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Luchadores pacíficos

Tuesday, December 25, 2018

Los héroes que, para serlo, matan, son asesinos con excusa. Sin paliativos ni justificación. A la gente se la ayuda con alimentos, trasvase de conocimientos, ingenieros, médicos. No con bombas y militares.

Cuando consideramos los muertos de Argelia, Bosnia, Palestina, Nueva York, Afganistán, Irak, Israel…, estamos hablando de la misma guerra. La de los intolerantes que se arrogan el derecho divino a matar.

Quienes no tengan sus mismas convicciones, deben morir. Por mirar a la misma cara de Dios, desde un ángulo diferente.

En una escala de 1 a 10, ¿qué puntuación daríamos a los cruzados, kamikazes, muyahidines o guerrilleros del Che? Todos son guerreros por convicción.

A mí me conquistan, más y mejor, las charlas de Gandhi, o las obras de la madre Teresa. Ellos sí fueron luchadores por la paz. Hay formas de aportar justicia, sin matar.

Los fanáticos, fundamentalistas, idealistas intransigentes, que no ven otra manera de extender sus ideas, que exterminar a quienes no los aceptan como guías, deberían ser puestos fuera de circulación. Por caducidad total de sus principios.

Los exterminios sangrientos, tendrían que ser proscritos a la prehistoria. Los políticos conquistadores, han convertido sus convicciones en una nueva religión. Donde se ha de creer en la sapiencia, bondad e infalibilidad de sus todopoderosos prebostes. Quien decide excluir del paraíso a quienes no tengan sus mismas creencias, es un sectario. El mal que lo corroe, lo tiene dentro de su propio cerebro. La enfermedad congénita de dictadores e intolerantes.

Para vivir en paz, necesitamos pensamientos pacíficos. Y esto es difícil con dirigentes que buscan a sus enemigos. Resucitando, mediante lecturas bíblicas o coránicas, a los fantasmas del pasado. Hay quienes reconstruyen la historia sagrada, invirtiéndola. Los fantasmas son inaprensibles. Los espíritus son como el pensamiento, de vuelo libre.

Cuando oíamos las razones de los electores del presidente Bush, para haberlo votado, aducían una razón repetida: La defensa de la moral. ¿Qué moral? ¿La de Wall Street? Es la que parece estar más cercana a los consejeros presidenciales. Salió beneficiada el mismo día de las elecciones. Todo subió, en busca del cielo de los millonarios.

Si la sangre de mártires es semilla de creyentes, el número de seguidores que tienen sus enemigos, no paró de crecer durante su mandato.

La mejor protección anti ataque es la de no tener enemigos. Pero, quien se place en cultivarlos, no podrá dormir tranquilo. Si todas las naciones del mundo tuvieran el concepto justiciero que se respira en el Libro de Josué, uno de los preferidos del presidente, el caos total se apoderaría del mundo. Venganzas sobre venganzas. La sangre no se lava con más sangre.

Si de la Biblia se puede sacar alguna consecuencia, es que lo bueno está siempre escondido entre montañas de estiércol. Hay que desbrozar mucho las malas hierbas, para encontrar alguna buena semilla. Que nos sirva para cultivar nuestra propia cosecha. Quien se lo traga todo, como alimento divino, puede intoxicarse de por vida.