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Buenos y Religiosos

Friday, May 21, 2010

Para ser bueno, no es imprescindible ser religioso. Como, para ser religioso, no es necesario ser bueno. La duda es creativa. Necesitamos tener dudas para avanzar.

No puede ser bueno, quien base sus victorias, políticas o sociales, en esparcir veneno. Al final, resultarán todos intoxicados. El significado de las palabras varía según qué labios las pronuncien y qué mente las dirijan. Ponerse del lado del fuerte, puede ser la forma más segura de ganar, pero no la mejor manera. Si algo hay que pedir a los hombres públicos sensatos, es que sean, primero, respetuosos con el ser humano y luego con sus ideas. La felicidad humana deberá ser más valorada que el sacrificio de los pueblos, en el altar de las ideas inconmovibles. La buena voluntad ha de llenar el mundo con sus irradiaciones. La actuación bienintencionada, con uno mismo y con los demás, ha de ser sin imposiciones. Lo bueno para unos, no lo es siempre para todos. Nada es absoluto. Todo es ambivalente. Se puede pensar como se desee, pero no se debe desear cualquier cosa. Los pensamientos no tienen límite, los deseos sí. Cuando el deseo sea ilegítimo, debe borrarse del pensamiento. Antes de permitirle convertirse en un hecho indeseable: Indeseable es todo lo que consideremos malo o injusto. Codicia y soberbia juntas, son malas consejeras. En su compañía, lo bueno puede transformarse en perverso. La Humanidad, por fortuna, va mejorando. Nunca ha habido más amor que en el presente. Pues la solidaridad humana actual, brotada del conocimiento mutuo, es una función de amor fraternal. La multi-culturalidad a la que tienden las sociedades actuales, une a los humanos, como seres equivalentes, provenientes de medios diversos. Cuando los dogmas mandan, sólo perviven las guerras. La individualidad puede y debe subsistir entre la mezcla.

El conocimiento está formado por saber e ignorancia. Cuanto más conscientes seamos de lo que ignoramos, más sabremos. La armonía entre principio y fin, da la certeza de su rectitud. La belleza siempre da buenos frutos. Hacer lo más bello, suele coincidir con hacer lo mejor. En la vida y en la ciencia. Física, química, y buenos deseos, son las bases. A partir de ahí, lo que venga. Todo cae dentro de lo posible. Hoy, los territorios no se conquistan con caballos y espadas, sino desde medios audiovisuales y páginas de Internet. Somos bipolares, buenos y malos al tiempo. Según sea el punto desde el que miremos. No hay bien ni mal absolutos. Para crear algo nuevo, hay que destruir algo viejo antes. La misma acción es siempre ambivalente, de doble efecto. En el conjunto, no logramos sumar o restar, sólo compensar, intercambiar, equilibrar. Nuestra propia satisfacción o insatisfacción da valor a la acción realizada. Al final, lo que convierte una acción en positiva o negativa, no es la acción en sí, sino la intención con que fue realizada. El resultado obtenido es una consecución, que suma y resta al mismo tiempo.