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Dinastías Caribeñas

Thursday, April 17, 2008

Parece como si las ideas dinásticas hubiesen calado hondo en el Caribe. El Presidente Chávez se sucede a sí mismo, y Fidel Castro traspasa el mando a su hermano. Castro, al parecer, prefiere fundar una dinastía familiar. Ya veremos cómo continúa la saga.

Estos hombres, que, en su día, fueron revolucionarios, ahora, en la senectud, se transforman en involucionarios. Conservadores de lo malo, más que de lo bueno.

Todo gobierno, que se sucede a sí mismo, debería aportar novedades. Si se limita a repetir la función, el pueblo puede aburrirse pronto. Se cree en los milagros una vez. Repetidos, se convierten en un número circense.

Las dictaduras están basadas en el miedo al dictador y sus disposiciones. Una dictadura de la gerontocracia es muy posible que no tenga larga vida. Su peor enemigo es la propia naturaleza. No necesitan buscarlo en las playas de Miami.

Una cosa demuestran, claramente, los actuales gobernantes cubanos: que prescinden, totalmente, de la voluntad y bienestar del pueblo al que pretenden gobernar. Se justifican, concentrándose en ideologías demostradamente ineficaces para proporcionar felicidad a los pueblos. Sólo convenientes para crear fábricas de esclavos desmotivados e ineficaces. Esas ideologías, productoras de mentes clonadas, sólo son convenientes para las cúpulas del régimen.

Lo del gobierno, por y para el pueblo, es pasado, si es que alguna vez existió. La realidad actual, la marca un gobierno fuertemente jerarquizado, donde la aristocracia gobernante coincide con la cúpula del partido. Y todo ello basado en una desmesura de burócratas, funcionarios, militares y policías. Todos espían a todos. Mientras, el pueblo se convierte en plebe, sin voz ni voto. Sólo con mucha capacidad de aguante. Y una enorme fantasía para poder sobrevivir de la picaresca.

Nunca comprendí, como ejemplo cívico, la supuesta heroicidad de un médico, dedicado a matar, para salvar a los pobres campesinos. ¿No podría haberlos salvado de sus males, curándolos y aconsejándolos?

Si todos los héroes míticos tuviesen esa base ideológica, podríamos borrarlos de la lista de bienhechores de la Humanidad. No quedarían mal colocados en la de aventureros y guerrilleros. Quien no evoluciona, se queda antiguo, fuera de su tiempo, fabricando dinastías al estilo visigodo.

Encendiendo nuestra fe, se nos apaga la angustia vital, pero, para ello, se hace necesario disolver, antes, los gobiernos dictatoriales del mundo. La libertad intelectual es la mayor fuerza creadora del mundo.

Últimamente, despiertan expectación internacional los intentos recientes de retomar las buenas relaciones entre el Gobierno cubano y el Estado Vaticano. Siempre ha sido una especialidad de la curia vaticana el tener buenas relaciones con dictadores, parece como si hubiese, entre ellos, un sentimiento identitario, que los acerca.

Quienes esperen ver una masiva reconversión al Catolicismo en la isla de Cuba, pueden esperar sentados. Los cubanos carecen de muchas cosas, pero no de creencias. Cuba ya fue católica durante quinientos años. Pero, siempre, de una forma muy especial. Durante todo este tiempo, el Animismo, llegado de África y Oriente, ha estado omnipresente. La santería cubana proporciona color a las ceremonias pseudo-mágicas africanas, que se mezclan con santos y ritos católicos. Aunque esto represente sólo el exterior de las mismas. Más que nada, los nombres y ritos cristianos sirvieron de ocultación a orichás africanos. Durante el período colonial, los negros esclavizados y, posteriormente, los orientales, fueron autorizados a formar cofradías religiosas. Siempre que estuviesen bajo la advocación de un santo católico. Esto constituyó la única oportunidad de reunirse con sus compañeros de cautiverio, sin despertar las sospechas de sus señores blancos. Así, lo que, en principio, estuvo permitido, para fomentar la fe cristiana, entre los esclavos, derivó en la conservación de sus creencias animistas. Los espíritus africanos cambiaron de nombre externamente. Pero eso fue casi todo. Se pusieron figuras de santos católicos en los lugares de culto y a ellos iban, externamente, dirigidos los ritos y oraciones. Pero los esclavos sabían íntimamente, que, tras la estampa del santo, se escondía la energía venerada en África por sus ancestros. Y eso sigue así.

Creencias no faltan, faltan libertades.