Es fácil inventar misterios, cuando se desconoce la realidad. Mientras más elaborados, incomprensibles y fantasiosos sean, más dispuesta estará la gente a creerlos. Ello ha proporcionado un campo enorme a especulaciones fantásticas. Las distintas teorías sobre los espíritus y su esencia independiente de la materia, son lo que da base a las creencias animistas, espiritualistas y espiritistas. Tanto si lo consideramos desde un punto mágico o religioso.

Después, el dilema, no solucionado, de creer o no creer en la posible existencia del alma, o de una fuerza vital, que exista de forma independiente y posterior a la muerte del individuo como tal, es algo especulativo, o accidental. Una perspectiva más, entre muchas.

Cuando en la Biblia, los Evangelios o el Corán se habla de espíritus que invaden una casa, persona o animal, no se está lejos de las teorías animistas, por lo que los creyentes animistas, sencillamente, de forma natural, las añaden a sus creencias. No es nada nuevo para ellos, sólo un complemento. Todas estas creencias son de origen ancestral. Surgidas en las etapas más primitivas de la existencia humana. El arma de la ignorancia es la fantasía.

Así, los cultos, que estuvieron permitidos, para fomentar la fe cristiana entre los esclavos de las plantaciones, derivaron en la conservación de sus creencias animistas africanas. A los espíritus africanos se les asignaron nombres de santos cristianos, externamente, pero eso fue casi todo. Se pusieron figuras de santos católicos en los lugares de culto y a ellas iban, aparentemente, dirigidos los ritos y oraciones. Pero los esclavos sabían íntimamente que, tras la estampa del santo cristiano, escondían la energía de su África originaria, a la que, realmente, iban dirigidos los cultos. Con apariencia cristiana y alma africana. Origen de la santería en Sudamérica. Síntesis de creencias.

Esta costumbre de proteger, u ocultar, unos nombres con otros, no es sólo actual o reciente. En las civilizaciones del Índico, se ha practicado desde siempre. El uso de poner varios patronímicos a los recién nacidos viene justificado no sólo por el deseo de mantener alguno de ellos oculto, el verdadero, el más poderoso, sino que es debido, por acumulación, a la suma de poderes mágicos que se atribuye a cada nombre en singular. Se usan como una agregación de poderes, buscando protección añadida. A nadie, que no fuese de la más íntima familia, se le podían dar a conocer todos los apelativos del recién nacido. La justificación es básica: Para que un hechizo o maldición adquiera completa eficacia, se ha de conocer el nombre cabal del maldecido y recitarlo junto al conjuro. Esto nos sigue recordando que ‘el poder reside en la palabra’. En el Libro Egipcio de los Muertos, dice el dios supremo: ‘Yo soy Atom, el gato divino de Heliópolis, que, con los poderes mágicos de todos mis nombres, he creado la bóveda celeste y la divina materia que la compone.

Conducta Ciudadana

Saturday, June 21, 2008

Suponer que el hombre es malo por naturaleza, y que, por ello, se hace necesario que un ser extraterrenal haya de acudir a salvarlos de su maldad, a través de la interposición de sus representantes, quienes, por delegación, adquieren poderes dignos de dioses, es mucho suponer.

El ser humano normal tiene el instinto de supervivencia innato, propio de su condición humana. A través de él se mantiene vivo. Que ese instinto natural, inherente a todo ser vivo del reino animal, se convierta en algo esencialmente destructor, no es natural. En la naturaleza se mata para comer, no por placer. Los seres actúan para conservarse ellos, no destruyen por destruir. La conducta social y los principios cívicos de la convivencia son cuestiones sociales, claramente. Derivadas de las reglas indispensables de respeto mutuo que se han dado todos los pueblos de la Tierra. Si, posteriormente, en el desarrollo normal de toda civilización, alguien ha querido justificar sus reglas de convivencia con las características particulares de una convicción personal, allá él. Siempre que sea aceptado un fondo de igualdad de derechos ciudadanos para todos. Enseñar a convivir cívicamente, es una cuestión de educación social general, no la exclusiva de ningún grupo doctrinal determinado. Doctrinas hay muchas, convivencia en el respeto mutuo, una sola.

