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Imperios ¿Democráticos?

Friday, December 26, 2008

Norteamérica se ha ido transformando en un país contradictorio, esquizofrénico. Parece como si el Doctor Jeckyll y Mister Hyde se hubiesen puesto de acuerdo para construir un Imperio. La valoración de sus amigos y enemigos está fuera de la lógica. ¿Deciden, según conveniencia, quiénes serán los invasores y quiénes los invadidos?

Vivimos en un mundo comunicado. Quien tenga el poder de comunicar más, será el dueño de la razón. Es la palabra, el poder de la palabra y la imagen, siempre manipuladas, los que se adueñan de la razón. Quien tenga el poder de usarlas, puede escoger aquellas que mejor oculten su participación como inspirador y origen del mal causado.

No es que los débiles, los sin palabras, sean inocentes. Pero sí es verdad que tienen menos poder para provocar grandes males . El origen del mal extendido, hay que buscarlo, probablemente, cerca de los poderosos. Entre aquellos que se muestran insaciables. Entre los que quieren siempre más y lo consiguen. Ellos son los devoradores del mundo, de la paz, de los derechos. Sobreviven los suyos. Porque, los demás, quedan fuera del escudo protector, que extiende el poder.

Alguno de los políticos que le ha tocado a Norteamérica por presidente, ha sido claramente manipulado por sus segundones, que le han hecho creer que su elección correspondía al designio divino. ¿ Qué se pretende, aniquilando al pueblo palestino? ¿Volver a los tiempos de la predicción mosaica, soñada en el Éxodo, sobre el imperio hebreo que abarcará desde el Nilo hasta el Eufrates? Para ello, se haría necesario someter a Siria, Irán, Líbano, Irak, y todo lo que se encuentre por el camino. Esto sólo sería posible con la inefable ayuda norteamericana. Defender sólo los derechos de un pueblo a realizar sus sueños, pisoteando los de todos los demás, es antinatural.

La humanidad es más amplia que sus fronteras. También fuera de nuestra vista hay humanos, dignos de respeto. Sus derechos son tan legítimos como los nuestros. Si nos dedicamos a devorarlos, nos convertiríamos en monstruos, si es que aún no lo fuésemos.

Toda acción conlleva una reacción. Que no espere vivir en eterna paz quien provoca guerras. Todos los imperios, cuando se desorbitan, pierden el equilibrio y caen.

La Biblia ha quedado antigua como manual de estrategia, para políticos y militares. La Ley del Talión pertenece a las tinieblas de la prehistoria humana. Cuando la Humanidad está aprendiendo a verse como una unidad, no cabe dar preferencia a los derechos de los autodenominados “hijos de Dios” sobre los propios de los “hijos de los Hombres”. Todos, absolutamente, somos hijos de la Tierra, de la Naturaleza, del Universo. Y, si el imperio predominante en este momento se atiene a sus cánones añejos, es que está llegando ya a la senilidad más caduca, guardada en salmuera rancia de la Edad Media. Adiós al pueblo joven y demócrata

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