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Unidad del poder

Thursday, April 17, 2008

Toda ideología que impida pensar con libertad, modifica el desarrollo natural del pensamiento humano. Es un freno al progreso de la Humanidad, en beneficio de unos pocos.

Los mártires que, intencionadamente, buscan el martirio, no son muy distintos a quienes buscan la eutanasia. Quieren morir en el momento en que deseen hacerlo.

Todo lo que signifique adueñarse de una parte de la voluntad humana, es privarla de su dignidad como persona. En principio, todas las leyes morales, impuestas según el criterio de otros, humillan a quien se la imponen, privándolo de su libre albedrío. En sí, esta apropiación indebida, es una acción de suprema soberbia e hipocresía.

Auto atribuirse poderes, hipotéticamente cedidos por la divinidad, adecuada a cada caso, está más cercano de la suprema necedad, que de la suprema inteligencia, que se le presupone a un dios, constructor del Universo. ¿Cómo tal señor se busca intermediarios y representantes tan imperfectos? Apasionados del poder, las riquezas y las intrigas políticas. No olvidemos que, señores como Bush, han sido elegidos para sus cargos, con el expreso mutuo apoyo de dirigentes cristianos de todo el mundo. Apoyar a los poderosos, no es amar a la Humanidad, es esclavizarla, apropiándosela.

Hasta los chinos, a imagen y semejanza de europeos y americanos, han montado sus propias iglesias nacionales, vista la eficacia de la patente de corso, que otorga poderes a tirios y troyanos.

No se ha quedado atrás la iglesia ortodoxa en Rusia, apoyando a Putin, como otrora apoyara a los zares. Brindándose ayuda mutua. Los campos de creencias son fértiles, dan variedades adaptables a cada credo. En los países árabes, las monarquías y autoridades, basan su poder omnímodo en las leyes coránicas. Nadie quiere prescindir del poder que otorga la atribución divina a sus poderes privativos. ¡La amalgama total, resultaría de una ilógica suprema! Misterios de las divinidades%u2026 ¿Son todos el mismo, o diferentes poderes reflejados en el espejo unitario del poder? Quien quiere uno, lo quiere todo. La información es riqueza. Poder, información y riqueza, si no son lo mismo en esencia, son equivalentes en potencia. Esto tiene una base sólida; el control de toda la riqueza, como base del poder total.

Sin embargo, este parece ser el propósito inconfesado de todos los textos fundacionales religiosos. Da igual que consideremos el Corán, la Biblia, o los Vedas. La religión, en general, pone fronteras, sus límites propios, a casi todo, menos a la credulidad. Y condena el ansia de saber. Como pecado mortal de los engreídos, los vanidosos, los científicos.

Quizá no haya pasaje bíblico donde se condene más claramente el deseo de saber, la curiosidad, sin lo cual el hombre no sería Hombre, que en la escena protagonizada por Eva, la manzana y la serpiente. Pero también nos podría servir de ejemplo la pobre mujer de Lot.

Ellas no pretendían pecar, querían conocer, simplemente. Pero esto les estaba vedado. Se les mandaba permanecer en la ignorancia, no investigar. Y luego, para rematar lo razonado de la orden, se identifica en la Biblia la palabra ‘conocer’ con la de fornicar. Y ya sabemos todo lo malo que esto último puede ser. Desde el punto de vista religioso, pos supuesto. Así, no es de extrañar que religión y ciencia hayan mantenido relaciones tan poco cordiales a lo largo de milenios.

Pensar, dudar, reflexionar, conocer, deducir, experimentar, son verbos conjugados por los científicos. Creer y obedecer son los verbos fundamentales y casi únicos de toda doctrina. Conjugados en tiempo imperativo. Con ello, la práctica religiosa se ha convertido en el triunfo del no pensar. ¡No sabemos agradecer a nuestros gobernantes el esfuerzo que hacen, para evitarnos preocupaciones mundanas, disminuyendo las horas lectivas de ciencias y matemáticas en los centros de enseñanza, para poder aumentar las dedicadas al estudio trascendental de la religión¡ Cualquier día de éstos nos crecen alitas. Sería la evolución, al revés. Nos veo, a los españoles todos, con cara de pingüinos. Siempre diferentes, no necesariamente mejores.

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