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Alturas Sagradas

Thursday, April 17, 2008

En casi todas las religiones antiguas, se nota el carácter sagrado que se atribuía a los montes elevados o relevantes. Para el sacrificio de Isaac, Abraham escogió la cima de un monte. La aparición de Yahvé a Moisés, se realizó en el Monte Horeb. Lugar de oración tenido por sagrado en aquella época. Situado en el desierto de Sinaí, cercano al monte Sinaí y con el cual se le confundió durante un tiempo. En sus laderas, a poca distancia del lugar de la aparición, se hallaba el hogar de Jetro, sacerdote madianita de Yahvé.

Tal manifestación divina revistió todas las características tronantes de un clásico dios de las montañas. Con trompetas, truenos, nubes y relámpagos. Algo muy de la época. Sería también útil señalar que el desierto de Sinaí es rico en yacimientos de azufre, fosfatos y betunes, lo que puede hacer pensar que sus habitantes conociesen algunas de sus propiedades ígneas y explosivas.

No faltan referencias de algunos dioses contemporáneos, con apelativos parecidos e idéntica raíz, de origen árabe, que habitaban en las cercanías. Yahé, Yamí, Yahú, Ya, son nombres que se encuentran en referencia a divinidades semíticas de la costa occidental de la península arábiga, y oriental de la del Sinaí. En época contemporánea y anterior a la estancia de Moisés entre los madianitas.

La serpiente, alegoría de la resurrección en el antiguo Egipto, fue recogida por Moisés en sus cultos. Muy probablemente, a través de quien se convirtió en su suegro, Jetro, sacerdote ofita. Aún cuando, con toda precisión, que no ofrece lugar a dudas, Yahvé pide a Moisés que no se hagan dioses de fundición, él la mandó cincelar en bronce. Cabe preguntarse si los demás métodos de reproducción gráfica pudieron quedar fuera del tabú bíblico. Aún cuando se insiste: ‘No os fabricaréis ídolos ni estatuas%u2019.Esta serpiente de bronce fue llevada en sus desplazamientos por el desierto, delante del Arca de la Alianza. Más tarde, fue entronizada en el Templo de Jerusalén, donde se conservó durante siglos. A lo largo de cientos de años, recibió honores religiosos, como se lee en el Libro de los Reyes. Pues, quemar incienso delante de una imagen, equivalía a un acto de adoración, y esto se había convertido en práctica común, respecto a la serpiente de bronce mosaica. Tal costumbre les vino heredada de los madianitas, que mantenían un culto a las serpientes.

Lo que sí se ha de tener en cuenta, es que Jetro era cananeo madianita, más cercano, en cultura y orígenes, a los árabes que a los hebreos. Sacerdote de Madian, población de la Arabia Occidental, a la orilla del Mar Rojo, y región litoral frente al Sinaí. Se dice que los madianitas eran descendientes de Madian, hijo de Abraham y Cetura, mujer cananea. Estaban emparentados con el pueblo de Israel, pero no eran idénticos. Con ello se puede explicar el que, la tradición babilonia hebrea, vincule la revelación de Yahvé y su nombre, con Moisés y su época, (tiempo en que ellos comenzaron a oír hablar de un Dios con tal nombre), mientras que los hebreos del Sur, asentados en Judea y Gaza, en constante contacto con cananeos y madianitas, atestigüen, en escritos de la época, su preexistencia.

Cuando Jetro, preceptor religioso de Moisés, padre de su mujer, sacerdote de Yahvé, y vecino del Monte Horeb, en las cercanías del Sinaí, oye los prodigios que Moisés, le cuenta sobre su salida de Egipto, con el pueblo judío, le dice: “Ahora sé que el Señor es grande sobre todos los dioses”. Esto parece implicar la aceptación de la existencia de otros dioses menores, que, a partir de entonces, fueron, oficialmente, excluidos de las creencias de Israel. La ascendencia de Jetro sobre Moisés, se ve claramente, cuando es él quien aconseja a Moisés, su querido yerno y pupilo, sobre cómo había de organizar la vida social, política y religiosa del pueblo de Israel.