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Elogio de la Ignorancia

Friday, May 21, 2010

Las verdades no se crean, existen, son. Más allá del saber, no hay vacío, sólo ignorancia. Quienes cultivan y aprovechan la ignorancia e inseguridad humanas, para medrar, son dignos de alinearse con los estafadores. No se puede aprovechar la ignorancia ajena, para rellenarla con más ignorancia. Al objeto de poder, nosotros, presentarnos como sabios. Ese es el método aprovechado por una gran parte de quienes dicen poseer la clave de los misterios eternos.

Para la comprensión del comportamiento humano, especialmente en sus relaciones sociales, es necesario tener conocimiento de la estructura cultural del individuo y la sociedad en que se halla inmerso.

Los dioses, se crearon al gusto de cada pueblo, según su evolución y cultura. Todas las personalizaciones divinas existentes, son actualizaciones de dioses antiguos. Ante todo, se conciben como personajes que han de inspirar temor, además de respeto: eso es básico. Y amor, dependiendo de los momentos en que sea considerado. Pero, principalmente, Han de inspirar temor. Como reflejo del enorme poder que se les atribuye: para eso han sido concebidos. Como freno de los osados. Es un arma arrojadiza.

La senda de la religión cristiana, se convirtió, muy pronto, en el camino de la ignorancia. No hay más que seguir la historia de lo sucedido en toda Europa, durante la Edad Media. Edad brutal de la Humanidad, en la que cualquier esfuerzo de los predicadores cristianos iba dirigido a la extinción de toda cultura, por los medios más brutales, como la aniquilación de cuanto representase lo no cristiano. Quema sistemática de cuanto escrito pagano encontraran y condena a muerte de sus usuarios.

Hordas de fanáticos asesinos se dedicaron, durante siglos, a extinguir toda civilización pre-existente, y a cuantos la representaban. Las civilizaciones clásicas, romana, griega, egipcia, persa, fueron borradas de la superficie terrestre. Dejando, tras de sí, las ruinas más bellas del mundo clásico. Su furor destructivo logró hacer retroceder la cultura humana casi dos milenios, hundiendo de nuevo al género humano en la barbarie.

Hizo falta que llegase el Renacimiento, para que la Razón volviese al mundo. La destrucción no cesó, pero, evidentemente, fue menos universal. Cuando creyeron haber conseguido la destrucción de toda civilización precedente. No contaban con que el saber resucite de sus ruinas. Quedaron suficientes escritos, y testimonios culturales de aquella época dorada, a pesar de su destrucción, planificada masivamente. El ser humano extrae recuerdos reciclables, incluso de lo destruido. La memoria humana se crea a sí misma. Ha aprendido a resucitar de entre los muertos.