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Anacoretas y Eremitas

Monday, May 4, 2009

Cada uno busca lo que quiere ver. Así se explica que, las mismas palabras, puedan servir de guía en sus misiones a santos anacoretas y a guerreros conquistadores. La enseñanza, en sí misma, es la maestra, pero toda la perfección parte de uno mismo. Los otros no son culpables de nuestras faltas y defectos.

El mejor arrepentimiento es, sustituir los errores por aciertos. Que los pensamientos positivos, ocupen el lugar de los negativos. El recto pensamiento, la recta motivación, implica la eliminación de las raíces egoístas, sustituyéndolas por actos de generosidad, comprensión, amabilidad, compasión. Para ejercer estas virtudes, se ha de vivir en la sociedad, con la sociedad. Si se considerase que son ‘los otros’ la fuente del mal, es como si se rechazara a toda la Humanidad, con la excepción de uno mismo.

La quietud, el aislamiento, no aporta nada a la vida. Sobre todo, cuando la quietud física se suma a la mental. Eso es la negación de la vida, esencia de nuestra existencia. El progreso vital ha de ser ejercido en beneficio de la comunidad. Del místico aislado no sabremos nunca si tiene la mente poblada de ángeles o comida por diablos. Es ególatra, egocéntrico, aislarse, para procurar la propia salvación. El hombre, o forma parte de la Humanidad, o pasa sin dejar huella. Anacoretas y eremitas, apenas dejan más estela de su vida que la de su rechazo por lo humano. Lobos solitarios que no forman manada. Tratando de extirpar de sus cerebros lo que ellos consideran ’malos pensamientos’, se anulan a sí mismos como personas.

Nadie está completo, sin contradicciones. El arrobo contemplativo, ni cambia el pasado, ni arregla el futuro, sólo invalida el presente El futuro se construye encauzando el presente, no tratando de borrar el pasado, tarea inútil. Los arrepentimientos amargan, no corrigen.

No hay vida más inútil que la del contemplativo perfeccionista de sí mismo. La vida, o es acción, o no es. El pensamiento debe ser activo, no anulador. Con arrepentimientos, nada se borra. Sólo emprendiendo un nuevo camino, se llega a otra parte. El inmovilismo es sólo contención, retención, que puede terminar en implosión. Llegando a destruir tanto a lo pretendidamente inmóvil como a sus allegados. Si todo fluye, todo cambia.

El futuro es ya. Cada bocanada de aire que aspiramos, nos está metiendo en momentos que no habíamos vivido. Siguiendo vivos, nos adentramos en el futuro. El presente se extingue por sí. La preparación debe ser continua. Intentemos que el porvenir no nos coja desprevenidos. Vivimos, demasiado tiempo, rememorando lo ya muerto. Que sólo se recuerda, no se resucita, añorándolo. La nostalgia paraliza.

Si proyectamos el futuro, vivimos mejor el presente continuado. Que ya es un trozo de futuro. Si pensamos, continuamente, en corregir el pasado, realmente lo estamos validando, Tratando de mejorar lo ya vivido, tarea imposible, lo validamos. Actuamos desde la irrealidad. El río de la vida, no pasa dos veces; cuando lo recordamos, ya se ha ido.

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