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Ciberespionaje

Tuesday, April 15, 2008

Cibernética es la ciencia que estudia los mecanismos de comunicación y de control, en las máquinas y los seres vivos.(Larrousse). En principio, el funcionamiento de un sistema cibernético actual, está, cada vez más, inspirado en el sistema neuronal humano. Con lo que, a través de descargas eléctricas intermitentes, y mecanismos informáticos adecuados, se imita, aproximadamente, el funcionamiento de nuestro cerebro. Esto indica, claramente, que, si un gobierno instalase un cerebro electrónico, suficientemente potente, podría controlar información sensible de todo el mundo.

En realidad, esto se está haciendo ya, en la actualidad. Gobiernos, compañías financieras, fabricantes de programas informáticos, agencias de información y un largo etcétera de sociedades anónimas, utilizan buscadores especializados, que compilan y analizan cuanta información pueda interesarles. Las redes de comunicación son permeables. Basta con tener los instrumentos adecuados, los conocimientos técnicos suficientes y el interés definido en localizar informaciones precisas. No es una utopía, es un hecho. Si se tiene una información sensible, que pueda despertar interés, y ésta se maneja a través de ordenadores o líneas telefónicas, dicha información, dependiendo de su importancia intrínseca, fluirá desde su ordenador a otros lejanos. Suena a psicosis o manía persecutoria, pero sucede constantemente. En estos momentos, de forma sistemática, las grandes potencias usan Internet, para captar información de toda clase. No sólo política, sino también industrial, bancaria, o científica. Se ahorran mucho dinero y tiempo con ello. En el uso posterior, que se de a ese cúmulo de información, reside su legitimidad o maldad. Con la excusa de controlar a organizaciones terroristas, se trata de intervenir toda la economía mundial, base de una política real de dominio. El año está terminando, y el Gran Hermano hace tiempo que nos controla a todos los hombres de buena voluntad. Mientras, los terroristas destructores, siguen actuando en el subsuelo, royendo, como ratas, las raíces de la civilización, supuestamente libre.

Aquí hay un mayor peligro potencial que en el uso, ya primitivo, de bombas y pistolas. El gran peligro terrorista, acaparador de poderes, puede estar dirigido por organizaciones potentes, de alcance mundial y aparente respetabilidad, que ambicionen acrecentar su poder, pegando fuerte sobre los centros de información económica. Ya se sabe, sin control financiero, unido al espiritual, no hay dominio social. No todos los terroristas actuales usan barba, turbante, boinas y explosivos. Los más peligrosos pueden actuar a distancia, con su peor arma: un ordenador, Internet y muy malas ideas. Realmente, el mundo se gobierna, inculcando creencias. No con ciencia, leyes, verdades o derechos. Para el gobernante de pretensiones absolutistas, todas las conquistas del progreso, no son más que armas a su servicio. Quien no haya comprendido eso, está fuera del poder. Para saber gobernar, en principio, se ha de crear confianza, fe, en los gobernantes. El pueblo, si quiere conservar una parte del poder, no tiene más remedio que mejorar su competitividad, de forma constante, en todos los aspectos.

Mejorar, mejorar, mejorar, sin cesar. Siempre hay una meta, más allá de lo que creemos perfecto. Los límites de la creatividad humana, aún no los conocemos. Todos los pueblos que aluden al carácter mítico y singular de sus orígenes, hablan de un supuesto pasado diferenciado del resto de la Humanidad. Así se ciegan. El hombre es su propio artífice. Lo importante es comprender que, en conjunto, todos somos uno. Y que el futuro de una Humanidad mejor sólo se puede labrar con la colaboración de todos.

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