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Felicidad Interior

Thursday, April 29, 2010

Aunque los placeres puedan venir de fuera, la felicidad reside dentro del individuo. Lo funesto que resulta mezclar reglas políticas, (exterior), con dogmas religiosos, (interior), lo vemos todos los días. No hay un solo conflicto armado en el mundo contemporáneo que no haya sido alimentado por odios religiosos. Los odios de quienes se creen buenos, son los más intensos, duraderos y destructivos. Porque, sus dirigentes, les hacen creer que luchan en el lado del Bien, de la luz, de la justicia, de Dios. Lo moral y lo religioso, no son, necesariamente, coincidentes. Las grandes dictaduras, si quieren mantenerse con éxito en el tiempo, basan sus principios de poder en mandamientos religiosos.

¿Desde cuándo es legítimo predicar el odio en nombre de Dios? A quienes pretenden gobernar así en la Tierra como en el Cielo, entre tanta inmensidad, se les escapa un pequeño detalle: Olvidan considerar que la felicidad humana, hoy, aquí y ahora, es fundamental. No sólo la felicidad celestial. Si hay un principio importante, es el de la armonía fundamental. El equilibrio entre principios y fines. Lo inmediato, suele ser tan importante como el fin, la meta. Empezar bien, es buena señal de un buen fin.

Si, con nuestros principios y acciones, creamos enemigos, no podemos ser felices. La tolerancia, hacia uno mismo y los demás, es básica para vivir en paz. La comprensión conduce a la libertad. Para ser libre, se han de comprender las verdades fundamentales: No podemos admitir, porque todo indica en el sentido contrario, la eternidad idéntica a sí misma, de seres concretos, ya sean éstos materiales o figurados. En el Universo, todo evoluciona, todo cambia, constantemente. Como nosotros mismos. El orden universal viene dado por la causalidad, que compensa automáticamente todos los actos, buenos y malos. El bien engendra bien, el mal genera mal. No hay fin sin causa, ni principio sin fin.

Dentro de la lógica religiosa, la persona, ha de recibir, con la misma disposición, la felicidad que la desgracia. Tasando el éxito de sus deseos y actuaciones, por el cumplimiento que en ellos se dé al servicio del Creador. Según estos principios, éxitos o fracasos aparentes no son tales, sino lo que fuese ante Dios. Lo malo es que la comunicación entre fieles y mandatarios no viene por línea directa. Sino a través de mandatarios interpuestos, no siempre fieles al mandato que reciben. Con lo que, el mensaje final, puede tener desviaciones que no figuraban en el original.

La fe personal es íntima, no necesita doctrinas, sólo convicciones. Toda existencia humana tiene su fundamento en la mente. Con reglas etéreas, generadas en, y por, una base material, química. Y, según el hombre vaya construyendo su intelecto, así será su vida. En definitiva, el pensamiento forma a la persona.
Si algo hubiese antinatural en la Naturaleza, sería un contrasentido. Lo más probable es que sólo nos falte la información suficiente para saber en qué parte de la Naturaleza es natural lo considerado antinatural por nosotros.