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Cristo era de Izquierdas

Tuesday, August 12, 2008

Cristo era de izquierdas. Al menos, así lo percibimos en la actualidad. Claro que todo es según el color del cristal con que se mira. Acertado el refrán.

Sin embargo, sus autodenominados sucesores, hace tiempo que descubrieron la forma de inmolarse, aceptando la comodidad de vivir en confortables palacios y palacetes. Debe ser una forma de doloroso sacrificio. Eso de vivir confortablemente, situándose junto al poder, siempre a la derecha del Dios Padre.

Quien saborea el gusto del poder, quiere conservarlo. Automáticamente, se transforma en conservador.

Pretendiendo no haber dejado de ser lo que fue: innovador, revolucionario. Quien pretende permanecer, deja de ser revolucionario. Todo lo más, se transforma en evolucionista. Que, en esencia, es irse adaptando a las circunstancias. Aprovechando los cambios, para permanecer en vida. Puro instinto de conservación. Lo que no es malo. Lo estático se detiene, queda atrás, muere. La vida es evolutiva. Lo revolucionario, por definición, trastoca las cosas, violentamente. Pero, su vida es corta. Toda su energía explosiona en un momento. Y esto, como en la energía estelar, conlleva la muerte del núcleo original.

Después, entra en orden la evolución, el orden natural. Cambiante en lo estático, estático en lo cambiante. Eso es la vida. Para que unos vivan, otros mueren. Inexorable. Cada uno cumple su ciclo. No hay dirigismo, sino inercia. Intentando cambiar, permanecemos dentro del sistema. Todo tiene límites. El paso posterior va en función del paso anterior. Pero, ninguno nos lleva fuera del Universo, porque somos una parte de éste. Dejaríamos de existir y de haber existido. Imposible. Lo que existe, vive de lo que ya existió y sigue existiendo. Trastocado, transformado, reconvertido y recompuesto. Parte de un todo, que se sigue recreando.

Fagocitándonos unos a otros, continuamos, vivimos, evolucionamos. El sistema es inexorable. La revolución constante es imposible, inexistente. Solo cambiamos las apariencias, para seguir permaneciendo. Como en el teatro, en la vida cambiamos de papel, para continuar dentro del escenario. Cristo, como cualquier idealista, al permanecer en nosotros, se ha hecho conservador. La fe consuela. Conservándola la cambiamos, se transforma en fe en nuestros actos, en nosotros mismos. Nos convertimos en adorador y adorado.

Quienes creen haber sido escogidos por el Señor para regir la Tierra, se escudan tras él, creyéndose una parte del mismo. Son los depredadores por designación divina. Se sienten administradores de Dios, a quienes toda propiedad les fue transferida por el Creador. ¿Cómo, si no, iban a sentirse con derecho a trastocar el orden mundial, apropiándoselo? Han de creer que el resto de la Humanidad está compuesta por seres inferiores a ellos mismos, indignos de ponerse a su altura. Representantes directos del poder divino sobre la tierra. A tantos políticos exclusivistas, inficionados con el virus del poder y a tantos jerarcas religiosos, pretendiendo tener poder tanto en el cielo como en la tierra, les vendría bien una cura de humildad real, sin revestimientos áureos, ni ceremonias glorificadoras, para volver a sentirse humanos entre humanos.