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Confusiones y Razones de Peso

Wednesday, April 16, 2008

La imbricación de poderes y la confusión de las fronteras entre lo divino y lo humano, indica que estos límites no siempre han estado bien definidos.

El mismo Moisés, fue una mezcla de sacerdote, legislador, general, profeta, mago y conductor político, muy de su época. Actor y director de escena, asumía el papel adecuado en cada momento. Los jerarcas religiosos, de cualquier confesión, tratan de perpetuar esta mezcla. Juegan con ventaja. Porque, esa múltiple condición, les otorga potestades, de las que ninguna otra autoridad goza. Es como si un ciudadano corriente se dedicara a jugarse sus ahorros con tahúres; perdería siempre.

Llevan milenios jugando este doble juego, del que sólo pueden obtener prerrogativas.
Los emperadores europeos, eran ungidos y coronados por el Papa, comprometiéndose con ello a la defensa de la Iglesia Romana. Recordemos el Sacro Imperio Romano-Germánico. Al tiempo, tal ceremonia de coronación era como un signo externo de sumisión al poder papal. Hasta que llegó Napoleón y se coronó él solito.

En la actualidad, en España, la concesión y sucesión de títulos de nobleza, conserva un trámite en el que emiten su informe, de buen cristiano, las autoridades eclesiales de la diócesis donde resida el futuro titulable. Se ha de tener en cuenta que los nobles, la aristocracia, eran descendientes de los ‘defensores de la Cristiandad.’ Aguerridos cruzados, que habían de mostrar su arrojo en defensa de la fe, matando moros, como principal ocupación. Siguiendo el ejemplo de Santiago Matamoros. Las ceremonias permitían mostrar que los monarcas ejercían su poder como un don de Dios, con lo que, desobedecer al rey, podía convertirse en la no - aceptación de las leyes divinas. En la actualidad, en países de fe musulmana, al coincidir las leyes religiosas con las civiles, o bien estar fuertemente ligadas ambas, existe una cierta superposición de poderes, sobre todo en los casos de monarquías. ¿Qué exceso de mezcla de poderes podemos achacar a las monarquías musulmanas, que no hayan sido de uso corriente entre monarcas cristianos, en tiempos pasados? En la actualidad, los reyes cristianos de Inglaterra, Suecia, Noruega, Holanda, son, conjuntamente, reyes y superiores de sus respectivas iglesias nacionales.

Resulta curioso constatar que, quienes tanto hablan del derecho a la vida, tengan un Estado, único en la Europa occidental, en el que puede ser legal aplicar la pena de muerte. Porque nunca fue abolida en su territorio. ¿Es eso un olvido de los tiempos? ¿La asunción de un poder divino? ¿O una muestra más de hipocresía? ¿Cómo, y por qué, pretenden monopolizar el derecho a disolver matrimonios? ¿No esconde eso una injustificable pretensión de derechos exclusivos? Habiéndose publicado tantos, y tan jugosos, reportajes sobre extrañas tramitaciones de separación, la credibilidad queda bastante afectada.

¿Se habrá pronunciado alguna vez la sentencia que reza “quien se ensalza, será humillado”? ¿O es sólo una medicina para uso externo?

Hay personajes que marcan su época. Uno de ellos, destacado, fue Pío XII, Príncipe Eugenio Pacelli, en su vida secular. Haciendo gala de las habilidades y virtudes heredadas de sus maquiavélicos ascendientes renacentistas, acumuló especial mérito negociador, atesorando jugosos pactos con todos los dictadores de la época. Pasando por Franco, Salazar, Hitler, Mussolini, Trujillo, Chang-Kai-Chek, los reyes de Tailandia y una serie interminable de generales autoritarios sudamericanos, reconvertidos en dictadores cristianos. Logró unir el Cielo con la Tierra, una fusión perfecta de Averno y Gloria. “do ut des”. Los Concordatos tenían, y tienen, un precio.