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Científicos Maltratados

Saturday, October 24, 2009

Nada está en calma, nada está muerto, la energía subsiste. Nunca el mundo fue una balsa de aceite. Desde el subsuelo, relleno de magma ardiente, hasta la estratosfera, con sus inmensas descargas eléctricas. La Tierra está llena de vida, y la vida, de energía inquieta. Cuando sentimos rechazo inexplicado hacia alguien o algo, es que percibimos el efecto de fuerzas contrarias a nuestro ser. Hay montañas, que sentimos como abismos sin fondo.

La inflexibilidad no suele acompañar a los hombres inteligentes, y, desde luego, no es la cualidad más valorada de ningún político. Luce mejor entre religiosos y militares. Y estos no son especialistas en producir felicidad, sino inquietudes y temores. Sin compasión. Lo primero es la regla y el escalafón. A quien ocupe el campo de la política, para cultivar sólo sus cosechas, hay que retirarle el campo y la cosecha.

La historia oficial de los pueblos está demasiado militarizada. Parece como si todo lo importante que hayamos hecho, a través de los siglos, se redujera a batallas, conquistas y luchas. Matar a otros humanos, en suma. Para apoderarnos, con justificaciones increíbles, de lo que otros poseían. La lectura de hemerotecas y libros de historia, resulta un viaje por lo inverosímil. Que ‘pacíficos’ hombres de fe alienten a los ejércitos, para extender, con las armas, sus convicciones, me ha parecido siempre perversamente contradictorio. La fe es beligerante.

Cuando el ‘estar’ adquiere más importancia que el ‘ser’, se ha perdido la identidad. Si la política se convierte en mercadeo, olvidemos las ideologías. ¿Por qué es siempre más imponente un general que un científico? Las batas blancas de laboratorio, no tienen tantos adornos, ni sus portadores tanta ira en la mirada. Si diéramos menos importancia a la teatralidad de los uniformes, tendríamos tiempo para ver que el progreso de la Humanidad, en su conjunto, no país por país, ha venido siempre de las manos de seres discretos, estudiosos, concentrados: Los científicos. Démosles un mayor protagonismo en la Historia: el que se merecen. La ciencia sí es universal. Actualmente, como casi siempre, se reducen los presupuestos de investigación y desarrollo, mientras se respetan los irracionales proyectos militares. ¿Qué mejor defensa puede haber, contra todo lo negativo, que tener un pueblo preparado, a la cabeza de los conocimientos? Lo que sirve para matar, no puede mejorar la vida.

Para que el Parlamento no se convierta en una sala de juzgado, lo primero y principal sería, básicamente, que los parlamentarios no se conviertan en justiciables. Procurando ser justos. Los egocéntricos irremediables, goznes de frío acero insensible, que hacen girar el mundo a su ritmo, lo tienen claro: los importantes son ellos, los demás, sólo comparsas. El resto vamos de autómatas invitados. Quienes se crean imprescindibles, intentarán seguir probando. Los pueblos pueden ser engañados, pero no eternamente.

Expansión, aumento de gastos militares, e imposición de ideas propias a pueblos sometidos. Esas pautas, son insostenibles. A largo plazo, el país resulta desangrado. En vidas y capitales.

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