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Fecundación Festiva

Saturday, November 15, 2008

Ayudando a un ser humano, se ayuda a toda la Humanidad. Si ayudas a tus próximos, a través de ellos se expandirá el bien. La Humanidad es global; un conjunto interdependiente. Aún admitiendo las diferencias entre hombres, su individualidad, y el respeto debido a tales singularidades, cada uno es como una parte de un mecanismo, necesaria para que el total funcione. El mal estado de una pieza, afecta al resto. La Humanidad se ha de considerar como un todo, muy probablemente con un origen común, y, ciertamente, con un desarrollo común, aunque no sea uniforme. Un hombre, aparte de ser él mismo, es también parte del todo, y, como tal, reflejo de cuanto le rodea. Receptor, transmisor, emisor, en cuanto transformador de lo que recibe. El amor genera compasión, suma de amores.

En El Corán, cuando se habla de repudiar, quien repudia es siempre el esposo, nunca la esposa. Parece como si ese derecho le asistiera a él, primordialmente. Aún cuando, en algún pasaje, se diga que la mujer tendrá el mismo derecho sobre el marido que éste sobre ella, se remata el párrafo añadiendo que, en caso de igualdad de derechos, prevalecerán los del hombre. Lo que, en la práctica, conduce a una dependencia total. Esto ha sido una constante en las religiones del Libro, ya que el principio está calcado de la Biblia. Un reflejo de esta infravaloración de la mujer, en la tradición bíblica, es la negativa generalizada de judíos, cristianos y musulmanes, a permitir que la mujer ejerza el sacerdocio. En algunos casos, como en el Judaísmo ortodoxo, se les prohibía incluso que leyesen los textos sagrados. La mujer es impura, según las Escrituras. Todo hombre que toque a una mujer, ha de lavarse ritualmente, antes de tocar objetos de culto, para no contaminarlos.

En el Cristianismo, se justifica esta exclusión, con el hecho de que Jesús escogiera sólo hombres para predicar su doctrina. Se pretende ignorar, deliberadamente, que dicho condicionamiento venía fundamentado en usos de la sociedad judía de su tiempo; para la que el Cristianismo fue predicado. Frutos de una época y civilización pasadas; en las que hubiera sido inconcebible que las mujeres salieran por los caminos a predicar misiones. En primer lugar, porque los hombres lo hubiesen impedido.

Para comprender la desvinculación que se hacía de la cópula carnal, hombre - mujer, respecto al nacimiento de algunos personajes extraordinarios de la antigüedad, se ha de tener en cuenta que, entre primitivos, no siempre se tiene clara la relación causa - efecto, a este respecto. Aún existen pueblos del Pacífico, donde atribuyen el embarazo de la mujer al encuentro de los espíritus del hombre y la mujer, a través del aliento que se intercambia en un beso con el hombre, pero no a fructificación de la mujer, a través del semen. Así que, siguiendo estas reglas, la mujer que no quiera quedarse embarazada, no besa durante el acto sexual.

Dando amor cada día, se cultiva la felicidad de otros, siendo feliz uno mismo.

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