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Guerra de Tahúres

Saturday, August 30, 2008

El actual problema de Oriente Medio, no es distinto al que se extiende por todo el mundo actual: La pretendida prevalencia de ciertas comunidades religiosas sobre la sociedad laica. Algunas creen representar valores superiores a los del resto de la Humanidad, como si levitaran por encima.

En otros tiempos, ciertas comunidades religiosas, no enseñaban a leer y escribir ni a los reyes. El saber era reservado todo para sí, en los conventos y grandes monasterios. Esa fue su estrategia para imponerse al mundo: cultivar la ignorancia de los demás, e inculcar temor con sus conocimientos y anatemas. Lo que se podía, o no, leer, escribir, decir y saber, venía fijado desde los palacios episcopales. La censura ideológica ha prevalecido hasta nuestros días. Así se erigieron como únicos representantes y mediadores de Dios sobre la Tierra. Una usurpación de poderes que se ha revelado efectiva con los ignorantes, fomentándolos en masa. Enseñan a creer, no a saber.

Acabó el monopolio del saber, ya. Ahora, cada ordenador casero, conectado a la red, se convierte en difusor y receptor de ideas. La ebullición de cerebros conectados, es mundial e imparable. Maestros y alumnos se identifican, alternando sus papeles, esparcidos por el orbe. Cada uno es foco de difusión y punto de recepción, simultáneamente. Formando una nueva cultura permeable. Al presente, en Norteamérica y Europa, gran parte de comunidades religiosas trabajan en consonancia con el gobierno del presidente Bush, para erradicar de las universidades la enseñanza de las teorías darvinistas sobre la evolución de las especies. Nuevamente, están imponiendo la doctrina creacionista, copiada de los milenariamente erróneos escritos bíblicos, prescindiendo de su total inexactitud científica. Engañando alevosamente al pueblo. Cuando leemos que algunas diócesis inglesas o americanas invierten sus sobrantes en acciones de fábricas de armamentos, parece que nos sorprende. ¿Tienen información privilegiada? Nuestra defensa contra la locura, está más en olvidar que en recordar. El principal problema actual es que, mientras las batallas se libran en una parte del mundo, designada para ser destruida, ocupada y explotada, las directrices para la consumación de la guerra vienen de puntos lejanos, allende los mares, que permanecen intactos, enriqueciéndose con la ruina ajena. ¿Qué hacen las recientes instalaciones de misiles y antimisiles en Europa? Locura, hija de otras demencias. Esta guerra no es nuestra. Rusos, americanos y chinos podrían dirimir rivalidades en sus propios países.

El presidente americano afirma que quiere acabar las guerras del petróleo, para lo que necesitaría aumentar el número de soldados americanos en el exterior. Pero, nadie explica por qué el número de mercenarios contratados asciende ya a más de cien mil. Estos guerreros profesionales, no se contabilizan, ni están sujetos a la disciplina militar del ejército regular americano, sino que son empleados por compañías de seguridad privadas, propiedad de gente que considera la guerra un negocio millonario más. Con el agravante de que algunos de estos empresarios de la guerra, se creen, simultáneamente, consejeros y amigos del presidente. Pudiera pensarse que nos encontrásemos en medio de un juego de tahúres.

Enlace relacionado: Creacionismo y responsabilidad