Ciudadanos somos todos. Creyentes dogmatizados sólo algunos. Está claro que el concepto de convivencia ciudadana total debe ser priorizado. El todo debe abarcar todas las partes, Siempre que las partes respeten la diversidad unitaria del todo.

Nadie puede elevarse sobre el resto de la raza humana, pretextando vicariatos celestiales. Eso es , claramente, una asunción de poder muy improbable, de la que se puede dudar, dentro de la normalidad humana.

La inteligencia de cada individuo y su acumulación de conocimientos, no pueden ser considerados aparte. Su poder de investigación y deducción, para mejorar en su vida, Repercutirá sobre el resto de los humanos. Depenciendo, siempre, de cómo sepa combinar conocimiento y talento para aprovecharlo. Quien es inteligente, investiga, se informa, calibra, compara, y saca consecuencias. Esto, precisamente, es lo que no se acepta libremente, dentro de los sistemas de enseñanza dogmáticos. Estos adoctrinan, no enseñan a pensar. Ser inteligente es tolerado, pensar libremente, no. La investigación no dirigida, es vetada. Porque investigar implica dudar. Y las doctrinas no admiten dudas sobre sus principios.

Los investigadores han de dudar de todo. Demostrar y demostrarse a sí mismos, que no parten de conceptos aceptados por tradición, que puedan encerrar errores atávicos. Escoger entre posibilidades distintas, profundizando en cada una de ellas, hasta encontrar el camino más adecuado a lo que buscamos, desde el origen hasta el fin, es un principio que debe guiarnos. En las creencias no podemos partir de axiomas obvios, porque, casi ninguna, tiene una base real, sobre la que podamos cimentar el resto del sistema creador. Todo queda en el aire. Cuando entramos en teorías demostrables, tratamos de ciencia. De eso se trata, precisamente, Para progresar en los conocimientos, se necesita más ciencia investigada y menos discusiones bizantinas sobre creencias asumidas.

Segundo Renacimiento

Friday, June 20, 2008

Somos lo que pensamos, un producto de nuestro cerebro. A partir de la aportación de conocimientos que le suministremos. Los pensamientos evolucionan, como lo hacen las personas. Nunca somos quienes fuimos ayer. Las células de nuestro cuerpo se renuevan, en una sucesión incesante. Y así ocurre con nuestra reflexión. Acumular experiencias y conocimientos nos va cambiando la percepción del mundo, de las personas, de las cosas.

La Humanidad está viviendo un nuevo Renacimiento. Los medios de comunicación desarrollados en los últimos tiempos y el desarrollo de las técnicas informativas e informáticas hacen, cada vez más, posible la intercomunicación multidisciplinar instantánea. Ya, los conocimientos científicos no se aíslan en la rama de la que surgieron, sino que pueden ser trasplantados a cualquier ciencia o técnica; con una precisión, facilidad y velocidad, como nunca había sucedido en la historia del saber. Descubrimientos de ingeniería sobre propiedades de los materiales, son aplicados a la lucha antiviral. En fin, es el conjunto lo que vale, no la individualidad, en la suma del conocimiento global. Para actuar en el detalle, hay que tener sentido del conjunto. Las ciencias, los conocimientos, son menos valiosos, si se encuentran aislados. Cambian de valor, con el lugar que ocupan. Se juega, al tiempo, con la profundización de los conocimientos sectoriales y la interrelación de los avances generales. Hoy día, los conocimientos pueden hallarse, al mismo tiempo, en el sitio donde fueron alumbrados, y en el lugar de su destino. Los datos son ubicuos. Siguen en la fuente y están viajando por el espacio eléctrico, simultáneamente. El espíritu, es consecuencia de la materia; de una determinada combinación material. Cada teoría, social o celeste, es hija de su época.

