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Efectos con Causa

Tuesday, July 8, 2008

Quienes creen, siempre encuentran motivo para confirmar sus creencias. No admiten que sean sus invocados quienes fallan. El creyente se auto inculpa, por no haber sido suficientemente generoso en sus promesas. Creen, firmemente, que ciertas palabras, signos y objetos atraen, sobre quien los utiliza, los efectos deseados, sirviendo de llave al cumplimiento de sus peticiones. Esto último, está claramente conectado a la creencia en conjuros mágicos: los abracadabras. Que atraen, sobre quien los pronuncia, los frutos ansiados; sirviendo de llave al cumplimiento de sus deseos.

Como un poso restante de las viejas religiones astrales, las grandes ceremonias mágicas suelen estar ligadas a las fases de la Luna. Tanto el novilunio como el plenilunio, tienen ritos específicos. Considerándose que, los hechizos realizados en tales fechas, adquieren especial efectividad. Para buscar la eficacia de la magia, siempre hay una utilización conjunta de ritos y palabras, muy específicos, que se complementan. Ni todo tiempo pasado fue mejor, ni al contrario. Aquí, también, son relativas las valoraciones. Casi todas las filosofías religiosas modernas, pretenden estar basadas en doctrinas de raíces inmemoriales, aún cuando su origen tangible, histórico, para los no creyentes, se reduzca en el tiempo.

En Oriente, cuando remitió el uso de inmolar ofrendas cruentas a los dioses, comenzó la costumbre de donarles figuras de jade, representando a los animales que deberían haberse sacrificado. Así, el jade no sólo adquirió virtudes intrínsecas, sino que se le añadieron las de los objetos representados. Escalando adecuadamente su precio y estima. Su simbología más destacada era la inmortalidad. Por ello, en los enterramientos antiguos, suelen encontrarse figuras de jade, colocadas para que sus virtudes acompañasen al espíritu del difunto, en su viaje por el más allá. El hallazgo más frecuente es el de cigarras de jade verde, colocadas bajo la lengua del fallecido. Dentro de la civilización maya, también fue una piedra muy apreciada.

En Egipto, Mesopotamia, India, China, Grecia o Roma, se escribieron tratados sobre las propiedades de las piedras preciosas, tan pronto aprendieron a expresar sus conocimientos y creencias por escrito. Atribuyéndoles siempre los más peregrinos poderes.

En los libros de Moisés, vemos también la importancia que éste otorgaba a las gemas en el ornato del Templo y suntuosidad de las vestiduras sacerdotales. Considerándolas imprescindibles. Cuando Moisés designa la pedrería que ha de formar parte del atuendo ceremonial, no lo hizo disparatadamente. Todas las piedras mencionadas, como adecuadas para su ornato, tenían significado mágico en aquella época; y siguen siendo usadas en ceremonias mágicas de la actualidad. San Isidoro de Sevilla, continuador de las creencias gemológicas expresadas en la Biblia, relacionó la amatista, una variedad del cristal de cuarzo natural, simbólicamente, con la Santísima Trinidad. También, en las civilizaciones griega y romana, se le atribuía el poder de curar la histeria y aliviar los dolores nerviosos. Se aconsejaba frotar la piedra sobre la parte dolorida. Otras de sus numerosas propiedades atribuidas, debían ser las de aliviar mareos y efectos de la embriaguez, o intoxicaciones. Los anillos de amatista que solían llevar los obispos cristianos, al parecer, habrían de ayudarles a ser prudentes, piadosos, humildes y virtuosos. Propiedades que hacían recomendable tal gema también a las viudas. Con lo que se convirtió en la piedra más usada por ellas. Si ya era símbolo de humildad en la antigüedad, pasó a simbolizar la pasión de Cristo entre los cristianos. Así se forjó el saber médico de los conventos medievales. Piedra sobre piedra.

Templos Solares

Sunday, July 6, 2008

Cuanto más lujosos sean los templos, más elaboradas son las fábulas con las que se ha conseguido construirlos y menos espíritu puro les queda dentro. Se nota que no han sido erigidos en honor de la divinidad a la que invocan, sino a la mayor gloria de sus constructores.

Algunas religiones antiguas, con cultos solares o conectados a la astrología, daban mucha importancia a la orientación de los lugares de adoración, ya que los ritos podían depender, en ocasiones, del punto del templo por el que entrase la luz solar, o por el que se viese la estrella adorada. Desde los celtas a los mayas, pasando por los egipcios, persas o indios, todos han registrado en su historia momentos de hermosos cultos solares, en bellos templos.

En Amritsar, ciudad del Punjab, al norte de la India, se halla el Lago Sagrado de la Inmortalidad. En su centro se sitúa el bellísimo y refulgente Templo Dorado, eje espiritual de los Siks. Tanto de los ritos purificadores del agua como del fuego, que hallamos en el principio de las actuales religiones, podemos colegir que, históricamente, el origen de tales ceremonias se pierde en la noche de los tiempos, siendo anteriores a cualquiera de los fastos litúrgicos existentes en la actualidad.

En Egipto, dos mil años antes de nuestra era, los faraones se bañaban, al amanecer, en aguas del Nilo, antes de oficiar en el templo. Ellos, que se consideraban descendientes del Sol, imitaban, con este baño ritual, el proceso de salida del astro rey, desde el océano, al este de Egipto. En la antigüedad, ya en el Egipto faraónico, se practicaba la costumbre de lavarse los pies, antes de entrar en los templos, en señal de respeto al lugar agrado. Tal costumbre fue usual, igualmente, al entrar como visitante en las casas de los grandes dignatarios. Esta ceremonia higiénica ha sido trasladada a otras religiones actuales.

Jacob, en su camino hacia Siria, tuvo un sueño en el que vio a Dios. Al despertarse, ungió la piedra sobre la que había reposado la cabeza, con aceite, en señal de respeto. Después la puso enhiesta, como un monolito, convirtiendo con ello aquel lugar en un templo. Una piedra, de pié, es el más antiguo símbolo de la presencia divina en un lugar. Imposible construir un templo más sencillo, concreto y simbólico. No se necesitaba más.

En el Líbano, el cedro llegó a convertirse en símbolo de la nación, pero, las raíces de su respeto, se hunden en la historia de los cultos de la antigua diosa Aserá(Astarté), esposa de Él (Baal), reina de los bosques, introducida con todos los honores en el Templo de Salomón, por el mismo rey. La pureza doctrinal no fue su fuerte.

Entre los judíos, los alimentos ofrendados en el Templo, adquirían santidad, tras ser consagrados. Por tanto, podían ser sólo consumidos por los sacerdotes y sus familiares. Los sobrantes no debían ser aprovechados por los fieles, ni siquiera tocados, sino que, al día siguiente, eran destruidos por el fuego. Con ojos actuales, es difícil creer que sea preferible quemar unos alimentos, antes que darlos a personas necesitadas. ¿A qué altura se colocan los oficiantes? Parece como si creyeran estar al nivel de los dioses, por encima de la Humanidad. ¿Tendrá algo que ver la soberbia con esta actitud? Es el pecado de quienes se consideran elegidos.En Egipto, Grecia y Asiria, en tiempos pre cristianos, existió la costumbre de moldear panecillos con la forma o atributos del dios al que se hacía referencia y consumirlos en sus templos, con lo que se consideraba que el dios se incorporaba al consumidor. Esta idea me parece más amable. Creer que los dioses pudieran encontrarse diluidos en el interior de las personas. Esperanzador.