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Europa, en el mundo

Saturday, May 29, 2010

Europa, en su conjunto, está en un momento de pérdida de peso internacional. No se puede disminuir el ritmo de la unión, sino acelerarlo. Nuestra labor está en fortalecer Europa, no en defender intereses parciales. Europa no es homogénea, pero sí tiende a ser equilibrada. Y, de ese equilibrio, se derivarán ventajas para todos. En la Europa Común se ha de acentuar la tendencia hacia el macro-estado. El Parlamento europeo ha de adquirir, necesariamente, mayor protagonismo, fijando una política común hacia el exterior.

Aún quedan demasiados criterios sobre la conservación de las naciones. En su sentido estricto, doctrinal. Lo cual impediría un crecimiento homogéneo del continente. Europa es más un concepto que una realidad. Una idea acariciada por todos los europeos, pero con diferencias esenciales. No necesita ser una nación homogénea, sino comprensiva. Que pueda resumir en una, la historia de todos.

La intercomunicación humana, nos hace proclives a irnos aceptando unos a otros. Eso nos hace más tolerantes, con nosotros y con los demás. Sólo los dogmáticos, los intolerantes con las ideas de los otros, permanecerán en sus hornacinas, pretendiendo no contaminarse con la ‘verdad’ de los otros. Quienes sean racistas, intolerantes, elitistas, pretenderán resistirse a la ‘contaminación’ de los otros. Esos harían bien en quedarse en sus mundos aislados. Pretendiendo ser la crema de la Humanidad. Antes, o después, tendrán la visión real de su aislamiento escogido, que no puede conducir más que a la degeneración de la raza. La perfección se incuba a partir de la mezcla constante.

A quienes pretendan haber alcanzado la excelsitud, no les queda más que hundirse, dando pasos atrás. Es la situación de los ególatras, orgullosos de su condición, que no perciben cuándo van a ser derribados por la siguiente generación, siempre más compleja y perfeccionada.

Es indudable que no sólo la genética condiciona, también la similitud de ambiente vivido, medios, conocimientos, educación o cultura, ayudan a moldear el aspecto interno y externo de las personas y sus naciones.

Estamos viendo que la sociedad moderna va siendo más semejante a través del mundo, así como los sistemas políticos y religiosos. La comunicación global se ha convertido en el primer rasero en el ámbito mundial, imponiendo ideales parecidos. No sólo los futuros modelos de sociedad serán más similares, sino que los sistemas políticos, y hasta los individuos, van adquiriendo caracteres comunes. En definitiva, al cambiar los sistemas, cambian los hombres y viceversa.

La universalidad de los medios de comunicación, va haciendo válidos los mismos mensajes para toda la Humanidad. Por eso, las principales organizaciones financieras, políticas y religiosas, se están haciendo con el control de los medios de comunicación y adoctrinamiento internacionales. El mundo funciona con ideas, quien expanda las suyas, hace predominar sus propios valores.