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Conocimiento e ignorancia

Saturday, April 12, 2008

Quien cree haber encontrado la verdad, ya no busca. Si pretende que tampoco los demás lo hagan, yerra. Pues, la verdad científica y la espiritual no necesitan ser coincidentes. Aunque ese sea el ideal de la perfección. El origen del estancamiento producido por las creencias, está en la pretensión de supeditar la ciencia a las creencias. En vez de preocuparse de encontrar la verdad, siempre más allá de nuestros conocimientos, hay quienes dedican su energía a impedir el desarrollo de toda idea que pudiese contradecir sus convicciones. Somos lo que pensamos, un producto de nuestro cerebro. Cada pensamiento genera su consecuencia.

La mente del Hombre, funciona como una esponja mágica. Absorbiendo imágenes, ideas, conocimientos, de cuanto se pone a su alcance y transformándolos en su interior.

El espíritu personal va evolucionando a través del tiempo Es indudable que no sólo la genética condiciona, también la similitud de ambiente vivido, medios, conocimientos, educación o cultura, ayudan a moldear al ser humano.

En un principio, los habitantes de las tierras más fértiles, donde era más fácil vivir sin grandes esfuerzos, pudieron disponer de tiempo libre para adquirir conocimientos que no fuesen imprescindibles en la vida diaria. Zonas como Mesopotamia y el estuario del Nilo fueron especialmente propicias. Los conocimientos acumulados en Mesopotamia, y las orillas del Nilo se extendieron a Oriente y Occidente, pasando a Persia, Frigia, India, todo Egipto y China. O al ámbito paneuropeo, a través de Creta, Grecia y Roma. La fertilidad de las tierras, dejó tiempo libre para adquirir conocimientos. Pronto surgió la clase sacerdotal, que, independizada del trabajo manual para adquirir el sustento diario, pudo dedicarse a la acumulación de conocimientos, que consideraron esotéricos, de uso exclusivo dentro de su casta, como forma de acaparar el monopolio del poder.

Los Vedas, en la India, relatan prolijamente cómo la lluvia se produce a consecuencia de las ofrendas que los devotos presentan ante los dioses, a través de los sacerdotes. Especialmente a Indra, un dios guerrero y vengador, como Yahvé. En la Biblia también se insiste en la obligatoriedad de recurrir a la intervención sacerdotal, para que los sacrificios sean aceptados por el Señor. Dado que los libros sagrados han sido, en su gran mayoría, escritos por sacerdotes, a través de ellos se encontró la forma de hacer imprescindible la casta sacerdotal.

La fe surge y se mueve en el terreno de los sentimientos. Se siente o no se siente. Pero, ni su ausencia, ni su presencia, deben ser motivo de orgullo, explotación o escarnio. El hombre no deja de ser humano profesando una fe distinta. La fe, al relacionarse con los sentimientos, pertenece por completo al mundo interior del individuo, no es mensurable ni homologable. En el fondo, late el anhelo del conocimiento de lo eterno, de lo absoluto, del acercamiento a lo infinito, de identificación con lo divino. Sólo que ese viaje a lo desconocido se realiza en el interior de nuestro cerebro, no en el espacio. Los caminos siempre son distintos para cada individuo. La fe pretende abarcar el Todo en sí misma. No aceptando como verdadero lo que de ella se salga.

Obligar a creer que el fruto de un árbol proporcionaba conocimientos y el acercamiento a la divinidad (Génesis), no son cosas que se vean a diario, en el ciego mundo actual. Así, la fe va evolucionando. No desaparece.

El conocimiento está formado por saber e ignorancia. Cuanto más conscientes seamos de lo que ignoramos, más sabremos. La armonía entre principio y fin, da la certeza de su rectitud. La belleza siempre da buenos frutos. Hacer lo más bello, suele coincidir con hacer lo mejor. En la vida y en la ciencia. Física y química son la base de la vida. A partir de ahí, lo que venga, cae todo dentro de lo posible.

Recopilación de noticias sobre las religiones y sus miembros, que ponen de manifiesto las irracionalidades en que caen continuamente.