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Vida y Evolución

Saturday, May 15, 2010

Hay vida donde hay transformación, evolución. Lo estático, lo extático, lo inerte, es sinónimo de ausencia de vida, muerte, petrificación. Desgraciadamente, la voluntad capciosa de los organizadores de creencias, no concibe que las ciencias, o, en general, la vida del pensador científico, lógico, pueda tener libertad para expandirse por todos los conceptos que abarque su campo de investigaciones científicas. La libertad es un principio incompatible con las organizaciones de creencias. Estas son aliadas naturales de las dictaduras. De lo que pretende ser, irrealmente, estático.

En una sociedad regida por principios dogmáticos, el libre albedrío para la investigación científica tiene unos límites también dogmáticos: Aquellos que contradigan, o no reafirmen, la base dogmática de los gobernantes. Olvidan que el científico tiene como principio la expansión del conocimiento. La progresión. Su obligación es investigar, para que ésta sea continuada. Los límites a su ciencia se los pone el Universo, y sus conocimientos, no las sociedades de creencias. Infinitas y diversas en sus fines. En todos menos en la ocultación de la verdad. Son las madres del misterio. Creadoras de barreras. Limitadoras de la expansión humana. Somos fruto de la evolución, no de la creación predeterminada.

La labor científica consiste, precisamente, en traspasar las fronteras de lo conocido. En no fijar límites al conocimiento. Para adentrarse en el mundo de lo desconocido. El mundo de los dogmas es acientífico. Está fuera de la realidad. Sin ciencia no hay progreso.

De todos los seres vivos, sabemos que no fueron siempre, desde el principio de su existencia, tal como son en la actualidad. Su estado y forma presentes, sus cualidades y defectos, son consecuencia directa de la adaptación al medio, a través de infinitas generaciones. Sin estas mutaciones paulatinas, no existirían actualmente. La misma raza humana se habría extinguido, como lo hicieron sus antecesores. Si esto es así, que nada vivo es estable, nada es estático, todo cambia, ¿qué nos impide ayudar a la Naturaleza en su búsqueda? No haríamos más que acelerar la evolución, en la dirección deseable. Nuestros genes, y la acción de ellos sobre nosotros, son modificados constantemente, aún sin pretenderlo. El simple hecho de alimentarnos selectivamente, hacer deporte, ejercitar el cerebro, adquirir conocimientos, elegir pareja, ya influye y determina. No sólo en nosotros mismos, sino, de algún modo, en nuestra descendencia. La consciencia de nuestro ser, nos transforma.

No veo, por tanto, que sea objetable la investigación genética. Siempre y cuando dejemos la ciencia en manos de los científicos. Sin que opciones políticas, o dictadas por estructuras religiosas (fuentes organizadas de poder), traten de apropiarse los resultados, en beneficio propio o detrimento de otros. La libertad para investigar, difundir los conocimientos adquiridos y hacer uso benéfico, racional, de los avances logrados, es básica en las ciencias. Sin ciencia no hay progreso, sino estancamiento. El sentimiento de apreciación moral de un acto, es anterior a las reglas punitivas que lo valoran. Los principios morales no pertenecen a ninguna doctrina, son patrimonio de la Humanidad, de los seres racionales.