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Sin dioses, ni Héroes

Thursday, April 17, 2008

No hay dioses sobre la Tierra, ni héroes en el cielo. Todos los políticos, y gobernantes que nos rigen, han dejado de convertirse en dioses. Para ser venerados, aún en vida. Pero han llegado los tiempos de hacer valer la honradez política y la defensa de la verdad. El pensamiento positivo construye, el negativo destruye.

Necesitamos héroes cotidianos, que no busquen la gloria eterna, con el sacrificio de sí mismos y los suyos. Los héroes trágicos, destruyen más que construyen. Queremos gente que busque la victoria del día a día, con honradez, con trabajo, con progreso, con ideas nuevas y continuo estudio de posibilidades innovadoras y justas. Estamos hartos de héroes sangrientos y mártires de las ideas. El progreso se gana con ideas vivas, no con idearios sangrantes.

La palmera datilera, en Babilonia y Egipto, era considerada una planta divina. Entre los egipcios, simbolizaba al árbol de la vida. Y, entre los griegos, al árbol de la luz. Dadas estas características atribuidas, a los héroes y hombres notables se los festejaba blandiendo hojas de palmeras a su paso. Por su condición de árbol de la luz, se colocaba alguna hoja de palma en el balcón principal de la casa, para impedir la entrada de seres oscuros malignos. Las hojas de palmera y palmito, eran usadas en algunas regiones, para efectuar barridos mágicos en las casas, de las se quisiera expulsar algún mal espíritu. Dado que, en nuestra tierra, hay tantas palmeras, preferiría seguir viéndolas con sus dátiles maduros, antes que adornar los balcones de los héroes.

Las heroicidades traen más dolor que celebraciones. El heroísmo es, con frecuencia, un extremismo innecesario. Por cada héroe vivo, hay muchos héroes muertos, de las mismas o encontradas ideas. Fundamental es, considerar que: La auto - liberación del individuo, se obtiene a través del propio esfuerzo. En el que la constancia es más fructífera que el ardor extremo. Casi siempre, causa de muertes, propias y ajenas.

Pedir el final de una vida, para que se pueda festejar su muerte, atribuyéndole una existencia llena con la práctica de virtudes heroicas, me parece irracional, más cerca de lo primitivo, que de una civilización racional.

En este siglo de inquietudes que vivimos, en muchas religiones, se pretende volver a las raíces. A la fe ciega, a la ortodoxia. A los tiempos heroicos. El moderno movimiento fundamentalista, comenzó como una corriente de ortodoxia cristiano %u2013 protestante, en la segunda mitad del siglo XIX. De ahí fue pasando al Judaísmo, con secuelas en el Sionismo, y al resto de las confesiones cristianas. Incluido el Catolicismo. Y, posteriormente, al Islam, afectando, de paso, intensamente, a la política de los países musulmanes. Sumidos, en la actualidad, en una sucesión inacabable de guerras, guerrillas y escisiones. La creación del Estado de Israel, consecuencia directa de la mala conciencia de Occidente, por su inoperancia ante el sangriento Holocausto del pueblo judío, durante las dictaduras nazis, fascistas y comunistas europeas, ha contribuido a perfilar, un Oriente Medio plagado de conflictos raciales, religiosos y territoriales.

La religiosidad no lleva al cielo, sino las buenas acciones, aunque éstas sean laicas.

Dentro de la Iglesia Católica, es un movimiento de reacción de los tradicionalistas, ante la apertura y modernización puesta en marcha por el Papa Juan XXIII. Adquirió mayor fuerza, tras el Concilio Vaticano Segundo, como protesta por el abandono de ciertas líneas conservadoras. Esto ha creado tensiones, entre las iglesias de los países pobres, más deseosos de cambios actualizadores, y las iglesias del viejo mundo, más quietistas.

En el Judaísmo, los fundamentalistas representan a los israelitas más reacios a la innovación. En especial, los Sionistas ortodoxos, conservadores en lo religioso y lo político. Anclados en la historia milenaria del pueblo judío.

Mantienen un antagonismo beligerante con los palestinos, nativos de Israel. Este movimiento sionista, se inició a finales del siglo diecinueve, en la diáspora. Mediante la inmigración masiva, pasa a ser una fuerza político - religiosa en Palestina. Tras la independencia, el estado de Israel, después de su fundación, en 1948, adoptó la modalidad de estado confesional judío. Acción y reacción. Cuando la historia se repite, el resultado es el caos.

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