Para que el saber tenga valor, ha de ser oportuno. En la antigüedad persa, las principales virtudes que se le pedían a los seguidores del Señor Sabio, (Ahura Mazda), eran: labrar bien la tierra, cuidar a sus animales, regar los campos, no mentir y no robar. Había también obligación de tener un domicilio fijo y no ser trashumante. Tales virtudes eran fundamentales en una sociedad eminentemente agrícola, y que, además, se preciaba de serlo. En consecuencia, sólo los agricultores tenían entrada en el paraíso mazdeísta. En fin, importa no sólo el calibre de las cosas, sino la vara con la que será medido. Los conceptos de Bien y Mal son siempre relativos; lo que puede ser bueno para unos, en un momento dado, podría ser malo para otros, en ese o diferentes momentos.

Dada la eternidad atemporal del Universo, y su continua metamorfosis, que puede considerarse como una Creación constante, la vida y muerte de los individuos carecen de importancia, es sólo un paso más, en el proceso de transformación. Aquí vemos una coincidencia con las teorías egipcias. En las que se enunciaba que el tránsito mortal era una continuidad absoluta de la vida. O sea, tanto la muerte es una consecuencia de la vida, como la vida lo es de la muerte. Una sucesión de estados, que no son más que etapas de un mismo camino, a las que se va llegando, sin interrumpir el viaje. La identificación armoniosa del individuo con el Universo, es lo que le confiere pureza, libertad y felicidad.

Consecuencias Isaac Marín

Thursday, June 19, 2008

Si algo debemos tener en cuenta, respecto a la potencia de nuestro cerebro, es que nuestros pensamientos influyen en nuestros actos. No podemos pensar, sin esperar consecuencias del pensamiento. Todo nos va formando: Ambiente, amigos, lecturas, pensamientos, y, por supuesto, obras. Al final, somos un compendio de todas las influencias que hayamos tenido. Incluso de nosotros mismos. Podemos desviar nuestra línea de pensamiento, si nos esforzamos en ello. Las consecuencias pueden ser que, al final, nuestra obra sea distinta a lo esperado de nosotros. Somos lo que pensamos, un producto de nuestro cerebro. Cada pensamiento genera su consecuencia. A partir de la aportación de conocimientos y sentimientos que le aportemos. Como formemos nuestro cerebro, él nos formará a nosotros.

La mente del Hombre, funciona como una esponja. Absorbiendo imágenes, ideas, conocimientos, de cuanto se pone a su alcance.

El primitivo, acosado por las necesidades y condiciones extremas de su vida diaria, no debió tener mucho tiempo libre para filosofar. Su problema cotidiano a resolver era, cómo llegar vivo al día siguiente. Lo patente es que, las condiciones de vida de cada pueblo, determinaron también la naturaleza de sus creencias y dioses.

En las sociedades primitivas, se consideraba, y aún se considera, que, quien está enfermo, es porque ha pecado, siendo, en consecuencia, un ser impuro, a quien sólo el agua o el fuego podían purificar. La realidad es que se peca más de pensamiento que de obra, porque el origen de las obras está en el pensamiento. Quien se permite pensar mal, acaba obrando mal. Considerando malo aquello que perjudique a otros, tanto como a uno mismo. El mundo no se acaba por eso. Simplemente, se complica.

Los Esenios, comunidad con la que se vinculaba a san Juan Bautista, fueron adventistas. Formaron la primera comunidad bíblica conocida que, desde su fundación, en el siglo tercero antes de Cristo, esperaba el Fin del Mundo, como un acontecimiento cercano. Así que, el Adventismo apocalíptico, no es cosa de nuestros días. Esta secta judía desapareció, organizativamente, a finales del siglo primero, tras la última destrucción del Templo de Jerusalén. Y el mundo sigue intacto. Claro que sus ideas han tenido consecuencias. La continuidad de las mismas está asegurada, porque sirven de instrumento de dominación. Instilar miedos en el alma de los pacatos, es labor primordial de los dominadores. Aquellos que quieren mandar sobre otros, poseyendo sus voluntades. Si no queremos ser esclavos de mentes ajenas, seamos nuestros dueños. Nuestra mente y creencias, las creamos nosotros.

