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Fundamentalismo en Política

Monday, August 18, 2008

Quien domina las mentes, posee la llave de la economía y del poder. Las organizaciones de creencias, con su dominio sobre los individuos, alcanzan poder indiscriminado e indiscutido sobre la sociedad. Lo que las convierte en organizaciones de poder, absoluto, indiscutible. Porque, toda su siembra amenazadora, de temores a terribles castigos eternos, constituye una red amenazante, que paraliza la libre voluntad de los pueblos. Si hacer política es pretender el gobierno de lo posible, transformar el poder religioso en una forma de política amenazante, es presionar con el dominio de lo imposible. Mezclar ambos principios de dominio, puede llegar a ser explosivo y contradictorio. Quien pretenda gobernar una nación, basándose en un dirigente autoritario y un pensamiento pétreo, no hace más que ejercer la extrapolación de la exclusividad religiosa al gobierno de las cosas terrenas. Los caudillos infalibles no pertenecen a la clase política. O son religiosos, o son dictadores. Y, las más de las veces, ambas cosas, religiosos dictadores o dictadores religiosos. Tanto monta, monta tanto. Pues el concurso de las organizaciones religiosas se hace indispensable en tales casos de convergencia etéreo - terrenal. La mezcla de credos religiosos con principios políticos, excluye al mundo de las tinieblas, a quien no tenga la dicha inefable de ser creyente obediente. Pues la fe suprime, como impostura, cuanto no se encuentre dentro de ella misma. Lo que crea más fosos que puentes entre humanos y naciones.

Ninguna de las grandes religiones monoteístas actuales, considera siquiera la posibilidad de que el Dios Creador fuese una diosa creadora. La sublimación de lo masculino llega hasta la divinidad. Esto tiene consecuencias sociales. Y lo vemos desde el nacimiento de la mujer. Ya en la Biblia se establece que el período de purificación de la parturienta ha de ser de ochenta días, si ha dado a luz una hija. En cambio, tras el parto de un varón, sólo necesita purificarse durante cuarenta días. ¿Alguien comprende la razón? A mí se me escapa. Parece que es doblemente impuro, desde el punto de vista religioso, parir una hembra, que si el parto fuese de un macho. Pensar, dudar, reflexionar, calcular, conocer, experimentar, deducir, son verbos conjugados por los científicos. Creer, obedecer y purgar, por faltar a la obediencia debida y tener pensamientos no autorizados, son los verbos fundamentales y casi únicos de toda religión. Hay que sufrir por vivir y dar vida. La religión es el triunfo del no pensar. Creer es el estado más primitivo del pensamiento humano. Cuando se razona, no se cree, se sabe o se ignora, Desde la creación de clases sociales a la división de sexos, o la exclusión social de la mujer y el mantenimiento congelante de lo tradicional, son valores básicamente religiosos, prodigados casi en cada pasaje de la Biblia. Estos principios milenarios, no encajan en una sociedad moderna, móvil, evolucionante, mirando más al futuro que al pasado. En religión, si es para defenderla, matar se premia y amar la vida se castiga. ¡Qué lógica!

Las decisiones políticas no pueden tener una justificación religiosa. Los sentimientos religiosos deben quedar para la intimidad del individuo, sin impregnar de exclusiones e intransigencias la vida política. Ejemplos de esta destructiva mezcla los vemos a diario en Israel, Palestina, Yugoslavia, Irak, Irán, Afganistán, Sudán…En España ya hemos vivido tales experiencias, durante siglos. Aprendamos de nuestra historia, no tan lejana, para no revivir errores.