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Cruces Varias

Tuesday, July 29, 2008

El mandala, círculo mágico que representa la concentración de poderes espirituales, en el Budismo, protege a quien lo lleva. Siendo, al tiempo, usado como punto de concentración y autoafirmación. El fin primordial es, que sirve como foco de auto hipnosis.

La cruz, tiene un uso parecido, con un significado preferente y, concreto, de sacrificio religioso. Desde su introducción en el Cristianismo, ya era utilizada como signo mágico, indicativo de concentración de fuerzas numinosas (espirituales), en las antiguas Sumeria y Acadia, hace cuatro mil años. También en Egipto, la India, Japón o Méjico. O sea, en sus diversas variantes, antes de ser un signo religioso, lo fue mágico. Numerosos restos arqueológicos lo atestiguan. Sedimentos del tercer milenio antes de Cristo, dejan ver que la cruz gamada (símbolo del Sol), la griega o la de Malta, eran comunes a las civilizaciones iranias, mediterráneas, mesopotámicas e indostánicas. Los amuletos portados al cuello, como colgantes, desde la prehistoria, tenían, frecuentemente, una cruz grabada. Los cuatro espacios que deja libres la cruz, entre sus aspas, eran ocupados por dibujos de animales tótem, o trazos geométricos. La llamada cruz egipcia, con el brazo superior en forma de ojo, corresponde a los cultos mistéricos, derivados de Horus. Cuyo ojo solar era el símbolo de su máxima presencia entre los dioses.

Desde siempre, el uso de la religión en la política, ha derivado en método infalible para la fijación de la obediencia. Sumando temores civiles a miedos atávicos. Lo desconocido siempre impone. No puede pedir la paz, quien considera la guerra constante como su más legítima arma. No puede ser respetado, quien no respeta a nadie, excepto a sí mismo. En principio, una persona se representa a sí misma, antes que a ningún poder. Si la persona es indigna, su poder atribuido no puede ser respetado.

En épocas, afortunadamente pasadas, no es que no se supiera, es que estaba prohibido saber. Por considerar el afán de saber como una tentación demoníaca, se prohibió incluso el estudio de la anatomía humana. O que un médico pudiera ver la desnudez de su paciente. La visita médica se había de hacer con el cuerpo cubierto por un paño, con un pequeño agujero practicado sobre el sitio exacto donde estuviese localizado el daño. Nunca se quemaron más libros de ciencias y se promocionó más la ignorancia que en las épocas de poder religioso. El mejor alimento de la fe es la ignorancia. Quien no sabe, cree. No le queda más remedio. En España, no están lejanos los tiempos en que se consideraba la autopsia como una profanación del cadáver. Por lo que la familia tenía la potestad de prohibirla. Con lo que, más de un crimen, por intereses familiares, quedó sin investigar.

Los médicos que consideran el dolor como ‘una bendición del Señor’, podrán presumir de ser buenos creyentes, no buenos médicos. Su misión, como médicos, es aliviar el dolor de sus pacientes. No alabar el mérito religioso del sufrimiento humano. La obsesión por calificar como pecado todo lo concerniente al sexo, tiene una razón clara: quienes se niegan, a sí mismos, todo placer sexual, no pueden ser buenos consejeros matrimoniales. Hablan de lo que odian. Negar el derecho al placer, es negar el derecho a vivir la vida placenteramente.

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