Libertad Creadora
De la libertad surge la vida. Ya hemos caído, demasiadas veces, en manos de dogmas paralizantes Lo que ha de fluir es la libertad de pensamiento. Que cada cerebro humano sea un volcán de ideas, y pueda ponerlas en marcha.
Huyamos quienes viven para fustigar lo que ellos llaman libertinaje. Traen ya las cadenas preparadas en sus manos. La libertad es la madre de la creatividad. No paremos de crear. La creación es la vida misma. La quietud es su cese, la muerte del espíritu. La libertad es una sola: la libertad del espíritu. Ella nos permite expandirnos, respirar y hacer otros respiren, comunicándoles vida. La libertad es alegría, creatividad, inquietud por hacer que lo nuevo fluya. Risas de niños y alegría madura, serena, creativa.
Quien no crea, destruye lo creado por otros. Recordemos la labor de los censores, en las dictaduras y regímenes autoritarios, de dogmas férreos y disciplinas autodestructivas. Gente obligada por sus creencias a odiarse tal como son. Porque persiguen el ideal de construirse según un modelo prescrito. Igual para todos. Obligados a detestar a quienes no sigan las reglas de anulación personal. La realización de la creatividad personal exige explosiones de vida, no implosiones de muerte.
Los hombres religiosos tienen, generalmente, tendencia al conservadurismo. Miran más a la herencia del pasado que a la innovación futura. Todos piden que los dejen resolver sus propios problemas, y el resultado es siempre el mismo, la vuelta al pasado, a un pasado en el que ellos eran los más respetados. Cuando el concepto de libertad es el bien más apreciado en las civilizaciones actuales, no se puede volver a las oxidadas culturas de hierro, basadas en leyes pretendidamente divinas, que colocan a unos pocos por encima del resto, para siempre, como el aceite sobre el agua. Todas las civilizaciones han tenido un ciclo vital, cuando éste se cumple, llega el ocaso. Pretender estirar los usos, costumbres y creencias del hombre a través de los siglos, no consigue más que retrasar a quienes lo intentan. Si algo distingue a la civilización humana, es la evolución constante del pensamiento, algo que no se puede parar. Sigamos evolucionando hacia la paz mundial, negándonos a la colonización de nuestras mentes

