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Europa Resucitada

Wednesday, June 3, 2009

Necesitamos sangre joven, en las viejas venas europeas. Quizá el poder destructivo de la juventud esté motivado por su impotencia para llevar a cabo sus ideas innovadoras. Si no pueden realizarse construyendo, destruyen. Los jóvenes están privados de actuar, a medida de su fantasía y potencial. El mundo progresaría más aprisa, si se tuviesen más en cuenta las ideas de los jóvenes. Probablemente, debiera actuarse más intensamente, para poner al servicio del empuje e imaginación de los jóvenes, la experiencia de los mayores. No al revés. En eso fallamos los mayores: Buscamos convertirlos en nuestros auxiliares, realizadores de nuestros proyectos envejecidos. Los grandes creadores han tenido, siempre, su época más fecunda en plena juventud. Abrámosles las puertas al futuro. No pretendamos pasar por delante de ellos, sólo porque nacimos primero.

Tenemos delante el futuro, animemos a los jóvenes a crear su proyecto de Europa. En los partidos políticos, centros universitarios y empresariales, tanto públicos como privaos, debiera prestarse más atención a las ideas frescas de los recién llegados. Que ven los problemas y sus soluciones con los ojos del neófito, sin tener sus raíces en el pasado. La vieja momia europea, necesita poner más jóvenes al frente de sus instituciones. Los mayores hemos heredado demasiados rencores y resabios, de tiempos más complicados en los que los odios se enquistaban, malévolamente.

Ahora podemos votar por una Europa renovada. Que vaya olvidando odios y guerras seculares. Pongamos al frente gente que no viva en el pasado. Los centros de Investigación universitarios, donde profesores y alumnos formen equipos creativos homogéneos, deberían ser potenciados y financiados con mayor generosidad. Los científicos instalados en sus viejas ideas, deberían abrirse más a la capacidad innovadora de los jóvenes creativos. La erudición inactiva no es más creativa que un almacén de libros, cerrado con llave. Quien todo lo sabe, ha de ponerse al servicio de quien todo lo quiere saber. Nuestra capacidad intelectual es tan pequeña, en relación con la grandeza del Universo que nos rodea, que no podemos perder la oportunidad de conocer toda idea nueva, con la mente abierta de par en par. También vale la interpretación novedosa de ideas clásicas. Y todo eso se puede conseguir, haciendo que las juventudes europeas sean una sola: La Juventud Europea. Abrir las fronteras interiores de nuestros pueblos y nuestras mentes, sólo puede beneficiarnos a todos.

Los jóvenes hacen bien en ser iconoclastas. Los preceptos no son murallas. Están para ser sobrepasados, cuando se decida que hay otros mejores. La obligación de los jóvenes es renovar. Los mayores, los instalados, en vez de temer por nuestra seguridad y persistencia, deberíamos facilitarles el acceso, para que acumulen menos frustración por su impotencia. Hay que ayudarlos a poner en marcha sus ideas, colaborando en la construcción de un mundo más abierto, más sano, más creativo, más joven. Porque, del estado de madurez, sólo se pasa, directamente, al de podredumbre. Europa, como unidad, es nuestro único futuro. Construyámosla, Con ideas jóvenes.

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