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¿Conquistando Almas?

Tuesday, April 15, 2008

La guerra de Irak se ha montado como un negocio, de eso ya no hay quien dude. He ahí el error de partida, básico. El equipo gobernante norteamericano ha sido el promotor de la “liquidación de existencias”. Quienes la dirigen, son grandes ejecutivos de sus propias empresas, que se enriquecen con la conflagración. Por tanto, pretenden cosechar los mayores beneficios. Los demás participantes, son socios minoritarios, para repartir, proporcionalmente a su inversión, el botín de guerra. Ese ha sido el concepto esencial de esta estratagema, la obtención de beneficios tangibles. Un negocio para carroñeros. No pueden exigir, además, que los ideales de la Humanidad se inclinen a su favor, con esa base moral. Ha quedado demasiado claro, desde el principio, que, sólo una gran maquinaria de propaganda ha podido intentar hacernos ver como nobles, los más bajos instintos de apropiación indebida de un país. Todos estamos de acuerdo sobre la monstruosidad intrínseca de Sadam Hussein. Pero, sus enemigos, se han puesto a su altura. Sadam desapareció, mientras que el pueblo irakí sigue sufriendo; más que antes. Ahora, también bajo las botas de los ocupantes turcos, sus enemigos milenarios. Llevados, de nuevo, allí, bajo la protección americana. Nunca se pudo inyectar más veneno junto en un conflicto. Están reviviendo la peor historia europea. La bondad es fruto del amor, no del temor. No pretendamos ser amados por quienes nos temen. La crueldad circunstancial de los clasificados como “buenos ciudadanos”, cuando juran venganza, puede ser infinita. ¿Quién convence, a los irakíes masacrados, de nuestra nobleza de intenciones? La resistencia pasiva a “dejarse conquistar el alma”, puede crear monstruos de odio. No nos creamos los únicos portadores de la Verdad. Cada cual tiene la suya.

Los ideales nobles que pudieran haber estado en el principio de este conflicto, se han corrompido, por la mezcla de intereses. Lo peor de luchar contra el fanatismo, es que convierte en fanáticos del antifanatismo a los más templados defensores de la paz. Las ideas no se matan con bombas. Se enquistan y endurecen.

Es bueno que nadie se crea el ombligo del mundo. Personajes políticos como Georg Bush, ahítos de poder, que quisieran flotar más alto, más cerca del cielo, resultan excesivos en sus afirmaciones. Aseverar, como hace, que habla cada día con Jesús, resulta conmovedor, o espantoso. Como prefieran. A mí, me resulta dudosamente inquietante, saber que, fue elegido presidente, gracias al apoyo expreso de los obispos cristianos, que lo presentaban como un hombre devoto, ideal para presidir el país. Oír que un hombre tan poderoso, a cuyo alcance está el “botón nuclear”, conversa habitualmente con seres celestiales, que le aconsejan en sus decisiones cotidianas, me estremece. Los santos guerreros, suelen perder el apego a la tierra, creyendo su deber el salvar almas, aún a costa de perder los cuerpos donde éstas se suelen alojar. Son las consecuencias de la guerra contra el mal. Al parecer, al parecer, hay que tomarlo sólo como pequeños daños colaterales inevitables. Las guerras no son inocuas. Y aún menos actualmente. No tuvieron el mismo poder destructor, los santos guerreros medievales. Éstos tenían que matar a los “malos”: herejes, moriscos, descontentos,… de uno en uno, a golpe de espada. Demasiado trabajo. Bush puede resultar más eficaz: Unas cuantas bombas potentes, cerrarían muchas bocas de infieles. El vengador Dios de los Ejércitos, que habita claramente cada libro del Antiguo Testamento, resucita, recién salido de la noche de los tiempos, Poder decidir, impunemente, sobre vida y muerte de millones de personas, debe nublar la mente. Algunos podrían convencerse de que han adquirido poderes divinos. Y eso es erróneo, la Perfección no existe.

Una mente humana, siempre será limitada, Aunque crea estar guiada, directamente, por el Creador. Soy de la opinión, limitado como soy, que, al consejo matinal, donde Bush, tras la lectura de algún pasaje bíblico, dice recibir inspiración divina, debería asistir, preventivamente, un buen equipo de asesores psiquiátricos, aunque sólo fuese para tomar notas. Dejarían un buen testimonio para la historia, digno de ser estudiado. Dios me confunda, si albergo malos pensamientos.