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Armas del Alma

Sunday, November 23, 2008

En religión, como en magia y brujería, han sido utilizados los sueños, visiones y pesadillas, como fuentes de interpretación del saber. Pero, más que relacionándolos con la personalidad del soñador, como suele hacerse en psicología o psiquiatría, se le da un significado exterior al individuo. De forma que, a cualquier amalgama de imágenes visionadas durante el sueño, se le confiere una interpretación acorde con las creencias o conveniencias de quien las traduce.

El poder de las creencias, anula la racionalidad de la mente. Dado que los desórdenes mentales de cualquier tipo fueron considerados, hasta tiempos muy recientes, por las autoridades eclesiásticas, como posesiones diabólicas, se oficiaban rituales de exorcismo, para los que usaban gemas tales como el jacinto almandino. Junto con un pan bendito y una cruz, a ser posible, de plata. El pan y la cruz representando a Cristo, y el jacinto almandino a la sangre de los mártires. El poder de la ciencia se arrodillaba a los pies de la cruz. En los hospitales psiquiátricos, ejercía más autoridad el capellán que los médicos. El ‘alma’ era terreno reservado al clero. En un tiempo no tan lejano, pretendían curar las crisis psicóticas con bendiciones, conjuros, oraciones y aspersiones de agua bendita.

Tales ceremonias fueron muy frecuentes en tiempos pasados, antes de alcanzarse la difusión actual de la psicología y psiquiatría modernas. Así como la investigación farmacológica. Pues, en muchos casos, los ‘poseídos’ no sufrían más que un ataque epiléptico o una crisis nerviosa.

Los sueños tienen, muchas veces, el carácter de representaciones teatrales, donde vemos nuestros deseos cumplidos. Otras veces, se manifiestan nuestros temores. El pensamiento positivo, creador, estimulante, ha de regir nuestra actitud ante la vida. Estamos acostumbrados a demasiadas prohibiciones, limitaciones, fronteras. Tantas, que nuestra expansión personal se frena.

Los grandes logros de la Humanidad se han conseguido, todos, llevando el pensamiento más allá de los límites habituales. No hay avance sin transgresión. Cuando la lógica habitual no resuelve nuestros problemas, debemos estar entrenados para buscar fuera de los caminos trillados. El pensamiento es ilimitado. Y así debe permanecer. No podemos ser nosotros mismos quienes pongamos fin a lo infinito. Si pensamos positivamente, la creatividad no se acaba nunca.

Médicos, psiquiatras, sacerdotes, magos, curanderos, políticos, artistas, saben que la fe lo puede casi todo. Fe en uno mismo y en la legitimidad de sus fines. Cuando alguien cree en la bondad de sus actos, no puede detenerse. Quien crea en los milagros y en sí mismo, los realiza. Quien cree en los demás, permite que otros los hagan. Lo que no crea la realidad, lo construye la fantasía.

La educación, la formación, del individuo, no puede estar basada en la cotidianeidad, si queremos formar individuos extraordinarios. Las metas han de estar, siempre, más allá de nuestra frontera habitual, para conocer, realmente, dónde poner nuestro límite. Si anhelamos llegar a lo cotidiano, nos quedaremos en el suelo. Los creadores, los pioneros, los transformadores, los inventores, los taumaturgos, primero creyeron en sí mismos, antes de que otros creyesen en ellos. El carisma se crea. Los ídolos se moldean. La grandeza del pensamiento creador, lleva a la grandeza de lo creado.

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