Go to content Go to menu

Rusia y la Democracia Orgánica

Wednesday, April 16, 2008

Rusia, todavía, tiene una democracia embrionaria, que no acaba de desplegar sus alas. Se encuentra en su estado de crisálida vulnerable. La democracia jerarquizada, con demasiadas rigideces heredadas, no alcanza al pueblo. Las libertades quedan reservadas para los altos cargos, que son quienes elaboran las reglas. La cabeza del estado decide qué libertades quiere otorgar y a quién. No hay un derecho a la libertad, generalizado y aceptado por todos. Perduran demasiados miedos a quienes ostentan el poder. A pesar de los numerosos años que perduró la dictadura comunista, casi todo el siglo veinte, la Iglesia ortodoxa no perdió sus raíces. Protegiendo su existencia sometida, los gobiernos ateos del partido comunista, pudieron afianzar, aún más, su poder. No dejaron desaparecer las raíces religiosas del pueblo ruso, porque, dominando a las organizaciones religiosas, dominaban a sus creyentes. Eso sigue sensiblemente igual.

El temor a lo desconocido, uno de los miedos más primitivos del ser humano, da base firme al temor religioso, a los seres celestes e infernales, peana de la obediencia religiosa. Los zares, como todas las grandes monarquías, se mantuvieron en el poder durante siglos, arropados por las jerarquías religiosas.

Lo que funciona actualmente en Rusia, es algo parecido a una democracia orgánica. Al estilo de la que se montó en España, durante la dictadura franquista. Pero multiplicada por cien, como corresponde a la inmensidad y riqueza del país. Un solo partido ha sido capaz de superar todas las barreras políticas. Aquel en el que milita el presidente de la nación.

Desde el exterior, no podemos tener un conocimiento cierto de cuanto pasa en Rusia, Pero ése es sólo uno más de los componentes singulares de esta democracia especial. La inseguridad jurídica que parece respirarse en la actual inmensa nación rusa, es una singularidad más, entre muchas.

Las organizaciones policiales han cambiado de nombre, Pero, sus jefes principales, tienen raíces profundas en el pasado imperial soviético. Rusia no ha dejado de ser un imperio, nación de naciones. Y su jefe del estado tiene un sinuoso pasado de continuidad ininterrumpida en la policía estatal. Cuyo esquema orgánico, marcadamente efectivo, se ha reproducido, al servicio del gobierno, más que al servicio de los ciudadanos.

En el mundo hay muchas clases de policía. Las hay que obedecen directamente a la jefatura del estado. Otras están bajo el mando de un ministro, al servicio del gobierno de turno, por último, las hay que sienten su profesión como un servicio al pueblo al que pertenecen. Esta es la que tengo más cerca de mis sentimientos. La primera vez que sentí que la policía estaba allí como amiga, para proteger a los ciudadanos, fue en Suecia, cuando vivía allí, hace muchos años. Sentí su sonrisa amiga, que me inspiró confianza, y sus ganas de ayudar. Mi experiencia, hasta entonces, había sido que, si buscabas apoyo en la policía, podías salir del puesto de guardia escaldado. El mejor policía era el que estaba ausente.

En la actualidad, efectos de la democracia, parece que el índice de confianza mutuo sigue subiendo. Todos vamos a prendiendo a vivir respetándonos. Sin miedos, sin traumas, sin privilegios.

Añadir comentario

Fill out the form below to add your own comments

Datos de usuario





Añadir tu comentario