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Libertades y Ciencias

Wednesday, April 16, 2008

¡Bendita sea Internet! Mientras más independiente es la red, más se la usa. Y, cuanto más autónomo sea el individuo, más útil la encuentra. En la actualidad, no habría libertad cultural posible, si no hubiese una Internet libre.

La cultura está basada en la libertad del pensamiento autónomo. Los autómatas no inventan o innovan, sólo copian el modelo que se les da. Internet multiplica, exponencialmente, la difusión de las nuevas ideas, y el conocimiento de las clásicas. Así que, lo primero que produce la red es la aceleración del flujo de ideas. El aislamiento cultural deja de existir, si no es voluntario, o forzado. Sólo los movimientos religiosos dogmáticos y los gobiernos dictatoriales, pueden ver un peligro en la libertad de ideas.
Porque eso significaría la extinción del aislamiento cultural. Y, tanto los dogmáticos como los dictatoriales, necesitan, para triunfar en sus fines, el aislamiento intelectual de sus fieles, para poder adoctrinarlos más profundamente. Pues, con las técnicas actuales, cualquiera podría ilustrarse, libremente, desde su casa. No hace falta salir al Ágora, a oír al filósofo de turno. Ellos vienen a la tuya; todos los que quieras. Con conocimientos, siempre ampliados, la luz del saber ilumina las mentes. Con lo que la razón brillará sobre la Humanidad. Al final, la razón se impone sobre el atavismo.

Realmente, los dirigentes doctrinales que viven de la exclusividad de sus comunicaciones con el Cielo, van a tener que evolucionar algo más rápido, porque el resto de la sociedad los sobrepasa. Se están quedando relegados, por su propia falta de impulso. Vivimos tiempos en los que la verdad brota en los campos de la ciencia, no manando ya de fábulas ingeniosas. Quien pretenda estar más cerca de la verdad, que investigue, y deje investigar. La libertad, la autonomía de pensamiento, es primordial en todo progreso humano. El hombre se completa como ser humano, cuando sus pasos están guiados por la razón. En fin, con la cantidad de miles de años que ha necesitado la raza humana para crear las bases de las ciencias actuales, hasta llegar a los enormes avances de los últimos años, en biología, genética, bioquímica, antropología y otras ciencias afines, nos quedamos boquiabiertos ante la audaz “clarividencia” de los creacionistas religiosos, correligionarios del Sr. Bush, que admiten como fuente de inspiración sólo los textos bíblicos. Oponiéndose ardientemente a los evolucionistas científicos, que basan sus conocimientos en el continuo estudio e investigación.

El fanatismo es como una enfermedad contagiosa. Inficiona todo lo que encuentra a su paso. La tendencia del Sr. Bush y sus consejeros a pretender sacar todas las directrices de estrategia guerrera de sus inspiraciones bíblicas, no ha servido más que para aumentar el número de sus enemigos. La expansión constante de los frentes, entre los pueblos señalados en la Biblia como enemigos del pueblo escogido, arruina a medio mundo y encadena el futuro, de una gran parte de la Humanidad, a la destrucción y ruina de sus países. El Oriente Medio está fanatizado por completo. Asia, y una parte de Europa, han quedado ya infectadas con este virus del fanatismo y en África ha derivado en la vuelta a las guerras tribales atávicas. Prescindir de la razón, para regresar a los campos de lucha históricos, en los que siempre se combatió por o contra alguna creencia, es la peor orientación que pueda dársele al presente. Las luchas entre creencias siempre son a muerte. Quienes las dirigen, en la distancia, siguen viviendo en sus palacios, blancos y dorados. Sin riesgos ni amenazas. Pretendiendo quedar para la historia como los buscadores de la paz. La sinrazón fanática, sólo puede crear más fanatismo y sinrazón.

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