Go to content Go to menu

Los Improbables

Thursday, May 13, 2010

Cultivando creencias improbables, sólo se puede cosechar irracionalidad. La fe no necesita verdades: se las crea. Para sostener lo improbable, nos servimos de la fe. Despertando la curiosidad insatisfecha, del ser humano, hasta su extinción, irán formando el poso religioso del futuro, como fermento fructificador de mitos actuales. Lo que es imposible, suele ser, también, improbable. Hacer creer a alguien lo contrario, debilita la razón del creyente, haciéndole confiar en la posibilidad de lo imposible. En la fantasía de quienes pretendan poseer poderes mágicos o esotéricos, pocas cosas son imposibles, pero, trasladadas a la realidad, muchas, la mayoría, son racionalmente improbables. Con lo que estaríamos, más frecuentemente, dentro de la razón, cuando defendamos, prioritariamente, lo probable. Crear afirmaciones raras, que han de hacerse tragar como verdades, contra toda lógica, a personas predispuestas a ello, no es más que un abuso de poder. Del poder tramposo de la inteligencia sobre la ignorancia. Cuando quien las impone es alguien que utiliza la carga de su saber, para dominar al grupo de personas a quienes ha impuesto sus teorías improbables. Es una forma de forzar mentes ingenuas, para apoderarse de sus voluntades. No distando esto mucho de ser un engaño, agravado por el abuso de poder que implica la hipocresía de presentarse como un ser superior, con el sólo aval de las enseñanzas que él mismo imparte. Esta es una forma de forzar las mentes ingenuas, de quienes ha usado, para implantarles sus teorías interesadas.

Algunas organizaciones de creencias, parecen especializadas en la sublimación de la hipocresía. Todas afirman que se ha de respetar la vida, sí. Pero, preferentemente, la vida de los creyentes propios. Los demás, los infieles, los ajenos al propio redil, si son hostiles, sobran. ¿Qué otra cosa significan las Guerras Santas y Conquistas de tierras de infieles? La gran lacra de la Humanidad. Las religiones expansivas, especialidad de las monoteístas, no han tenido nunca inconveniente en seguir los caminos abiertos por sus soldados, para imponerse, definitivamente. Cuando la creencia se impone al saber, algo falla. Las creencias son usadas para afianzar a los detentores de poder, no para transmitir saber.

La enseñanza, usada como fuente de poder, es una perversión innoble de su fin. Su fin primordial debe ser la transmisión del conocimiento. No la difusión de creencias, que supediten unos seres a otros. Mientras más ceremonias, ornamentos, y escenarios necesiten para mostrar su poder, más evidencian su dependencia de lo exterior, la apariencia, para hacer visible sus pretendidos poderes ocultos. Dejando solos a quienes se muestran como poderosos, se evidencia la pequeñez de sus pretendidos poderes. El saber da el poder. No las ceremonias y ornamentos.

Añadir comentario

Fill out the form below to add your own comments

Datos de usuario





Añadir tu comentario