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Lo Irracional

Saturday, November 21, 2009

Se considera extraño, forastero, a quien desconocemos en nuestro entorno. Si, además, habla un idioma distinto, y tiene unas facciones inusuales para nosotros, ya está el retrato completo de la desconfianza. De ahí a considerarlo un enemigo, un peligro, va sólo un paso.

Las creencias irracionales, no son sólo una droga del cerebro, sino cárceles del alma, del espíritu, del pensamiento. Sus defensores atacan a quienes se niegan a mover el mundo a su dictado.

El común de los humanos preferimos creer ciegamente, antes que probar la consistencia de nuestra fe. Pero, analizar no es renunciar. No es un error equivocarse. Sí es un error pensar que no podemos equivocarnos. La tendencia a creer que nuestra verdad, nuestra sociedad, nuestra forma de ser y conducirnos es la mejor, la única correcta, nos hace inflexibles. Buscar la fe común, es adaptarse al pensamiento de quienes nos rodean. Limando asperezas. Si encontramos el justo medio, en el que nos sintamos menos rechazados, nos adaptaremos a nuestro entorno. No necesitaremos sentirnos diferentes. Pero, habremos dejado de pensar por nosotros mismos, de crear. Adaptarse es agrisarse.

Resulta imposible partir de cero. Nuestra forma de pensar, ya ha recorrido un largo camino, cuando la asumimos como propia. Gracias a eso, la evolución sigue. Una suma y resta constante de antecedentes, conduce a consecuentes distintos, en diferentes épocas. No se crean derechos, pisoteando los de los demás. Cuando se da pie a la creación de mártires, no se sabe aún cuán fértil puede llegar a ser su sangre. La tendencia juvenil a buscar medidas extremas, rápidas, dramáticas, es explotada, militar y religiosamente, por todas las ideologías absolutistas. Cuando el hombre cree haber llegado al límite de lo físico, de la lógica, pasa de la razón física, a querer penetrar en lo metafísico. Donde razón y lógica son superfluas. No hace falta más que creer y fantasear, sobre las propias convicciones, para sentirse transportado a la irrealidad del éter. Un gran número de sectas, creencias y comunidades esotéricas, se multiplica tanto como la fantasía de sus creadores.

Debería enseñarse más ciencia en las escuelas, desde una edad temprana, para que los espíritus infantiles lograran anclarse en el discurso de la razón. Si no, viviremos pronto en un mundo irracional de dispersas fantasías místicas, que buscan sólo el predominio de un número limitado de líderes carismáticos y embaucadores, sobre millones de ingenuos creyentes. La fe es manipulable. La religión es el triunfo del no pensar. Cuando se petrifica el pensamiento de los seres humanos, es más fácil mantenerlos dentro del redil. Los sistemas de creencias, evolucionan lo estrictamente necesario, para perfeccionar las ataduras que los unen a sus fieles. Las religiones ponen fronteras.

No es de extrañar que, religión y ciencia, hayan mantenido relaciones tan poco cordiales a lo largo de milenios. Pensar, dudar, reflexionar, conocer, razonar, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales, y casi únicos, de toda doctrina autoritaria. Conjugados en tiempo imperativo. E

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