Go to content Go to menu

Destructores Humanos

Monday, April 5, 2010

Parece que la prioridad de algunos humanos, antes que construir, sea destruir. Al menos, ese ha sido el resultado de las sucesivas oleadas constructoras y destructoras que nos han dominado. Todos los grandes constructores del saber humano, han tenido algún sucesor empeñado en borrar su obra de la faz de la Tierra. Sobre todo, los destructores de inspiración celeste, no descansan. Creen que su obligada misión es poner freno al saber. ¡Triste tarea¡

Una gran parte de quienes se presentan como titulares de creencias, no buscan adeptos, de creencias similares, sino creyentes incondicionales de sus propios méritos. Esclavos en cuerpo y alma. No quieren la evolución del obediente, sino su involución incondicional. La obediencia debida. Por encima de toda lógica. Es lo más preciado por quien pretende ejercer la propiedad incondicional de sus creyentes.

Procurando que, los méritos sumados de todos los adeptos, sean considerados la suma del mérito individual de su dirigente. ¡Así se construyen gigantes imposibles!

Quien no tiene libertad de acción o decisión, deja de ser un individuo, para convertirse en un ente accesorio de otro. Quien, además, para hacer valer sus órdenes, asocia la autoridad civil, de su situación de mando, con la prepotencia de situaciones moralmente enaltecidas, abusando del poder de la costumbre como arma de prepotencia, crea la obligación, en el supeditado, de conducirse como servidor del enaltecido.

Cuando la sencillez es la esencia de la vida feliz, qué ganas tiene la gente de condicionarse la existencia, viviendo en un continuo enrevesamiento de conceptos.

La Biblia fue escrita por cientos de hombres diferentes, cada uno en su época, a lo largo de siglos. Cada cual reflejó la versión de la verdad que albergaba en su cerebro. No siempre coincidente con el resto. Pero, esa versión de la verdad, que nació en ellos libremente, pretenden imponerla a quienes no tuvieron la dicha de comunicarse directamente con el Señor del Universo. Ahí empieza la violencia, porque la fe se percibe, no se recibe por decreto. Quien tenga una fe inculcada, siempre dudará. Y está en su derecho, como humano, de someter a reflexión lo que otro humano le comunica, para que lo cumpla. La verdad propia, impuesta a los demás, no puede originar más que violencia. La fuerza nunca es pacífica. La verdad de uno no tiene que ser la verdad de todos. Contra soberbia, aceptación del diferente, tolerancia y humildad. Nadie tiene derecho a la exclusividad del pensamiento humano. Siempre hay distintas facetas de la misma verdad, que la hacen parecer diferente. Aun cuando sea el mismo objeto, iluminado desde distintos ángulos.

Añadir comentario

Fill out the form below to add your own comments

Datos de usuario





Añadir tu comentario