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Vigilantes de la Pureza

Sunday, November 2, 2008

Los vigilantes de la pureza ideológica, no pueden convertirse en opresores de su pueblo. Las ideas que constituyen un sistema ideológico, no pueden estar organizadas para proteger, preferentemente, a los dirigentes del mismo. Porque, entonces, éstos se constituyen en tiranos del pueblo al que deberían servir. Nunca las ideas están por encima de los pueblos, sino para servirlos.

Las ideas sociales, que se organizan para constituir regímenes políticos, si éstos no admiten disidencias, se convierten en dictaduras. Esclavizando a los pueblos que ofrecían liberar. Las pretendidas dictaduras del pueblo, derivan, siempre, en dictaduras al servicio de los jerarcas de la ideología. Sin libertad no hay justicia. Ninguna idea está por encima de la Humanidad y su felicidad individual. La Humanidad no es feliz en bloque, sino individualmente. De uno en uno. Cuando se pretende servir a un pueblo, hay que hacerlo a los componentes de ese pueblo.

Todas las ideas absolutistas se sirven y fortalecen a sí mismas; no a los individuos a quienes dicen estar destinadas. Al final, todo el pueblo termina sirviendo a la cúpula, que se ha erigido en administradora única de la idea. Todo lo que es dictatorial, está al servicio de los dictadores. Los regímenes comunistas que, hasta ahora, han existido, terminan siendo dictaduras organizadas y disfrutadas por la cúpula administradora de la idea. Ninguna dictadura está al servicio del pueblo, sino del dictador, que termina endiosándose. El fin es considerar válido y legítimo sólo aquello que consolide el poder del dictador. Lo demás, se convierte en accesorio. Lo estamos viendo, en rápida sucesión, en la deriva de los nuevos gobiernos, de origen idealista, latinoamericanos. Están reproduciendo lo que ya fracasó en Europa; los regímenes sovietizados. Unidos por el sometimiento de los pueblos. Tales gobiernos son servidores del jefe, no del pueblo. Donde faltan libertad y justicia, falta la felicidad. La libertad es básica, sin ella no puede haber justicia; y viceversa. Si las reglas sociales se convierten en dogmas inalterables, se crea una petrificación de la sociedad, que impide su desarrollo.

La sociedad humana necesita reglas que se vayan adaptando a las circunstancias cambiantes. La mejor adaptación al entorno y a las circunstancias variantes, resulta en mayor capacidad evolutiva. En sus múltiples facetas, que el ser humano adquiere a lo largo de su existencia.

El humano y la sociedad que forma, se va modificando a través de sus contactos, experiencias, medios cambiantes, conocimientos acumulados y cualquier circunstancia que le proporcione nuevas experiencias y conocimientos. Para el progreso del individuo, es esencial irse adaptando a las nuevas circunstancias, adquiriendo y asimilando conocimientos, que se sumen a las experiencias previas.

Las sociedades rígidas no son viables, porque se quedan por detrás del desarrollo humano. Los dogmas invariables, son, siempre, cosas del pasado.

Cuando las teorías pretenden fanatizar, aceptando como única verdad lo que dictamine la cúpula organizativa, se fuerza la realidad, forzando al estancamiento. En la evolución de las teorías, se ha de tener en cuenta no sólo su procedencia y forma primitiva, sino la convivencia simultánea con otras teorías, de forma que se produzca una adaptación blanda, no de choque, con su entorno.

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