Dentro del estilo literario babilonio, se puede decir que lo más característico son los escritos premonitorios o proféticos, en los que se achaca al pueblo la culpa por las desgracias acaecidas, a consecuencia de su impiedad y poco celo en cumplir las órdenes del rey y los dioses. Algunos de estos relatos pudieron servir de modelo a los escritores apocalípticos de la tradición hebrea. Es de notar que, ya en tiempos de Cristo, existían varias corrientes heterodoxas de interpretación bíblica, frente a la oficial ortodoxa rabínica, que prevaleció. Así que, nada nuevo bajo el sol.

Nacionalismos de Vía Estrecha

Thursday, June 12, 2008

Los ejércitos de ocupación no traen la paz, sino la humillación de los pueblos. Ya va siendo hora de que el imperio sustituya el águila rapaz por la paloma.

Hay demasiados destacamentos militares americanos repartidos por el mundo. Las armas traen, siempre, más dolor que consuelo.

Permitir potenciar las bases de Morón y Rota en esta fase de interés intensificado americano por África, no puede menos que atraer la mirada, hacia España, de tanto fanático expansionista de sus creencias como hay por el mundo. Los creyentes que pueden trastocar nuestra forma de vida, se creen en la obligación de expandir sus creencias, como sea. Y ese ‘como sea’ lo incluye todo. Por supuesto, más guerra que amor. África lleva tiempo despertando el interés americano. Y, poco a poco, lo van demostrando.

Las Islas Canarias harían bien en no dejarse militarizar, o incluir, en ese mapa del imperio. Lo obvio es que, quienes buscan una independencia precaria, caigan en las redes de los nuevos profetas de la libertad, que venden, como buenas, sus propias cadenas. Ya vemos su calidad extraordinaria en Guantánamo.

Algunos pretendidos independentistas canarios, hablan de hipotéticas riquezas petrolíferas, bajo las aguas vecinas al archipiélago, investigadas con satélites americanos. ¿Qué proyectan, cambiarlas por armas? para pagar a quienes se las proporcionen. Es lo que se hace en todo el mundo, armas por petróleo. Para que ganen siempre los mismos. Quienes controlan el mercado de las armas son, en muchos casos, los mismos que monopolizan el mercado del petróleo. Ganancia doble. Porque las independencias no salen gratis. Harían bien en no publicitar demasiado sus aventuradas suposiciones sobre riquezas submarinas. Podrían quedar aplastados bajo el peso de sus pretendidos liberadores. En África, el precio de la sangre está por los suelos, es más caro el petróleo. Las grandes tartas se comen a trocitos. La islamización de las islas empezó hace tiempo. Ahora, la pujanza evangelizadora viene, más bien, del continente americano. De pronto, nos podemos encontrar entre dos mundos enfrentados, con nosotros en medio. ¿Quién está interesado en inyectar nueva vida a viejas ideas independentistas aletargadas?

Haríamos bien en fortalecer las estructuras de la Unión Europea, para volver a hablar de Europa, como unidad. Lo que se destruyó en la nefasta reunión de las Azores, convocada justo cuando se iba a decretar la unión definitiva de Europa, debería reconstruirse, ya. Para que Europa pueda hablar, en igualdad de condiciones, con Rusia y Norteamérica. Ahora somos una reunión de enanitos, sin posibilidad de competir con los grandes gigantes mundiales: Rusia, Norteamérica, China, y , muy pronto, India.

Tal como vamos, pretendiendo, cada pueblo, ser una nación, volveremos a ser un califato, una colonia americana, o un país satélite del gigante ruso. En todos los casos, Dios nos coja confesados. Porque, mucho futuro no nos quedaría por delante.

Europa, como centro emisor de bienestar y cultura, existe. Sólo hace falta pegar más firmemente los trozos en que la Historia nos ha dividido. Estamos a medio camino de la cohesión definitiva y, si queremos seguir siendo Europa, un conjunto de valores básicos en la Humanidad, debemos continuar siendo leales a quienes nos han sacado del aislamiento, la pobreza y el sometimiento.

Para engañarnos nos bastamos solos. No hace falta ir a Tejas a recibir instrucciones. ¿En qué nos podemos convertir siguiendo el dictado del presidente norteamericano, a quien molesta enormemente el fortalecimiento europeo? Haríamos bien en fortalecer las estructuras de la Unión Europea, también las militares.