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Creando Monstruos

Thursday, April 17, 2008

A cañonazos se vence, no se convence. Cuando nos hacemos preguntas sobre algo que desconocemos, nuestra inquietud intelectual nos lleva a buscar respuestas. Y esto conduce, al menos, a tres caminos de solución: la fantasía, la investigación y la mezcla fantasiosa. Si nos servimos de la imaginación pura y la inventiva, crearemos una fábula más. Razonada, quizá, pero irreal. Indudablemente, el camino de la ciencia es más difícil, lento y complicado que el de la fantasía. Cuando, en vez de fantasear, tratamos de investigar y razonar, para llegar a la verdad, estamos creando ciencia, introduciéndonos en la realidad.

Cualquier pequeño paso adelante, en el mundo de las ciencias, está cimentado sobre el trabajo arduo de anteriores investigadores del conocimiento. Cada uno de los cuales es un eslabón, imprescindible, del progreso. En el cual no existe el fin, sino la continuidad del progreso. En la búsqueda de lo perfecto, lo importante es el camino.El fin no existe.

El Universo irreal y sus dioses de fantasía, lo encontramos en todas las civilizaciones y sistemas de creencias. Tan variados, en sus miles de versiones, como cualquier otra literatura fantástica. Son productos del humano primitivo, que busca realidad en la fantasía.

El mundo de la fantasía es inconsistente. ¿Cuántas veces han sido incluidos y excluidos, del catálogo oficial de mundos espirituales, el limbo, el purgatorio, el infierno y la gloria? Se catalogan y descatalogan, según las necesidades del mercado. No todos los papas y líderes espirituales han tenido el mismo concepto de premios y castigos para las almas de los difuntos. Con soberbia y autosuficiencia no se arregla el mundo. Se lo confunde. Hay que aprender, antes de predicar. Si no, confundimos el poder con la razón. Y, generalmente, no van unidos. El Universo es finito, pero sin fronteras. No podemos dividirlo en parcelas.

Los cruzados siguen cabalgando, tratando de parcelar el mundo. En su tiempo, fueron el brazo armado de una ideología imperialista, para extender el poder de los monarcas y sus ideólogos dominantes. En la actualidad, los fines son los mismos, diversificando los métodos. Se intenta convencer al avasallado de que quien le pisa la cabeza, lo hace con cariño. El adoctrinamiento tiene por fin producir la ceguera mental de los pueblos, para, así, poder convertirse en su guía, no cuestionado. No es mejor el pastor que el lobo. Ambos pretenden comerse a la oveja. Difiere el método, no el fin.

No se puede ceder ante la fiera hambrienta. Alimentarla no sirve para calmarla, sino para fortalecerla. Con lo que su necesidad de alimento será siempre mayor.

Quienes se creen los elegidos de los dioses, son, siempre, los causantes primarios de los conflictos humanos. Sencillamente, porque creyendo ser los representantes del Bien, ignoran que lo son del Poder. En el mundo, cada cual se representa a sí mismo, aunque actúes en nombre de otros. No puedes pedir a la sociedad, lo que no le hayas dado. Para cosechar, se ha de sembrar primero.

Con soberbia y autosuficiencia no se arregla el mundo. Hay que aprender de quienes padecen el mal, no de quienes ni siquiera lo conocen. El mundo occidental está matando civilizaciones vivas, e injertando piezas externas, para darles una vida nueva. Con lo que estamos creando monstruos, al estilo de Frankenstein, inutilizados, desde el principio, para sobrevivir por sí mismos. En vez de crear nuevas civilizaciones, creamos caos y confusión alrededor del mundo. Destruimos, sin construir.

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