Go to content Go to menu

Dogmas Políticos

Thursday, April 17, 2008

Los movimientos políticos, cuando comienzan a dogmatizar sobre sus principios, considerándolos inmutables, irrenunciables, están intentando entrar en terreno religioso. Eso suele llevar a confusión y conflicto.

Pues, la sucesiva reinterpretación acumulada de sus mensajes, es lo que ha ido creando un cuerpo dogmático diferenciado. En la práctica, el socialismo, el comunismo, el populismo, o la democracia parlamentaria actual, en su conjunto, no son el producto de una sola mente privilegiada, sino la obra acumulada de una sucesión de continuadores. Una construcción viva, en evolución constante. Igual ocurre en las organizaciones religiosas. Actualmente, las enseñanzas y dogmas de algunas organizaciones de origen cristiano, son irreconciliables con los aceptados por la misma organización en otros tiempos, o en otras ramas del mismo tronco. El fenómeno se repite en las numerosas variantes coránicas.

Desde un punto de vista exterior a cualquier dogma, no podemos considerar, sin más, como inspirados, directamente por Dios, todos y cada uno de los numerosos textos venerables que, como tal, se nos presenten. Ya que su origen, evolución y desarrollo han desembocado en teorías de muy diversa conjugación. No es el fin buscado, lo que cuenta, sino el encontrado. Deja de ser la obra de una mente única y privilegiada. Suponerlo así, implicaría adjudicar demasiadas dudas, contradicciones, vaivenes y errores a un cerebro zigzagueante. Lo que no lo colocaría a la altura de algo admirable. Es la unión de mentes lo que nos permite escoger. Nos quedamos dentro o fuera de un grupo seleccionado, pero, inmediatamente, pasamos a formar parte de otro. No hay exclusión, sino trasvase de convicciones. Quien se permite dictaminar sobre lo que es o no es verdad, en cuestiones de convicciones y creencias, se está adjudicando una superior legitimidad, para juzgar la autenticidad de nuestro criterio. Donde se impone la autoridad por razones de jerarquía. Los cismas son saludables, evitan el triunfo del pensamiento único, conservado, clonado y congelado en sí mismo. Viviríamos, si no, en la artificiosidad de un constante pasado presente.

No tienen para nada en cuenta, estos grupos, que, una cosa es el Dios Creador en sí, y otras las incontables religiones, organizaciones y comunidades que dicen servirlo y representarlo, de distintas formas. ¿Todo es Uno, o Todo en Uno? ¿Todo es Dios, o todo en Dios? ¿Panteísmo o Panenteísmo? ¿Necesita Dios portavoces, defensores y administradores? Creo que se debe bastar a sí mismo. Si es que continúa activo. O, más bien, Dios está en nosotros, sin sujetarse a normas ni dogmas, ritos o ceremonias. Todo lo accesorio, lo prescindible, es obra humana. Dios es un sentimiento, que el Hombre necesita tener, para sentirse protegido. Admitiéndolo como la última explicación de lo inexplicable.

Lo más probable es que fuesen sucesivos descubrimientos inconexos y deducciones individuales, los que formaron un núcleo de creencias asistemático, que luego fue conformando la sucesión de teorías, origen de los primeros sistemas mágico - religiosos, con el desarrollo del pensamiento organizado El monoteísmo no fue adoptado , en los tiempos bíblicos, entre los judíos, más que de una forma paulatina. Si bien se puede hablar de monolatría, es decir de adoración de un solo dios, el propio, no se dudaba de la existencia de distintos dioses, pertenecientes a otros pueblos. Aunque, al no ser dioses de la etnia, se los clasificase, a veces, como manifestaciones del Mal. Claro que el origen de esta clasificación no carecía de lógica: Si los pueblos vecinos eran enemigos, sus dioses no podían ser buenos, ni amigos.

Cuando Dios habla a Jacob, le dice: “Soy tu Dios, el Dios de Betel.” Es decir, necesita singularizarse, identificarse, para evitar la posible confusión con otros dioses contemporáneos.