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Involución-Revolución

Saturday, August 8, 2009

La adhesión a lo tradicional, es el mayor freno de la Humanidad. Al tomar el camino, fijamos la meta. Quien mira atrás, no puede seguir avanzando. El sufrimiento es el mayor mal de la Humanidad, que se ha de erradicar, para llegar a la plenitud. Una mente que sufre, no puede ser libre, está atada a su dolor. Para liberarse, se ha de eliminar primero el dolor. Quitar los malos recuerdos del pasado y volver el rostro hacia el futuro, es fundamental. El fanatismo se produce en todas las doctrinas. Para construir el futuro, los fanáticos parten del pasado, prescindiendo del presente. Los fanatismos siempre son crueles, recuerdan el dolor pasado, cuya expiación pretenden trasladar al futuro. Si algo irracional permanece en la sociedad humana, son las creencias institucionalizadas, enquistadas en el pasado. Cuando se enseña a sufrir, para mantener la creencia propia en las tradiciones, por encima de la evolución natural de la sociedad, se está gestando fanáticos. Lo que conduce al estancamiento social. Eso es lo contrario de la formación racional. Es, más, la vuelta, o permanencia, en lo primitivo. El futuro no se desprende del pasado.

Los fanáticos no entienden el lenguaje de la paz, comprenden mejor a otros fanáticos. Tenemos el ejemplo del presidente Chávez, identificándose con grupos fundamentalistas islámicos. Esa es la clave increíble de sus revoluciones personales. Quien sólo pretende hacer prevalecer sus verdades, sin oír las ajenas, poco tiene que enseñar.

Los nuevos líderes sudamericanos, ¿habrán leído bien los textos revolucionarios que predican? Parece, más bien, como si, en vez de querer revolucionar el mundo de la política, pretendieran rebobinar la historia, para volver al pasado. Entre el machismo dogmático del presidente venezolano Chávez, con sus bruscas maneras de sargento chusquero, y la parcelación tribal del boliviano Morales, pretendiendo volver al principio de la historia, no sé cómo lo harán, pero, a la revolución del futuro, seguro que no llegan. Todo lo más, a una involución tribalizada del presente.

Realmente, para provocar un desencuentro, el presidente Chávez no necesita excusa alguna. Basta con que alguien no tenga su misma opinión. En sus maneras, lleva reflejado el ‘ordeno y mando ‘cuartelero. Le falta finura para ser Jefe de Estado, con pretensiones universales. Pero, ha encontrado la excusa perfecta para evitar la implantación de nuevas bases americanas en Sudamérica: Lo presenta como una agresión invasora.

Quizá pretende que olvidemos sus negociaciones para adquirir ingentes cantidades de armamento ruso. Que, puesto en sus manos, pueda parecer altamente inquietante. Realmente, los norteamericanos, en plan invasor, no me caen muy bien, pero, si tenemos que elegir como interlocutor entre Obama o Putin, prefiero al primero. Si no por otra cosa, sí por la limpieza biográfica de Obama, frente a la inquietante biografía de Putin. Parece como si nadie, fuera de Sudamérica, debiera inquietarse por este tipo de reuniones, pero, ya no hay mundos aislados en esta Tierra. Las naciones son más grandes que sus fronteras. Cuidemos límites y maneras.