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Alienación Inducida

Wednesday, December 16, 2009

El fanatismo militante es la irracionalidad puesta en movimiento. En un mundo de ideas restringidas, en el que se enseña a no pensar, a no razonar, más que dentro de unos límites. Mirando en una sola dirección, no se puede progresar humanamente. Es como si se viera la vida a través de una rendija. Desconocemos lo que podríamos llegar a ver, si tuviésemos la libertad de ampliar nuestro campo de visión.

Inmolarse por sus creencias, no aporta nada a la Humanidad. Hay que sobrevivir, para poder comunicar la propia verdad. Averiguando lo que pueda haber de meritorio en las creencias de los otros. Para ser creadores de futuro, hay que crear, no destruir. Quien es inducido a creer que el mérito de nuestro paso por la vida viene marcado por la cantidad de sufrimiento que hayamos sido capaces de soportar, yerra. Eso es propio de mentes esclavas. Sufrir uno mismo no es ningún mérito. Mérito es, evitar el sufrimiento de otros, disfrutando con ello.

Parece increíble que, en vez de elogiar la libertad y grandeza del pensamiento humano, aduzcan como mayor mérito la pequeñez de algunos conceptos y la estrechez de los caminos que tales pensadores sean capaces de recorrer. Es totalmente antihumano, elogiar la pobreza de pensamiento de quien sólo es capaz de infligirse sufrimientos, para agradar a su dios, de forma tan especial. Dentro de esas medidas, se me ocurre pensar, en primer lugar, en Moloch, el devorador de infantes inocentes, como inspirador de tales sentimientos autodestructivos. O quizá en algún otro espíritu, digno de los infiernos.

Yo concibo que, si alguna vez hubo un creador del Universo, debió ser alguien, o algo, muy generoso. De alguien tan grande, no podría entender tanta pequeñez, como para exigir el sacrificio de sus criaturas. Los autores de tal idea, debieron tener una mente bastante retorcida y primitiva. Si alguien crea algo, es para ser feliz con su creación, y, consecuentemente, que lo creado sea feliz con su principio creador. Cualquier otra posibilidad, sería contradictoria en sí misma. Ninguna gran mente concebiría un Universo, para llenarlo de pequeños seres sufrientes.

Espíritus, humanos, animales, microbios, todos unidos en el dolor, para alabar con llantos a su creador. Quien se inventara algo así, no sería digno de ser grande. La alienación del concepto, padece de un retorcimiento insoportable. El fanatismo es la irracionalidad puesta en movimiento. Inmolarse por sus creencias no aporta nada a la Humanidad. Hay que sobrevivir, para poder comunicar la propia verdad. Averiguando lo que pueda haber de realidad meritoria en las creencias de otros.

Sobre lo inmediato, quizá tengamos alguna idea, Sobre el futuro lejano, es más difícil acertar. Sin embargo, hay quien se arriesga a prometer cielos o infiernos por toda la eternidad. ¿Quién puede atribuirse el poder de conocerlo? Las ciencias nos conducen, más pronto, a nuestro interior más secreto que todos los manuales de meditación juntos. Somos únicos. Debemos actuar por amor, no por sacrificio.